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Negocios

Ante crisis por Covid, industria textil se adapta a las necesidades

Pasaron de perder empleos a producir EPP

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Foto: Pixabay

Al borde de la quiebra por la anulación de miles de millones de dólares de pedidos internacionales, la industria masiva textil de Bangladés se ha adaptado a la última tendencia que dicta el coronavirus: la fabricación de equipos de protección.

La brutal caída de la demanda de ropa provocada por el confinamiento planetario ha golpeado de lleno la economía del segundo exportador mundial de prêt-à-porter (confección en serie).

De un día para otro, centenas de miles de obreros del textil perdieron su empleo.

Pero algunos fabricantes bangladesíes se adaptaron rápidamente a la nueva situación y empezaron a fabricar mascarillas, trajes, guantes y otros equipos de protección.

En las inmensas fábricas de la ciudad de Savar, al norte de la capital, Daca, miles de obreros se suceden en turnos de ocho horas, seis días por semana, para fabricar equipos de protección personal (EPP).

“Vimos la oportunidad en febrero e iniciamos inmediatamente la producción”, declara a la AFP Syed Naved Husain, presidente de Beximco, uno de los principales conglomerados bangladesíes.

“Ahora, cerca del 60% de nuestros 40 mil obreros fabrican EPP”, dice.

Importante proveedor de la empresa textil española Inditex (propietario de Zara) y del estadounidense PHV (Calvin Klein, Tommy Hilfiger), Beximco envió el mes pasado 6 punto 5 millones de trajes de protección a la marca estadounidense Hanes.

“El coronavirus ha cambiado el mundo”, dice Husain. Su grupo espera exportar cerca de 250 millones de dólares en EPI este año.

En los talleres de Beximco, en el parque industrial de Savar, centenares de obreros se afanan entre el zumbido de las máquinas de coser. El uniforme que llevan y las mascarillas blancas solo permiten ver sus ojos.

“Trabajo para el año”

Al final de la cadena, Sumaiya Akter es una de las costureras que le da los últimos retoques al producto. Esta madre de 34 años estaba entre el batallón de obreros despedidos al inicio de la crisis, de los que muchos siguen desempleados.

“Tengo la suerte de haber conseguido un empleo en esta fábrica mientras que tantos otros han perdido su trabajo”, dice a la AFP. “Al menos puedo alimentar a mi familia y a mis padres”.

En los últimos 20 años, Bangladés se ha convertido en el segundo fabricante mundial de ropa después de China.

Antes de la pandemia, el prêt-à-porter constituía cerca del 80 por ciento de los 40 mil millones de dólares a los que ascienden las exportaciones anuales del país. La industria empleaba a más de cuatro millones de personas, principalmente mujeres pobres del ámbito rural.

En abril, cuando se inició el confinamiento planetario, las ventas de los 4 mil 500 fabricantes del textil de Bangladés se desplomaron un 84 por ciento.

Se anularon o reportaron pedidos por valor de 3 mil 200 millones de dólares, según la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Ropa de Bangladés (BGMEA), y acto seguido llegó una cascada de despidos y salarios impagados en la industria local.

Para limitar las pérdidas, al menos 30 fábricas empezaron a producir EPI, y este “número crece” dice a la AFP Khan Monirul Alam Shuvo, portavoz de BGMEA.

Algunas empresas ya presentes en este nicho han aumentado la capacidad de producción para responder a la repentina demanda internacional.

“Hace tres días, hemos recibido un pedido del extranjero de 20 millones de uniformes quirúrgicos. Todas nuestras fábricas tienen trabajo para todo el año”, dice aliviado Mashiur Rahman Shommo, director de Fakir Apparels.

“Tenemos fábricas de primera clase”, estima Syed Naved Husain de Beximco. “Bangladés está bien situado para convertirse en una nueva plataforma para la fabricación de EPI”, aseguró.

FC

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