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Obispo emérito de San Cristóbal de las Casas es investido cardenal por el Papa Francisco

Los 13 nuevos purpurados son seis italianos, un mexicano, un maltés, un español, un estadounidense, un filipino, un ruandés y uno de Brunei

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Felipe Arizmedi
Foto: Especial

El papa Francisco sigue su labor de reforma de la jerarquía de la Iglesia con la investidura este sábado de trece nuevos cardenales que comparten su visión a favor de los pobres, en una ceremonia en el Vaticano con menos fieles e invitados debido a la pandemia

Los 13 nuevos purpurados son seis italianos, un mexicano, maltés, un español, un estadounidense, un filipino, un ruandés y uno de Brunei.

En la lista se destacan el arzobispo de Santiago de Chile, el español radicado en ese país, Celestino Aós, y el obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el mexicano Felipe Arizmedi Esquivel, quien supera los 80 años y no podrá participar al cónclave.

Esos dos nuevos purpurados tuvieron que cumplir una estricta cuarentena de 10 días en el Vaticano  y someterse a pruebas de diagnóstico del covid.

El primer papa latinoamericano de la historia, de 83 años, que está diseñando su legado, entregó el título cardenalicio a los nuevos cardenales, entre ellos nueve electores, es decir con derecho al voto en un futuro cónclave para la elección de su sucesor.

Durante la homilía en la basílica de San Pedro, el papa les advirtió sobre la tentación de caer en “la corrupción” durante la vida religiosa y sobre todo de sentirse una “eminencia”.

“Por ejemplo, el rojo púrpura del hábito cardenalicio, que es el color de la sangre, puede convertirse, por el espíritu mundano, en una distinción eminente. Así uno no se siente más pastor sino una eminencia. Cuando sientas eso, te sentirás fuera del camino”, advirtió.

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La ceremonia estuvo marcada por la pandemia de coronavirus, por lo que los once nuevos cardenales, con sus trajes litúrgicos rojos, asistieron con mascarillas, sentados a distancia para evitar la propagación del virus.

Debido a la emergencia sanitaria la ceremonia contó con una participación muy reducida de fieles e invitados, cerca de un centenar.

El Vaticano respeta las restricciones dispuestas en Italia por la pandemia y dos de los designados, provenientes de Asia, no pudieron estar presentes y tuvieron que seguir la ceremonia a través de internet, un hecho inédito en la historia de la Iglesia.

FC