Logra mexicano Argüelles cruzar a nado los siete mares

Argüelles

Antonio Argüelles un nadador que no logró clasificar a los Juegos Olímpicos a finales de los 70, logra a los 58 años su sueño.


Antonio Argüelles se convirtió en el primer mexicano en completar el reto de cruzar a nado los estrechos de los Siete Mares.

La hazaña no es poca cosa, es el séptimo atleta que lo logra en el mundo, el primer latinoamericano y el más longevo, con 58 años.

Esto quiere decir que ya cruzó el Estrecho de Cook, el Canal de Molokai, el Canal de la Mancha, el Canal de Catalina, el Estrecho Tsugaru y el Estrecho de Gibraltar.

El pasado jueves completó la hazaña, al cruzar el tal vez el más complicado: el Canal del Norte. Separa a Irlanda de Escocia, 20 kilómetros en su tramo más estrecho, en uno de los mares más difíciles para la navegación, cómo será para nadarlo. Ofrece a los nadadores corrientes que los frenan, medusas y bajas temperaturas que para el cruce de Argüelles rondaron los 12 grados centígrados, en este cálido veranos.

El recorrido del mexicano fue un trazo de más de 41 kilómetros, que los superó en 13 horas, 32 minutos y 32 segundos, antes de alzar los brazos en señal de victoria sobre una piedra de esas costas.

Antonio fue felicitado por el presidente Enrique Peña Nieto tras conocer la hazaña.

Tiene grandes logros en la natación en aguas abiertas, pero no es la primera vez que compite. A finales de los 70 y principios de los 80, quedó a escasos segundos de lograr su participación de Juegos Olímpicos representando a México.

Es un importante promotor del deporte y trajo a México pruebas internacionales de Ironman. En 2009, fue reconocido por el Premio Nacional del Deporte precisamente por su labor de promotor, pero en 2015 fue designado el hombre del año por la Asociación Mundial de Nado en Aguas Abiertas.

The New York Times le dedicó un extenso reportaje sobre su última hazaña. En el narra no sólo las dificultades físicas que superó Argüelles en las aguas frías de ese mar del Norte, sino también toda la logística que tuvo que realizarse para lograr este cometido.

La popularidad de este deporte y sus dificultades técnicas, hicieron necesario que Antonio apartar 3 años antes la embarcación y autoridades que certificarían el hecho. Había que estar a punto físicamente y contar con la fortuna que hiciera buen tiempo. Del 28 de julio hasta el 3 de agosto, esperaron el momento.

“Tres veces en mi vida he estado bien preparado para una competencia: las eliminatorias para los olímpicos en 1976, 1980, y hoy. Nunca hice los Juegos Olímpicos, pero hoy me redimí”, dijo al NYT.

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