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CDMX

Los lugares “malditos” que alberga la Ciudad de México

Hoteles, calles y casonas albergan historias diabólicas que alimentan los mitos

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Halloween ya está a la vuelta de la esquina, y los lugares para llenarse del espíritu de lo terrorífico también están más cerca de lo que imaginamos.

Tan sólo en la Ciudad de México existen una serie de lugares cuya fama de estar “malditos” los han vuelto populares entre los amantes de las emociones extremas.

¿Será el aura mítica que cobija a estos recintos, y la fama que han conseguido, o realmente albergan energías oscuras en su interior? La pregunta queda abierta. Lo cierto es que es mucha la gente que afirma haber tenido experiencias “notorias” al pasar por estos lugares.

Así que, si eres de quienes gustan de lo paranormal y lo inexplicable, seguramente te cautivarán las historias que albergan algunos puntos de la urbe, que son populares por sus oscuros trasfondos.

La Isla de las Muñecas

Xochimilco es uno de los lugares insignia en tierras chilangas. Un viaje por sus trajineras es algo que casi cualquier persona en el Valle de México ha hecho alguna vez en su vida.

Tal vez, por este motivo, la isla de las muñecas es un lugar que muchos conozcan. Sin embargo, más allá de su apariencia, de por sí tétrica, la historia detrás de su posible origen es menos popular.

Según la leyenda, una pequeña murió ahogada en esta isla y Don Julián, el propietario, empezó a experimentar sucesos paranormales desde ese momento.

Decidió protegerse llenando su isla con muñecas de todo tipo, con lo que buscaba calmar el alma de la joven… pero, como sea, varios años después murió ahogado en el mismo lugar. Actualmente, la isla es un destino turístico, pero hay gente que asegura que el fantasma de la joven sigue apareciendo.

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El callejón del aguacate

En una estrecha calle de la colonia Santa Catarina, en Coyoacán, cientos de turistas se dan cita para congregarse ante el pequeño altar de una virgen, colocado justo a la esquina del callejón.

El lugar ni siquiera tiene techo, mayor alumbrado que el que tienen otros puntos de la CDMX ni alguna placa que lo consolide como punto turístico. En realidad, es una zona que, bajo cualquier otra circunstancia, podría pasar completamente desapercibida.

Sin embargo, las historias que se cuentan sobre el Callejón del Aguacate son tantas y tan populares, que este no necesita mayor promoción para ser tan concurrido.

Desde asesinatos de niños hasta la aparición del diablo, pasando por reuniones espiritistas de altos mandos del gobierno cardenista, este callejón sigue generando rumores de apariciones extrañas entre quienes pasan desprevenidos por él a tardías horas.

Leyendas que se esconden en el callejón del aguacate en Coyoacán

La triste historia que alberga el origen de este punto es el día en que un militar que vivía por la zona asesinó a su vecino: un pequeño niño que todos los días insistía en jugar a la pelota.

Una tarde, en arrebato de hartazgo e ira, el hombre mató a golpes al menor, y después lo colgó en un árbol, todo frente al testimonio de un monje que vio todo el hecho desde la ventana de su casa.

Lleno de remordimiento por su acto, el militar fue quien mandó a construir un altar de la Virgen María a la esquina de la calle, para que todo aquel que pasara por el Callejón del Aguacate se persignara y santificara el lugar.

Al día de hoy, es casi una verdad entre los vecinos que durante las noches se escucha nítido el llanto de unos niños en el callejón.

Algunas otras personas cuentan que durante el periodo del cardenismo, en una de las casas se reunían altos mandos del gobierno que acostumbraban realizar sesiones espiritistas usando la ouija.

Una noche el espíritu se presentó a la sesión y les dijo a los asistentes que eventualmente se iban a traicionar unos a otros. Al terminar la sesión y con la incertidumbre de las personas que escucharon al espíritu y más por sus puestos en gubernamentales, el dueño de la casa entró en pánico al pensar en que sería traicionado y mató a todos y los enterró en el jardín.

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Desde ahí, se cuenta que en la casa se escuchan cadenas que se arrastran además de gritos y que se puede ver a los espíritus de los muertos en las ventanas.

Posada del Sol

Se trata, tal vez, del lugar donde más actividad paranormal se ha registrado en toda la Ciudad de México. Un recinto donde casi es regla experimentar y que definitivamente te llena de una vibra indeseable cuando te encuentras en su interior.

Se trata de un edificio que estaba destinado a ser un hotel llamado Posada del Sol, pero que, por algún motivo, nunca llegó a operar.

La leyenda dice que de la campana que se hallaba frente a la estatua de san Francisco de Asis, a la entrada de la capilla del hotel, se encontró el cadáver de Fernando Saldaña Galván, constructor y dueño del lugar.

Ahora, abandonado y sin acceso al público (a excepción de quienes irrumpen en él de manera furtiva), el Posada del Sol alberga una serie de mitos oscuros, prácticamente desde el motivo por el que se especula que nunca abrió.

Este, el más maldito entre los lugares malditos de la CDMX, fue construido en el año 1945 por el ingeniero Francisco Saldaña Galván, quien lo concibió conjuntamente como hotel y casa de retiro de artistas e intelectuales de la escena mexicana.

Orgulloso del proyecto, el arquitecto no pudo soportar darse cuenta que era incapaz de solventar los gastos de su construcción, y, según los dichos populares, se suicidó al interior de la inacabada Posada del Sol, lo que a su vez hizo imposible proceder con trámites para finalizar su desarrollo o derrumbar el predio.

Desde entonces, el lugar permanece inoperable, y envejeciendo en las calles de la colonia doctores, donde miles de curiosos se han metido a revisar, llevándose uno que otro sustos como recuerdos.

En una de las visitas más recientes, los infiltrados encontraron un altar con juguetes, dulces e incluso un vestido de niña en el sótano del hotel.

La historia de este hotel abandonado, que cuenta con 500 habitaciones y una riqueza arquitectónica casi invaluable ha pasado de generación en generación entre los habitantes de la CDMX.

Callejón del Diablo

Ubicado en la colonia Insurgentes-Mixcoac, el angosto Callejón del Diablo tiene muchas leyendas que giran a su alrededor, desde la aparición de Satanás en la noche hasta sombras raras que se reflejando en el lugar acompañadas de ruidos extraños.

Cerca de una prestigiada escuela existe esta calle, donde los vecinos aseguran se aparece el demonio, el diablo, el maligno. Muchas leyendas han dado fama a la singular calle, lo cierto, es que nadie tiene un registro de presencia paranormal en el lugar, aunque lleve este nombre.

a leyenda cuenta que un hombre escéptico ante los rumores, un buen día se animó a caminar por ahí. No llevaba ni la mitad del callejón recorrido cuando vio una sombra detrás de un árbol, pero eso no lo detuvo y continuó su camino. Más adelante, la sombra se le acercó y el hombre vio a un ser que se reía histéricamente. Horrorizado, salió corriendo hacia el final del callejón.

En su camino apresurado por llegar al final, sintió que el piso por el que caminaba se iba hundiendo y lo iba atrapando poco a poco, impidiéndole llegar a la salida del callejón. Cuando por fin logró escapar, le contó a todo mundo lo que había sucedido y que había tenido al diablo cara a cara. Otras versiones de la leyenda cuentan que el diablo se aparece en forma de lechuza o simplemente como una sombra.

chilango - El Callejón del Diablo

La Casa de Don Juan Manuel Solórzano

En el número 90 de la calle República de Uruguay en el Centro Histórico de la capital, hay una casona del siglo XVIII que perteneció originalmente a don Juan Manuel Solórzano, quien se convirtió en un asesino en serie debido a sus celos enfermizos.

De acuerdo con la leyenda, el hombre, quien gozaba de una posición acomodada en la sociedad, incluso con la confianza del virrey Don Lope Díaz de Armendáriz, hizo un pacto con el diablo para dar con el que estaba seguro de que su esposa lo engañaba.

Satanás le dijo que se saliera a las 11 de la noche y asesinara al primer hombre que viera, pues él era el culpable.

“¿Disculpe usted ser habitual, qué hora es?” “Las once”, contestaba la pobre víctima, entonces el hombre enloquecido contestaba: “Afortunado usted, que sabe la hora en que va morir.”,

Don Manuel se equivocó de víctima y se supone que su espíritu todas las noches se aparece a la misma hora en el mismo lugar.

O eso cuenta la leyenda. Si esto es cierto o no, la historia de que, en vida, Don Manuel asesinó a varias personas es algo que ha permanecido por años como una verdad.

¿El Zócalo capitalino?

La Plaza de la Constitución es, naturalmente, uno de los lugares más concurridos de la urbe. Tanta gente camina diariamente por la plancha que tal vez se dan por sentadas las historias que el lugar alberga.

Si bien, no vamos a adentrarnos en mitos de apariciones demoniacas -que seguramente las habrá-, es prudente revivir una oscura anécdota que data del siglo XVII, la cual probablemente te haga ver con otros ojos el Centro Histórico la próxima vez que pases por ahí, y pensar en él como otro de los lugares malditos de la Ciudad:

La historia del «difunto ahorcado», conocido también como «el hombre que murió tres veces», se remonta al México de la Colonia, a un domingo 7 de marzo del año de 1649, para ser exactos.

Ese día la gente que se encontraba cerca del Palacio del Arzobispado contempló un hecho insólito, no tanto por el acto en sí, sino por las circunstancias en las que se llevaba a cabo.

A la ciudad llegó una mula que cargaba el cuerpo de un caballero y que en sus ancas llevaba a un indígena que evitaba que el cadáver se cayera. El pregonero iba a anunciando el crimen que el hombre había cometido en vida.

El personaje había asesinado al alguacil del pueblo de “Itztapalapan” para después ahorcarse en secreto. Cuando la guardia encontró su cuerpo, decidió investigar las causas del crimen. S

e determinó que el hombre había actuado en solitario y que merecía la pena capital, sin importar que ya estuviera muerto. El cadáver fue paseado por toda la ciudad para ser ahorcado (otra vez) frente al antiguo Palacio Real.

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EC