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A 30 años de que Guanajuato se pintara de blanquiazul

Carlos Medina Plascencia hace un repaso sobre los retos que enfrentó como primer gobernador opositor en la entidad

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Foto: Especial

Este 26 de septiembre se cumplen 30 años de que el PAN llegara por primera vez al frente de la gubernatura de Guanajuato, una entidad que, hasta ahora se ha mantenido fiel a la preferencia blanquiazul.

Fue tras las ajetreadas elecciones del 18 de agosto, y ante la declinación del priísta Ramón Aguirre, que Carlos Medina Plascencia rindió protesta, para comenzar a ejercer oficialmente el 3 de noviembre de aquel año.

Al exmandatario le tocó enfrentar un panorama de incertidumbre, al no ser el candidato original del PAN; pero supo hacerlo con tal éxito que, al día de hoy, el blanquiazul sigue siendo la fuerza definitiva en la entidad.

A casi tres décadas de que el partido lo designara gobernador interino, pero su cargo terminara extendiéndose durante todo el período, el funcionario mira hoy en retrospectiva a este episodio de su trayectoria, al tiempo que, con un grupo de homólogos del PAN, integra el movimiento “Unidos por México”.

El contexto

En las elecciones estatales de Guanajuato de 1991, el PRI presentó como su carta fuerte al licenciado Ramón Aguirre Velázquez, mientras que el expresidente Vicente Fox Quesada fue la apuesta del PAN.

Cuando el 19 de agosto las urnas dieron por ganador a Aguirre Velásquez, con el 53.1 por ciento de los votos, Fox encabezó un movimiento para acusar un fraude electoral; y, con marchas y plantones, que, al final, llevó al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari a buscar una resolución del problema.

De acuerdo con la versión oficial, la victoria del PRI fue desechada porque se comprobó que el gobierno estatal destinó recursos a la campaña del candidato tricolor.

 Desde aquel punto, el PRI tuvo que reconocer que Guanajuato le pertenecía al PAN, y sólo restaba designar a un funcionario que ocupara el cargo, puesto que Fox, el candidato original, no podría fungir.

El resultado de este proceso fue la toma de protesta, el 26 de septiembre, de Carlos Medina Plascencia por un interinato que terminó por extenderse, y consolidar así el primer gobierno de oposición en aquel estado, en donde, hasta el día de hoy, el blanquiazul ha mantenido su poder.

Una historia con el presidente

Medina Plascencia recuerda por qué, pese a su juventud, fue él el elegido para el interinato, incluso bajo el visto bueno de Salinas de Gortari.

En realidad, era Fox quien peleaba por el fraude, pero todos los involucrados sabían que él no podría sentarse en el Palacio de Gobierno; y Medina, quien entonces fungía como presidente municipal de León, se convirtió en un candidato natural para el puesto, dado que incluso ya contaba con una activa colaboración con el presidente del país en aquellos años.

Fue desde septiembre de 1989, cuando Salinas visitó Guanajuato, que hubo un primer acercamiento con Carlos Medina, quien buscó ‘saltarse’ al gobernador priísta Rafael Corrales, por los bloqueos que imponía, para avanzar en los temas de abasto de agua y movilidad en el municipio. Gracias a dicho encuentro, Median recuerda que posteriormente:

“Me recibe el presidente Salinas en diciembre del 89 en Los Pinos y le llevo el plan, el estudio de vialidad y transporte de León”, recuerda Medina Plascencia, del arranque de una colaboración que dio lugar, incluso antes de que existiera el Metrobús, al OptiBús de León.

Y así, con cada visita que Salinas de Gortari hizo a Guanajuato en aquel período, hubo un panorama de colaboración con el entonces alcalde leonés; por lo que, para 1991, cuando el PAN avanzaba en las negociaciones del interinato en la entidad, el presidente no refutó ni por un momento la idea de el elegido fuera Medina Plascencia.

En palabras del exgobernador:

“Yo me llevaba muy bien con Salinas en términos de que yo le decía las cosas la neta, tal cual; a mí me parece que ha sido una persona con mucha experiencia y con mucha sabiduría política en la forma de conducirse y de manejarse”.

No sólo así, sino que, en su viaje a Guanajuato durante las elecciones del 91, cuando el PAN ya presentaba a Vicente Fox con bombo y platillo, Salinas preguntó al exalcalde:

“’Y usted por qué no se lanzó’, le dije pues porque pues había otra opción que es Vicente y pues aparte aquí tengo mi chamba yo, ¿no?, y me dijo ‘pues toda la gente lo quiere’ y le dije ‘pues sí, pero ahí está Vicente, y yo apoyo y respaldo a Vicente’”.

No era la primera opción

Pese a esto, recuerda Carlos Medina, él no era la primera propuesta de Salinas. Por el contrario, el expresidente planteaba colocar como interino a un magistrado de la Corte; pero Diego Fernández de Cevallos, quien se encontraba en primera fila en los acuerdos con el presidente, no cedió a las presiones presidenciales. En palabras del exgobernador, le dijo:

“’Oiga no, la plaza es nuestra y nosotros no vamos a ceder, ¡Cómo que un gobernador interino del PRI!”, y ahí es donde entonces le hacen la propuesta de que sea yo, sin yo saberlo, o sea eso fue antes de que me buscaran”.

Recuerda que, de un momento a otro, mientras se encontraba en un viaje fuera del país, fue enterado de que estaba siendo contemplado para ocupar el cargo:

“Ya de haber recibido tantas llamadas, nada más llego al hotel y le digo a mi esposa, ¿sabes qué?, Están pensando en un interinato, aquellos, porque me buscan”.

Conforme las especulaciones iban convirtiéndose en realidades, recuerda que se encontraba a la espera de una reunión con Fernández de Cevallos cuando Vicente Fox le dijo:

“Mira Carlos, hay que ser muy claros y sinceros contigo: esto va a cambiar tu vida; o sea, no es algo fácil, no es algo sencillo; es un reto muy fuerte y tienes que estar consciente de eso”.

Un interinato extendido

Si bien, su llegada a la gubernatura fue un proceso repentino, la aprobación que tuvo en el cargo, así como la extensión de su interinato y el hecho de que, hasta el día de hoy el PAN mantenga por completo la preferencia en Guanajuato no son meras coincidencias.

Carlos Medina Plascencia llegó a gobernar con las mismas políticas con las que venía buscando el progreso de León como alcalde, que consistía en poner la participación ciudadana como un aspecto elemental de su función pública.

En sus palabras, la autoridad es mal llamada gobierno, pues el gobierno lo ejercen todos, y lo resume en la frase:

“Gobernar es un proceso, y es el proceso de conducción autodirigido por la sociedad hacia el bien común”.

Al empezar, admite Medina Plascencia, “yo no tenía ni la más peregrina idea de cómo había que instrumentar” el concepto de participación ciudadana”, “y cómo había que llevarlo a la versión pública y después de hacer una serie análisis, introspección, nos abocamos a dos caminos: Uno fue el tener esa participación ciudadana en los organismos descentralizados del municipio”.

Su experiencia en el proceso de descentralización de organismos en el municipio, que entonces contaba con unos 900 mil habitantes, así como la organización vecinal de las colonias y comunidades rurales, fue clave para repensar su concepto de hacer política, y aplicarlo a su gubernatura.

En vistazo retrospectivo de cómo este modelo funcionó en ambos cargos, Carlos plantea que las autoridades, por sí solas, “ni tienen tiempo, ni tienen el dinero y nunca lo van a tener, para atender las necesidades de forma integral de la sociedad, que tiene que ver con el crecimiento personal y el escalonamiento social, que eso tiene que darse a través de estos procesos”.

Actualmente, el PAN mantiene una visión a largo plazo en Guanajuato, que arrancó en 2003; y para Medina Plascencia, la base de esa visión es que “Hay que involucrar a la sociedad en el ejercicio del hoy”.