:)

Estados

Los asesinos seriales más infames en la historia de México

Una curda muestra de la disfunción que afecta a nuestra sociedad

Publicado

on

asesinos seriales méxico

Hace unas semanas, la opinión pública mexicana se vio estremecida por la detención de Andrés Mendoza, un hombre que fue detenido por un caso de violencia de género. Sin embargo, al adentrarse en la materia, las autoridades descubrieron que acumulaba múltiples víctimas.

De este modo, lo que parecía ser un caso policíaco local tomó revuelo a nivel nacional cuando los medios revelaron que la sociedad, nuevamente, se enfrentaba a un fenómeno que más de una vez ha paralizado al país: los asesinos seriales.

Lee también: Mujeres asesinas en la historia de México

De este modo, el apodado ‘Feminicida de Atizapán’ se suma a una lista negra de personajes que permanecen en el inconsciente colectivo del país y nos recuerdan que la mayoría de los monstruos son humanos, y producto de sociedades disfuncionales.

Entre caníbales, mujeres proxenetas narcotraficantes y otros, enlistamos en orden cronológico tan sólo nueve de los asesinos seriales más populares en la historia de México. Sin embargo, cabe mencionar que se han registrado de manera oficial a 70 personas por hechos de este tipo, y la cifra podría ser más alta con algunos personajes que jamás fueron identificados.

Francisco Guerrero, “El Chalequero”

Durante ocho años en la década de 1880, un hombre fue responsable del asesinato de al menos 20 prostitutas.

Pese a ser analfabeta, Francisco Guerrero tenía una actitud galante y magnética, con la que lograba ganarse la confianza de sus víctimas, para luego violarlas, golpearlas y degollarlas.

Las autoridades dieron con él cuando los vecinos de una de las trabajadoras que asesinó lo denunciaron; sin embargo, no pudieron comprobar su responsabilidad en los 13 crímenes que se le adjudicaban.
No obstante, el entonces presidente Porfirio Díaz revocó su sentencia y ordenó una pena de 20 años de prisión en San Juan de Ulúa, Veracruz, de donde fue liberado por error en 1904.

Jack the Ripper mexicano: la historia de Francisco "El Chalequero" Guerrero  | GQ México y Latinoamérica
Jack the Ripper mexicano: la historia de Francisco “El Chalequero” Guerrero | GQ México y Latinoamérica

Al salir de la cárcel tuvo una última víctima, Antonia, una mujer de edad avanzada a quien violó, golpeó y degolló. Su detención se atribuye a un reportero que investigó el caso y comparó el asesinato con los ocurrido años atrás. Volvió a la cárcel en 1908. Esta vez a Lecumberri, donde fue sentenciado a muerte en 1910 a los 70 años. 

Carlos Roumagnac, uno de los primeros criminólogos mexicanos, concluyó que el también llamado “Degollador del río Consulado” (porque allí encontraron a la anciana asesinada) era un criminal nato a quien describió como “un degenerado inmoral violento”.

Las Poquianchis

Cuando el caso de la Poquianchis, las hermanas González Valenzuela, salió a la luz a mediados de los años sesenta, una primera aproximación ya dejaba ver una historia de vejación de derechos humanos y secuestro a cientos de mujeres que eran obligadas a trabajar como sexoservidoras.

Sin embargo, cuando una de las víctimas logró escapar y comenzaron las investigaciones, unos ochenta cadáveres fueron hallados en el traspatio de su negocio, y la historia se volvió realmente sórdida:

Las hermanas no sólo conseguían mujeres en provincia a base de mentiras, prometiendo a sus familias que las colocarían en alguna buena casa para labores domésticas; sino que, además de secuestrarlas y prostituirlas, llegaban a asesinarlas cuando no eran obedientes o quedaban embarazadas,

Las hermanas fueron acusadas del asesinato de menos de 100 mujeres, pero se cree que el número pudo haber llegado a los 150; pues algunas mujeres desaparecieron misteriosamente y otras eran aventadas a fosas estando embarazadas.

Las Poquianchis: hermanas que prostituían niñas en Guanajuato
Las Poquianchis: hermanas que prostituían niñas en Guanajuato

Goyo Cárdenas, el estrangulador de Tacuba

Conocido como “El estrangulador de Tacuba”, cometió sus crímenes entre agosto y septiembre de 1942. Sus víctimas fueron una compañera de la carrera de ciencias químicas y 3 prostitutas. Con ellas primero tuvo relaciones sexuales y después las ahorcó y enterró en el jardín de su casa.

En 1942 confesó sus crímenes luego de que su madre lo internó en un hospital psiquiátrico. Preso en Lecumberri, Goyo fue un personaje singular en la cárcel: asistió a clases de psiquiatría, recibía visitas familiares, sostenía relaciones con las enfermeras e incluso tenía licencia para salir cuando quisiera.

Obtuvo su libertad en 1976 por un indulto del entonces presidente Luis Echeverría y ese año, la Cámara de Diputados le rindió un homenaje por ser un ejemplo de readaptación social, ya que durante su estancia en prisión aprendió el Código Penal y se convirtió en abogado de otros internos.

Goyo' Cárdenas. El feminicida original - Hora Cero Nuevo León
Goyo’ Cárdenas. El feminicida original – Hora Cero Nuevo León

El Caníbal de la Guerrero

José Luis Calva Zepeda, también conocido como “El poeta caníbal”, era un escritor de novelas, poemas y obras de teatro que normalmente transitaba por las colonias Condesa, Roma y en el tianguis del Chopo. No obstante, llevaba una segunda vida.

Calva Zepeda fue autor de tres asesinatos de mujeres, de las que también se presume se comió parte de sus cuerpos.

En el 2007 fue arrestado, pero mientras se realizaba la investigación en la casa del asesino, la policía encontró el cuerpo de la madre de sus hijos en partes; había partes en el refrigerador, carne en el sartén y el tronco del cuerpo dentro del armario.

Poeta, seductor y asesino al estilo Hannibal Lecter: el “caníbal de la  Guerrero” que mató a su novia y cocinó su carne - Infobae
Poeta, seductor y asesino al estilo Hannibal Lecter: el “caníbal de la Guerrero” que mató a su novia y cocinó su carne – Infobae

Juana Barraza, la ‘Mataviejitas’

Juana Barraza Samperio, quien se hacía llamar ‘La Dama del Silencio’ durante su ejercicio como luchadora, merece un lugar único en la infame lista de asesinos seriales a nivel global, pues se trata de un caso realmente inusual.

Cabe mencionar que las mujeres representan apenas menos del 10 por ciento de los criminales de esta índole en el mundo. La gran mayoría son hombres.

Ahora, de la reducida fracción que conforma a las mujeres, más del noventa por ciento de ellas cometieron sus crímenes principalmente mediante envenenamiento o con armas de fuego; entre otras formas de asesinar, que no incluyen el uso de la fuerza.

Este fenómeno se ha explicado principalmente porque, a diferencia de los hombres, la complexión de las asesinas las hace inclinarse por otros métodos.

La asfixia, sin embargo, además de ser poco popular para las asesinas seriales por las circunstancias antes mencionadas, se ha relacionado por especialistas en la materia con un desahogo sexual.

Fue el método de apenas el tres por ciento de estas criminales. Y, de entre las que conforman este reducido grupo, Juana Barraza es la única en el mundo a la que se le achacan más de quince crímenes.

“La Mataviejitas” se dedicada a la lucha libre, pero fuera del ring se hacía pasar por enfermera que cuidaba a mujeres ancianas.

Una vez que las mujeres de avanzada edad la dejaban pasar a sus respectivas casas, estas las asesinaba a golpes, con armas punzocortantes o estrangulación. Actualmente, cumple su condena de 759 años en prisión en el penal de Santa Martha Acatitla.

En total, se le achacan entre 26 y 40 crímenes, de los cuales únicamente fue sentenciada por once. Ella admitió 17 de estos.

Fue sentenciada a 759 años de cárcel y sigue presa en el penal de Santa Martha, donde ha reclamado su inocencia en distintas entrevistas con la prensa. Tras nueve años en prisión, en julio de 2015 contrajo matrimonio con otro interno pero un año después se divorciaron. Un dato llamaba la atención de ella: siempre vestía de rojo al cometer sus crímenes.

“El Sádico”

Raúl Osiel Marroquín “El Sádico” secuestraba a su víctimas, todos homosexuales a quienes ahorcaba, descuartizaba y colocaba su cuerpo en maletas que abandonaba en las inmediaciones del Metro Chabacano y la colonia Asturias, en la Ciudad de México.

Operó en complicidad de otro hombre, Juan Enrique Madrid, en Ciudad de México, y se le achacan cuatro crímenes, todos de víctimas identificadas.

Señalado como un símbolo de la homofobia que impera en la sociedad mexicana, ‘El Sádico’ nació en Tampico, donde cursó un año de la carrera de médico militar y fue miembro del ejército mexicano durante cuatro años.

Siempre justificó sus crímenes, con una base moral en la que se perfilaba como una especie de ángel exterminador. Esto ha sido calificado por los especialistas como una muestra de su distorsionado perfil psiquiátrico, donde también destaca su falta de empatía y culpa por sus actos.

Sobre una de sus víctimas, un hombre que tenía VIH, dijo que con su asesinato ayudó a evitar la propagación del virus.

Abordaba a sus víctimas, (a quienes conocía en un famoso bar gay, llamado el Cabaretito Neón, ubicado en la Zona Rosa, con propuestas sentimentales y/o eróticas; los invitaba a su casa ubicada o a algún hotel; en donde dependiendo si contaba con los recursos económicos, los secuestraba o no.

A los hombres que plagiaba los sometía a tortura (de ahí su apodo) tenía un especial predilección por sofocar a sus víctimas, antes de matarlas las asfixiaba hasta que perdiera el conocimiento, una vez que volvían en sí las volvía a asfixiar, y así una y otra vez.​

Pedía el rescate a los allegados de este, independientemente, de que pagaran o no, asesinaba a su rehén por asfixia o estrangulación. Posteriormente, abandonaba los cadáveres en distintos lugares de la ciudad.​

Así operaba El Sádico: conquistaba gays para masacrarlos
Así operaba El Sádico: conquistaba gays para masacrarlos

El hombre, quien fue condenado a 300 años de prisión, dijo en su momento:

“No me arrepiento de lo que hice. De tener la oportunidad, lo volvería a hacer, sólo que sería más cuidadoso para no ser atrapado y no cometería los mismos errores que llevaron a mi captura. De lo único que me arrepiento es por lo que está pasando mi familia ahora”, dijo luego de su detención en enero de 2006.

El Coqueto

Entre 2011 y 2012, César Armando Librado Legorreta aprovechó su oficio como chofer de un autobús de pasajeros entre el Estado de México y la Ciudad de México (entonces Distrito Federal) en la Ruta 2,que corre del Metro Chapultepec a Valle Dorado, para asesinar a entre seis y ocho mujeres.

Sus víctimas fueron las desafortunadas féminas que utilizaban el transporte a altas horas de la noche, o durante la madrugada, y se quedaban solas con él dentro de su autobús.

 Para cometer los ilícitos simulaba una descompostura en su vehículo; bajaba a todos los pasajeros excepto a una chica, a continuación le ofrecía llevarla hasta donde fuera si lo esperaba a que arreglara la falla, pero antes de llegar al lugar cambiaba de ruta, violaba a la chica y la mataba, posteriormente la arrojaba al canal en Tlalnepantla.

En ocasiones podía variar este modus operandi, ya que a veces lo hacía con la última pasajera de la noche antes de llegar a su base.

La Jornada: Recapturan a El Coqueto, feminicida serial del Edomex

Tras su aprehensión, el 26 de febrero de 2012, ‘El Coqueto’ escapó de  la Subprocuraduría de Justicia de Tlalnepantla; Luego de que la PGJEM informara que había detenido el fin de semana a un multihomicida y presunto violador,

Herido, producto de un salto al intentar huir, fue reaprehendido el sábado 3 de marzo de 2012 , y posteriormente condenado 240 años de prisión.

Los Monstruos de Ecatepec

Juan Carlos Hernández Bejar y Patricia Martínez Bernal fueron apodados por los medios como los monstruos o ‘los carniceros’ de Ecatepec, municipio del Estado de México donde ocurrieron sus crímenes.

El 16 de octubre de 2018, la pareja fue vinculada a proceso por el asesinato de una mujer de 28 años y, el secuestro y trata del bebé de ésta, de tan sólo 2 meses de edad.

Sin embargo, se cree que pudieron haber abusado sexualmente y asesinado entre 10 y 20 mujeres, ​confesaron haber practicado el canibalismo con los restos de sus víctimas.

Los especialistas los han clasificado como asesinos seriales organizados, sedentarios y hedonistas, y consideran que cometían sus crímenes motivados por una compulsión sexual.

El Feminicida de Atizapán

Las autoridades dieron con Andrés Mendoza cuando se le encontró con el cadáver descuartizado sobre una mesa de Reyna González Amador, una mujer con reporte de desaparición.

Conforme las investigaciones, descubrieron que el hombre, quien trabajó en un rastro, sumó varia víctimas con un modus operandi similar:

Cuando entraban a su domicilio las atacaba por sorpresa acertándoles una puñalada en el cuello o en el pecho, una vez morían desangradas, descuartizaba sus cuerpos llegando a canibalizar partes de estos, el resto de las partes las enterró en su patio. 

Se presume que el detenido cometió al menos 30 asesinatos de mujeres en los últimos 20 años, pues en su domicilio ubicado en la colonia Lomas de San Miguel de Atizapán se hallaron documentos de sus víctimas.

Entre estas identificaciones se encontró la de Flor Ninive Vizcaíno desaparecida desde 2016 y la de Rubicela Gallegos, a quien no se localizaba desde 2019.

El juez determinó iniciar un proceso en contra de Andrés ‘N’, además de fijar un plazo de tres meses para el cierre de la investigación complementaria.

Feminicida serial Atizapán

EC