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Linchamiento de masas, la oscura justicia en América Latina

Esta violenta respuesta de las masas rara vez es respuesta de un solo crimen, sino que son la última gota para una comunidad que vive con miedo a la violencia endémica…

Linchamiento de masas
Foto: Especial

América Latina tiene una de las tasas de homicidios más altas de mundo acompañado de una tasa de impunidad en los mismos niveles. De la región, México y Brasil son los países que a falta de un ejercicio de justicia óptimo, su población ha tomado en sus manos la impartición de justicia por propia mano: los linchamientos.

De acuerdo con el Wall Street Journal, en el caso de Brasil se resuelven solo 1 de cada 10 asesinatos y ante la poca fe que la población tiene  en la policía o los tribunales para llevar a los criminales ante la justicia, las turbas matan rutinariamente a presuntos criminales en ataques espontáneos y descontrolados.

Para el adolescente Victor Melo, de 16 años, su final comenzó con un iPhone robado.

Victor Melo

El pasado 26 de mayo, después de pasar una tarde de sábado con sus amigos en una fiesta de música funk en el parque central de Brasilia, cerca del palacio presidencial del país, se dirigía a su casa poco después de la puesta del sol, cuando alguien en la multitud sorprendió por detrás a su compañera de clase Ágatha y le arrebató su celular

Al escuchar los gritos de Ágatha, otro grupo de asistentes a la fiesta presumió que debía ser el mismo adolescente que les había quitado un par de gafas de sol antes. Uno de ellos estrelló una botella rota en el estómago de Victor, otra joven lo apuñaló repetidamente con lo que la policía cree que era un destornillados, finalmente un hombre hundió un cuchillo en su corazón.

En poco menos de media, 2o estudiantes de secundaria mataron al joven sin tomarse la molestia de buscar entre su ropa los objetos robados, y mientras otros cien asistentes a la fiesta miraron y no hicieron nada e incluso grabaron la terrible escena.

Tanto en Estados Unidos como en Europa los linchamientos son un fenómeno raro. En Norteamérica se vinculan históricamente a las turbas estadounidenses de blancos que mataban a minorías, especialmente a gente de raza negra. En su punto máximo asesinaron a 230 personas en 1892.

No obstante, en Latinoamérica es otra historia. En los últimos 60 años, hasta 1.5 millones de brasileños han participado en linchamientos, de acuerdo con el sociólogo y experto brasileño José de Souza Martins.

Se cree que actualmente se matan o intentan matar a más de un presunto criminal al día, en linchamientos donde participan ciudadanos comunes, desde estudiantes hasta ancianas que asesinan con crueldad espeluznante, a veces mutilando los órganos sexuales de las víctimas en casos de sospecha de violación, o quemándolos vivos a plena luz del día.

Los linchamientos suelen seguir el mismo ritual en toda América Latina. Un grupo de amigos, familiares o vecinos son testigos de un crimen o escuchan sobre uno a través del servicio de mensajería WhatsApp. Cazan al sospechoso y lo arrastran a un lugar público, donde lo torturan y lo matan con las armas que tienen a mano.

De acuerdo con los investigadores, esta violenta respuesta de las masas rara vez es respuesta de un solo crimen, sino que son la última gota para una comunidad que vive con miedo a la violencia endémica, y tienden a ser actos catárticos destinados a restablecer, afirmó Gema Santaría, asesora de la ONU.

Y no es para menos, las cifra son alarmantes dado que América Latina representa un tercio de los asesinatos del mundo, unos 400 por día. Las cifras son aún peores en Brasil y México, donde más del 90% de los asesinos escapan de la condena.

Indiferencia

Los funcionarios advierten que los linchamientos son una expresión de una indiferencia patológica a la muerte e incluso se han detectado declaraciones donde las personas que participan en estos asesinatos

Además, los asaltos de ciudadanos contra las prisiones donde son resguardados algunos delincuentes para sacarlos y hacer “justicia propia”, devienen del temor de que los criminales sean liberados. Este año, un violador local condenado pudo salir brevemente de la cárcel para visitar a su madre en Araioses el Día de la Madre. Fue a golpear a su esposa en su lugar.

(Con información de WSJ)

 

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