El ganador del debate fue…

Entre ataques, chistes y pocas propuestas los candidatos se disputaron el primer lugar del segundo debate presidencial


De acuerdo con información de la red social twitter, en colaboración con el Instituto Nacional Electoral (INE), informaron que el participante que obtuvo más menciones fue el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, con el 33 por ciento.

Aunque mantuvo el mismo discurso de su campaña y las propuestas fueron similares a las que oímos en sus promocionales, presentó tres propuestas nuevas: Convertir a los consulados en Procuradurías de defensa de los migrantes, Alicia Bárcena como embajadora ante la ONU y una alianza por el progreso con los países del norte y de Centroamérica.

A diferencia del primer debate, en esta ocasión AMLO respondió más, se mostró sonriente y atacó a sus contrincantes. Uno de los momentos que probablemente le dio más menciones fue cuando escondió su cartera de Anaya para que no se la robara.

Seguido con el 29 por ciento se encuentra el aspirante de la coalición Todos Por México, José Antonio Meade.

Al tener la experiencia de haber sido canciller de Relaciones Exteriores, se vio un Meade más propositivo y cómodo con el formato del debate, sin embargo generó polémica al acusar a la aspirante a senadora por Morena, Nestora Salgado, de ser secuestradora, hay que recordar que en este caso hasta la ONU intervino y calificó su detención como ilegal y arbitraria.

Ricardo Anaya, abanderado de el Frente Por México, se llevó el 27 por ciento de las menciones.

En este encuentro el tercer lugar fue para Anaya, no destacó tanto como en el primer debate y aunque intentó utilizar la misma fórmula de combinar propuestas con ataques, no le dio el mismo resultado pues se encontró con un Andrés más fuerte y su participación es más recordada por los chistes del morenista como llamarlo “Ricki Riquin Canallin”, que por sus propuestas.

Mientras el candidato independiente, Jaime Rodríguez “El Bronco”, se llevó el 11 por ciento. Este aspirante se mantuvo en su línea de castigos físicos para los delincuentes, atacó a todos los políticos, se presentó como alguien diferente a ellos e incluso los hizo darse un abrazo.