Al fin se tomaron un café

No hubo anuncios espectaculares, ni una charla política profunda. El encuentro entre Margarita Zavala, aspirante a la candidatura presidencial de México en 2018, y Ricardo Anaya, líder del Partido Acción Nacional, fue, sobre todo, un encuentro cordial y una manera de romper lanzas. Dos personajes en el candelero, que platicaron alrededo de una hora para coincidir en “la unidad panista”.


La cita fue una atención mutua, un cumplir con el requisito. Pero entre Margarita Zavala y Ricardo Anaya no hubo ningún pronunciamiento relevante en su reunión del miércoles pasado. Acordemos la unidad panista, una sonrisa y eso fue todo.

Tendrían mucho por platicar. Margarita, por ejemplo, que los analistas dicen que ha perdido terreno electoral luego de la derrota de Hillary Clinton, que envía -entre muchos otros- un mensaje en el que dice que no es un tiempo propicio para ser una mujer presidenta.

Ricardo Anaya, por otra parte, podría decir lo que se siente estar en la mira y bajo fuego amigo, luego de la serie de denuncias contra él y sus gastos, las dudas sobre la legitimidad de su #3De3 y navegar entre tiburones.

Pero no. Todo quedó, por lo pronto, en una sonrisa para la foto oficial.