Pactos, viejas recetas que no sirven

La obligación del gobierno es cumplir con su mandato constitucional, reducir el gasto y castigar la corrupción; el gasolina desató la furia del pueblo


 Por Juan Bueno Torio

El gasolinazo desató la furia de la sociedad mexicana y especialmente del pueblo veracruzano. Esta decisión del gobierno federal ha reflejado la incapacidad que existe en nuestra entidad para mantener la paz y la tranquilidad. Es muy lamentable que el llamado contra el “gasolinazo” se haya desvirtuado con los actos vandálicos contra el comercio, que nada tiene que ver con el problema.

Fueron cientos de comercios ubicados en varios municipios de Veracruz los que sufrieron saqueos por vándalos que han aprovechado la falta de una estrategia de seguridad en nuestro estado, sin que la policía actúe. A diestra y siniestra, cualquiera pudo entrar a saquear los comercios de manera vil, dañando aún más la economía de Veracruz. Los actos fueron atestiguados personalmente por las máximas autoridades, el fiscal y el propio gobernador del estado.

La acción del gobernador de acudir junto con el fiscal del estado a una plaza comercial que estaba siendo saqueada por cientos de ciudadanos fue populista. Llegó al grado de imitar a sus antecesores, Fidel Herrera y Javier Duarte, al ofrecer “de su dinero” 500 pesos para que dejaran de saquear los comercios. Yunes cumplió con el dinero, pero de la Secretaria de Desarrollo Social, se dice, fueron cerca de 6 millones de pesos los que se entregaron a quienes con actos vandálicos han vulnerado la tranquilidad y la paz en Veracruz ante la complacencia de las autoridades y sin que la ley aplique sobre ellos.

El presidente de la República, en su comunicado a la Nación, de la semana pasada, irritó más a los mexicanos y mostró falta de conocimiento de la realidad que viven millones de personas en el país. El tema del gasolinazo es la gota que derramó el vaso. Si bien se necesitan finanzas públicas sanas en ésta época de crisis económica en México por el mediocre crecimiento económico, también se requieren finanzas familiares sanas y, por lo tanto, también urge que el gobierno haga un ajuste importante en su gasto: que se reduzca escaladamente del 10 al 30% el sueldo de todos los funcionarios que obtienen ingresos superiores a 50,000 pesos mensuales, que se quiten todos los gastos superfluos y viáticos a funcionarios, que se reduzca en un 60% el presupuesto de los partidos políticos y de las Cámaras de los Congresos Federal y Estatales, que se acaben las comisiones y “casas blancas” como contraprestación para la asignación de obras o compra de servicios, que se detenga y encarcele a gobernadores y funcionarios corruptos y que se les confisque lo que se han robado.

Es urgente activar medidas que atajen el gasto y el dispendio público y no sólo poner en marcha aquellas que incrementan los ingresos del gobierno con cargo a los ciudadanos, cuando se trata de un gobierno que gasta mal y con una gran corrupción que NO SE CASTIGA.

Digo esto, pues viene hacia delante más demanda de recursos públicos, en principio por los gastos que se deben enfrentar como: una deuda externa con crecimiento exponencial (pago de intereses en dólares de a 23 pesos) y con tasas de interés más altas; la mayor y creciente importación de gasolinas, que también se paga en dólares, en virtud del nulo mantenimiento de las refinerías en México, y qué decir de la necesidad financiera para efectuar el pago de las pensiones que también crece exponencialmente año con año.

Si bien se deben subir los ingresos fiscales, se puede hacer de una forma pausada que no lastime a las familias, con una política fiscal que fortalezca el mercado interno. La que tenemos ha probado su ineficacia por el daño causado a la economía, pero también es una necesidad inaplazable REDUCIR EL GASTO, pero reducirlo en serio, ahí donde no genera desarrollo, donde no tiene impacto en el bienestar de los mexicanos, sin duda se debe eficientar el gasto de los gobiernos, atacar la corrupción y recuperar lo robado en los tres niveles, federal, estatal y municipal.

Los hechos ahí están, los daños ocasionados a la inversión privada también están, la incapacidad del gobierno para brindar seguridad y dar respuesta adecuada a las demandas quedó en evidencia, el coraje y la irritación de los mexicanos y veracruzanos ante esta situación descontrolada es palpable.

Inversión, seguridad y paz, elementos que se requieren para generar empleos, son los puntos que están siendo gravemente vulnerados en esta crisis.

No necesitamos regresar al tiempo de la firma de pactos como el que firman hoy los miembros de cámaras y sector laboral con el gobierno, esas viejas recetas mediáticas que ya sabemos que al tiempo de nada sirven; que no tienen ni responsables ni medición alguna que nos permita conocer sus resultados. Lo que no se mide, no se logra, y hoy la única realidad que podemos medir todos los mexicanos es la ingobernabilidad que vive el país.

Lo que requerimos es que AHORA el gobierno asuma su responsabilidad y cumpla con el mandato constitucional, ese es el verdadero pacto nacional que debe implementarse, ¡ya está escrito!. Así como también cumplir con la aplicación de la ley, ese es el propósito del gobierno, que de no hacerse, NUNCA, nunca llegaremos a ser un país que salga de sus crisis recurrentes y que genere el bienestar que exigen con justa razón y anhelo millones de mexicanos.