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La crisis de Covid-19, explicada en códigos postales de EUA

El consumo general se vio más reducido en zonas acomodadas

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El impacto económico derivado del brote de Covid-19 en Estados Unidos ha afectado de manera desigual a las distintas zonas del país tanto en empleos como en consumo, de acuerdo con su nivel socioeconómico, advierten especialistas tomando como base los distintos códigos postales de la nación para explicar su comportamiento.

Rad Chetty, Profesor de economía pública en la Universidad de Harvard, advirtió que el impacto de la crisis por Covid-19 ha sido distinto en el país de acuerdo con una demarcación basada en códigos postales y las fuentes de ingreso medias en las distintas áreas, por lo que sugirió que las políticas a implementar para mitigar los estragos económicos del Covid-19 deben ser del mismo modo específicos y enfocados a las necesidades y la realidad social de cada área.

Durante la presentación de su rastreador económico que permite analizar el comportamiento de los consumidores norteamericanos durante la emergencia sanitaria, el analista detalló que, aunque el gasto se ha visto especialmente reducido en zonas acomodadas, la verdadera repercusión económica y de ingresos la han sufrido los habitantes de áreas menos privilegiadas.

El 31 de julio en un curso en línea ofrecido a exalumnos que Chetty utilizó la herramienta para demostrar que el contraste que podría apreciarse en el impacto de la pandemia es altamente variable si es vista separando cada código postal en el país, y el elemento determinante es el poder adquisitivo de los habitantes de cada zona.

Entre estados privilegiados y vulnerables

En la curva del gasto del consumidor a nivel nacional, se aprecia que antes de la llegada de la pandemia se trataba de un línea más o menos plana, y luego, cuando la crisis del Covid-19 impactó en EUA, a mediados de marzo, se ve inmediatamente una reducción de aproximadamente un 30% en el gasto de los consumidores que luego se recupera bruscamente, justo cuando se enviaron los bonos de estímulo, como parte de la Ley Cares (15 de abril) para posteriormente manifestar una recuperación gradual.

Por ejemplo, en el caso de Virginia del Oeste, tras la caída general a nivel nacional, la recuperación tras la entrega de estímulos fue casi de rebote, llegando a mediados de junio incluso un poco más arriba de donde estaban antes de la crisis de Covid-19. De esta manera, tomando en cuenta únicamente los casos de dicho estado referentes a gasto por tarjetas y otros registros, podría decirse que la recesión económica ya habría terminado.

En contraste, en entidades como Carolina del Norte o Washington, los patrones son completamente diferentes, y el consumo y gasto aún son al menos un 20 por ciento inferiores en términos de gasto con respecto a como se comportaban las entidades antes de la pandemia. Incluso, la recuperación tras la entrega del estímulo de mil 200 dólares fue mucho menor.

Cómo funciona el rastreador

El Oportunity Insights Economy Tracker es un sitio web desarrollado por el analista que, con base en un gran conjunto de empresas, procesadores, tarjetas de crédito, empresas de nómina, empresas de servicios financieros, permite analizar el comportamiento de consumo y gasto en el país.

Al respecto, su creador comentó que:

“Pensamos que sería útil crear un nuevo rastreador económico utilizando big data que reúne datos de varias empresas del sector privado”.

Y agregó que usándolo se puede ver qué se paga, a quién se está empleando, y lo que la gente gasta de una manera increíblemente detallada.

¿Falta de ingresos?

Utilizando los datos almacenados en el rastreador para analizar el comportamiento de los consumidores durante la emergencia sanitaria, Chetty observó que en condados de gente adinerada, servicios no esenciales que no requerían contacto humano directo, como la jardinería o el mantenimiento de las albercas en los hogares prácticamente no registraron una caída significativa en relación con su comportamiento antes de la pandemia.

Sin embargo, servicios como salones, restaurantes, viajes y todos aquellos que implicaban contacto con otras personas sufrieron una caída aproximada de 80% en el gasto convencional.

Por tal razón, determinó que, más que la falta de recursos económicos, como suele suceder en las grandes recesiones económicas, la dramática baja en el gasto se debió a causas de salud y un posible temor por el contagio.

Las empresas y la falta de gasto

Con base en la premisa de que los principales servicios en persona que la sociedad busca (como salones o restaurantes) se encuentran cerca de sus hogares, y tomando en cuenta que los servicios en persona fueron los verdaderos afectados de la pandemia, Chetty posteriormente realizó un análisis de la reducción de gasto y consumo por código postal, considerando que las principales afectaciones de una localidad se deberían a los habitantes de la misma.

De esta manera, áreas como el Central Park de New York registraron caídas de más de un 80% en su consumo general en relación con el período pre-Covid-19.

No obstante, orientándose un poco más al norte, en el Bronx, un distrito de Nueva York con una calidad de vida menor, la caída es mucho menor, llegando registrar a lo mucho un 30% menos de gasto.

De esta manera, observó que los establecimientos ubicados en zonas acomodadas han sido los más afectados, probablemente porque las personas que residen en dichos lugares cuentan con la capacidad para autoaislarse por completo, mientras que las personas pobres necesitan seguir trabajando y no cuentan con los recursos para llevar a cabo cuarentenas totales.

¿Y el desempleo?

Aunque lo anterior parecería apuntar que, por tanto, son las personas que habitan en los códigos postales más ricos del país, una variable a considerar es que la mayoría de personas empleadas en estos establecimientos son personas de escasos recursos que viajan de su lugar de residencia a zonas acomodadas para subsistir.

De esta manera, la disminución en el gasto de personas que perciben altos ingresos llevaron a pérdidas significativas de empleo entre las personas de bajos ingresos que trabajaban en los códigos postales más ricos del país.

Los verdaderos perdedores

Actualmente, a casi tres meses de haber ofrecido la ponencia, Raj Chetty establece que la recesión parece haber terminado para los trabajadores con salarios altos, pero persisten las pérdidas laborales para los trabajadores con salarios bajos.

Agrega que, si bien, las tasas de empleo se han recuperado a los niveles anteriores a COVID-19 para los trabajadores con salarios altos, siguen siendo significativamente más bajas para los trabajadores con salarios bajos.

Disparidades raciales y de género

Así como la condición socioeconómica ha determinado la intensidad del impacto en las personas norteamericanas, otros aspectos que los colocan en condiciones de vulnerabilidad, como su género o raza.

De esta manera, las personas de color han sido por mucho, más afectadas que las personas blancas o de otras razas tanto ante la crisis económica como la de salud.

Detalló que el porcentaje de desempleo de las personas negras fue del 14.5% entre febrero y junio, que contrasta con el 9.5 de las blancas, en comunidades de bajos ingresos.

En cuanto a la mortalidad en el mismo período, las personas de color reflejaron un 73.7%, mientras que las personas blancas tuvieron un 32.4% de letalidad.

También señaló que las condiciones de desigualdad en oportunidades de calidad de vida son tan dispares que incluso las personas de color que nacen en el seno de una familia acomodada tienen una tendencia mucho mayor de sufrir una caída económica durante el transcurso de sus vidas.

Sobre la cuestión de género, comentó que:

“Hay alguna evidencia de que las mujeres han tenido más probabilidades de perder sus trabajos”

Eso es en partes sectorial, explica, ya que las mujeres suelen estar empleadas en sectores que se han visto más afectados, como educativos y presenciales.

Asimismo, agregó que, independientemente de las investigaciones arrojadas por el rastreador, diversos estudios señalan que las mujeres soportan una carga desproporcionada en el hogar en cuanto al cuidado de los niños; y, debido a que emplean menos tiempo trabajando, esto a contribuido a la disparidad en cuestiones de género.

Urge un enfoque en políticas de salud

Ante todas las evidencias de desigualdad que la sociedad norteamericana enfrenta en medio de la pandemia, y tomando en cuenta que ninguna política económica ayudará a resolver el problema a corto plazo, el economista considera que es imprescindible que los políticos se enfoquen en el asunto desde una perspectiva de políticas de la salud que ayuden a mitigar el impacto de la pandemia en cuanto al número de contagios y muertes, hecho que a mediano plazo permitiría una reactivación económica gradual.

Por tal razón, establece que es importante fomentar a corto plazo medidas preventivas apropiadas, como mantener el distanciamiento social y continuar con el uso de mascarillas y seguimiento de contactos de casos detectados, entre otros.

En materia de políticas económicas, reiteró que, debido a que la recesión es más por un tema de salud que de falta de liquidez, recurrir a métodos de reactivación que se han empleado en otras crisis, comola ayuda a bancos y haber proporcionado estímulos durante la Gran Recesión, no sería una salida realmente efectiva para el problema.

En su lugar, sugiere que la política se enfoque en la red de seguridad social; ampliar los beneficios de desempleo, mejorar programas de entrega de alimentos, etcétera.

EC

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