Mujeres en desventaja; en el cine y en México

Una carta de Jennifer Lawrence atrajo la atención hacia el problema de la diferencia de salarios entre hombres y mujeres en Hollywood. En México la situación no es muy diferente.


Jennifer Lawrence lo hizo de nuevo. La actriz, conocida por su personalidad afable y sus numerosas nominaciones a los premios de la Academia a pesar de su corta edad, hizo una cosa más para lograr ser adorada por el público: escribió una carta. Y no una carta cualquiera.

Se trató de una carta abierta, difundida a través del sitio de su amiga Lena Dunham, para expresar su inconformidad con la diferencia en salarios entre hombres y mujeres en jóvenes. Diferencia por la que ha sido afectada personalmente, a pesar de ser una de las actrices más solicitadas en Hollywood.

“Cuando se trata de feminismo, me he mantenido bastante callada”, escribió. “Pero con la conversación viene el cambio, así que quiero ser honesta y abierta y, si todo sale bien, no hacer enojar a nadie”.

En la misiva, titulada “¿Por qué gano menos que mis coestrellas hombres?, Lawrence habla sobre su experiencia recibiendo salarios menores que los de “las personas suertudas con penes”, y asegura que no está enojada con quienes asignaron los pagos, sino consigo misma.

“Fallé como negociadora porque me rendí pronto”, asegura. “Hubo un elemento que influenció mi decisión de cerrar el trato sin una pelea: querer ser amable. No quise parecer ‘difícil’ o ‘caprichosa’ (…) y no creo ser la única mujer con este problema”.

Para la actriz, las mujeres tienen el hábito de evitar molestar o asustar a los hombres, y suelen aceptar condiciones que no les gustan para no meterse en problemas y porque los hombres suelen reaccionar como si estuvieran siendo atacados o la mujer en cuestión fuera una “consentida”.

7

La culpa la tienen los hackers

Aunque analistas y feministas habían sospechado de la disparidad de salarios en Hollywood por décadas, la confirmación no llegó hasta finales del 2014, cuando decenas de correos electrónicos de altos ejecutivos de Sony fueron filtrados a la prensa.

En ellos, los salarios y detalles de los tratos de los protagonistas de varias de sus películas más exitosas salieron a la luz y quedó claro que las mujeres recibían menos compensación por su trabajo que los hombres.

En American Hustle, por ejemplo, Christian Bale trabajó 45 días y recibió 2.5 millones de dólares, más 9% de utilidades; Bradley Cooper trabajó 46 días por la misma compensación. Amy Adams, en cambio, trabajó la misma cantidad de días que Bale, por 1.25 millones de dólares y 7% de utilidades. La mitad del sueldo y menos ingresos, a pesar de haber ganado un Globo de Oro y haber recibido una nominación al Oscar por su interpretación.

Para los expertos, la transparencia es la solución a toda discriminación salarial. Si a un empleado le queda claro cuánto gana otro que hace el mismo trabajo que él, los empleadores estarán más inclinados a ofrecer compensaciones justas.

Hollywood no fue la excepción, y después de que los e-mails de Sony revelaran la disparidad entre actores y actrices, estas comenzaron a obtener mejores tratos. Charlize Theron, por ejemplo, negoció un aumento de 10 millones de dólares en su sueldo para la segunda parte de Snow White and the huntsman, tras descubrir que su coestrella Chris Hemsworth –con menos años de experiencia y sin haber ganado un Oscar– recibiría un salario más alto.

2

¿Dónde están las mujeres?

La disparidad entre hombres y mujeres no solamente sucede en Hollywood, y no solo en cuestiones de salario. En la política, en el entretenimiento, en las empresas y hasta en las campañas a favor de las mujeres –como #HeForShe, popularizada por Emma Watson– la cantidad de mujeres en posiciones de poder o protagónicas es significativamente menor que la de hombres, a pesar de que estas representan más de la mitad de la población mundial.

Esta ausencia fue evidenciada en un video realizado por la edición británica de la revista Elle, en la que presentaban varias fotografías de momentos relevantes, desde audiencias de las Naciones Unidas hasta anuncios de reality shows, y después las editaban para que los hombres desaparecieran. El resultado fue, invariablemente, una o un par de mujeres que quedaban solas en habitaciones vacías.

Aunque los datos no son nuevos, ya que desde hace varios años la prensa hace énfasis en cifras que dejan claro que las mujeres aún no tienen la misma facilidad de acceso a puestos de influencia, verlos ilustrado en situaciones reales ocasionó un impacto que volvió viral a la campaña.

Al cierre de esta edición, el video tenía casi un millón de visitas y el hashtag #MoreWomen fue tendencia en Twitter durante un par de horas.

Los números le dan la razón. Sólo 24 de las empresas de Fortune 500 –las más grandes del mundo– tienen una mujer CEO. Sólo 22 de países tienen mujeres como presidentas. Sólo 7% de las 250 películas más taquilleras del año pasado fueron dirigidas por mujeres.

Su ausencia se extiende a través de industrias, y en algunos casos –como en el de las realizadoras cinematográficas– ha empeorado con el paso de los años.

4 (1)

Iniciativa por la equidad

En México, la inequidad se nota también en la ausencia de mujeres en posiciones de poder, y un grupo de senadores de diversos partidos busca encontrar solución –por lo menos en lo que concierne a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)–.

La iniciativa presentada por los legisladores plantea la paridad entre la cantidad de hombres y de mujeres que ocupan magistraturas en la Corte, sin dejar atrás los requisitos de tener una trayectoria de lucha por los derechos humanos, y llevar por lo menos cuatro años residiendo en México.

“En cuanto más se sube en la pirámide de la estructura judicial, y cuando más poder tienen los cargos, más difícil es encontrar participación de mujeres en la toma de decisiones”, señaló Martha Tagle Martínez, legisladora independiente.

Según la senadora, de 395 jueces federales de Distrito, sólo 96 son mujeres; de los magistrados de Distrito, sólo 130 de las 740 posiciones disponibles son ocupados por ellas.