¿Tambores de Guerra?

Quizá no, pero el contexto mundial está volátil, la tensión crece y las acusaciones van de occidente a oriente y de vuelta. Frentes abiertos en Siria, Corea del Sur y Venezuela.


Estados Unidos y Europa tienen problemas –que parecen provenir de la Guerra Fría– con Rusia y China. Corea del Norte ya es más que un “hot spot” en Asia y en América, Venezuela no encuentra la salida a un problema añejo. Un potaje radioactivo.

Estados Unidos bombardeó una base militar en Siria, con el pretexto de que Bachar Al-Assad utilizó armas químicas contra civiles. La evidencia de este uso de armas es baja e incluso la contrainformación señala que el ataque pudo provenir de rebeldes sirios apoyados por Washington. Estados Unidos y Europa justificaron el bombardeo, en tanto que Vladimir Putin lo calificó como “una agresión contra un país soberano”.

Las acusaciones de Rusia contra Estados Unidos y la OTAN se han señalado con vehemencia. Siria resulta un país estratégico para los intereses de Estados Unidos y Rusia, que asienta ahí su mayor base militar fuera de sus fronteras. La tensión entre EU y Rusia crece con este bombardeó luego de la supuesta intervención en el proceso electoral estadounidense que llevó a Donald Trump a la presidencia cuando hackeó los servidores del Partido Demócrata e interfirió en el resultado de las votaciones, dijo la excandidata Hillary Clinton.

Península en conflicto

No sólo Europa y Medio Oriente tienen conflictos. Luego del bombardeó en Siria, Trump ordenó el traslado de una flota militar a la Península de Corea. Y este asunto inquieta, pues Estados Unidos y China han tenido diferencias en el trato que se le da a Taiwán, considerada por China como una provincia en rebeldía y a pesar de que China ha enfrentado las amenazas del líder norcoreano Kim Jong-un.

La fuerza militar estadounidense se acercó a las coreas, luego de las pruebas con misiles nucleares que realizara Jong-un en el mar de Japón, una día antes de que Xi Jiping, líder chino, volara a Estados Unidos para suavizar la relación con Trump. Pero el tacto del empresario avenido en presidente no ha sido su fuerte: “Si China no va a resolver Corea del Norte, lo haremos nosotros”, le dijo al Financial Times.

Según reportes de altos funcionarios del gobierno estadounidense, revelados por la cadena NBC, señalan que el Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca quiere instalar armas nucleares en Corea del Sur o eliminar a Jong-un, en respuesta a los ensayos nucleares recientes. Otro informe, este de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad EU-China, de marzo pasado, dice: “China y Rusia se encaminan hacia un nivel más alto de cooperación en materia de defensa”.

La venta de armamento –cita el documento– entre China y Rusia ha aumentado, sobre todo en armas rusas de reciente generación y sofisticadas, como sistemas antimisiles S-400 (SAM). Entre 2013 y 2016, ambos países han realizado ejercicios militares en conjunto en por lo menos 25 operaciones.

Un informe de la Arms Control Association señala a Rusia como la potencia en armamento nuclear, le sigue Estados Unidos muy de cerca y lejanamente en la lista Francia, China, Reino Unido, Pakistán, India e Israel.

Arde Caracas y Venezuela entera

Y en América del Sur, en Venezuela, particularmente, los estudiantes quejosos del régimen gritaban: “Todo mundo sabe que esto es una dictadura”. La marcha en Caracas terminó en refriega y un enfrentamiento entre inconformes y la policía. En Venezuela viven la inflación más alta del mundo, recesión y una terrible escasez. Las protestas ya son asunto “normal” en ese país. Aunque la de la semana pasada fue más agresiva y se vivió con cierta espereza debido a ciertos acontecimientos.

La primera sorpresa la dio la Suprema Corte, que atiende los mandatos del régimen, cuando emitió una ordenanza que le permite revertir acuerdos de la Asamblea constituyente, luego de que la oposición se impusiera en este recinto en 2015. Ante esta medida, Perú, Colombia y Chile retiraron a sus respectivos embajadores del país andino.

La segunda sorpresa ocurrió el 31 de marzo, cuando la procuradora general, Luisa Ortega Díaz, una alfil del régimen, secundó la condena contra la Suprema Corte y la describió en la televisión como una “ruptura del orden constitucional”. Nicolás Maduro reaccionó y ordenó que la Suprema Corte diera marcha atrás, lo que expuso la nula independencia de la Suprema Corte del presidente en turno.

Esta semana, durante un desfile militar, Maduro se retiraba en un jeep descubierto mientras algunos asistentes aplaudían, pero otros abucheaban. Estos últimos crecieron y los inconformes comenzaron a lanzar objetos al vehículo. En la televisión –antes de que se suspendiera la señal– se aprecia que Maduro se lleva la mano a la frente, quizá para sobarse.

Alentados por las fisuras en el régimen, la oposición y algunos países vecinos de Venezuela presionan para restaurar los poderes del Parlamento en su totalidad, celebrar elecciones regionales atrasadas y adelantar una elección presidencial prevista para diciembre de 2018. Los chavistas no están preparados para eso. Los de línea dura podrían requerir una salida segura del país para que la democracia regrese, pero antes destruirían a Venezuela, dicen los quejosos en las calles.