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Sector restaurantero lanza SOS a autoridades: “Nos estamos desangrando”

Roberto Craig hizo un llamado para que se les permita reabrir el próximo 11 de enero y ser considerados como industria “esencial”

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Foto: puntarena.mx/

Con una pérdida estimada de 450 mil empleos y 100 mil millones de pesos del valor de la cadena de producción, el sector restaurantero lanzó un SOS a las autoridades del Valle de México y a la ciudadanía para que les permitan reabrir sus puertas a partir del próximo 11 de enero, advirtiendo que de lo contrario la mayor parte de la industria está destinada a cerrar permanentemente.

“Nos estamos desangrando”, señaló Roberto Craig, chef y socio fundador del grupo Operadora Bajo de la Tintorera, que considera que este segundo cierre de actividades en la zona metropolitana fue “selectivo”.

En entrevista con Noticias en la Mira llamó a reclasificar al sector restaurantero como “Esencial”, tanto por el número de personas que dependen del mismo, así como por lo que representa como motor económico, no solo para la Ciudad de México sino para el país.

Adicionalmente, denunció que no existe cancha pareja para trabajar, pues mientras a aquellos que operan en la formalidad y cumpliendo con las normas sanitarias se les obliga a ‘bajar la cortina’, tianguistas, mercados públicos y puestos de comida informal, operan sin atender medidas, expandiendo los contagios.

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“Nos hicieron invertir en medidas de higiene, seguridad, aforo, y ahora nos tienen sentados en la banca, viendo como la situación ( la pandemia) se sigue propagando en las calles”, abundó Craig, cuyo grupo opera marcas como Puntarena, Primos, Porco Rosso y Café Torino.

El empresario hizo énfasis en la injusticia que cometen las autoridades en castigar al sector formal, el cual paga impuestos, genera empleos y cumple al cien las medidas de higiene, para evitar la propagación de contagios del Covid-19.

Al respecto, explicó que luego de meses de cerrazón, los negocios reabrieron realizando una inversión para comprar insumos, pruebas Covid, sanitizantes, etc, todo para cumplir con los lineamientos establecidos por el gobierno, en aras de poder operar. Todo en vano.

Roberto Craig expresó que además existe una “falsa ilusión” de que las plataformas de envío de comida están rescatando a la industria, pues esto solo representa un 10% de la venta que tenían y “ningún negocio puede operar con 90% de pérdidas”, abundó.

Así como él, hay otros restauranteros que comparten la misma inconformidad e indignación de observar cómo hay un cierre selectivo que afecta a los establecimientos formales, los cuales, afirma, no representan un foco de infección que propague la epidemia, al contrario de la informalidad.

Para este emprendedor, es una relidad que mientras se da un portazo al sector, las calles siguen llenas de gente que siguen propagando el contagio, aunado a una disociación entre quienes están cumpliendo con las medidas que exige el gobierno y un sector al que “le vale”.

Incluso, dice, la reapertura de negocios en julio pasado “no dio tiempo de recuperar el tiempo perdido”, por lo que estimó que con un aforo bien manejado del 30%, como lo tenían hasta diciembre, hay una luz para sobrevivir.

“La gente sigue saliendo a las calles, el comercio informal sigue ofreciendo sus servicios, las tiendas en el Centro siguen abriendo de manera clandestina, y mientras tanto todos nosotros que estamos tratando de generar empleos, tratando de pagar impuestos, servicios, sin ninguna ayuda, nos están dejando morir solos”, lamentó.

Craig estimó que de no llegar a abrir el 11 de enero no sobrevivirán más allá de unas semanas, pues durante los meses que cerraron ante las primeras restricciones por la pandemia (marzo-junio) echaron mano de los recursos que tenían para sobrellevar el pago de impuestos, nóminas, servicios, etc. Aunado a que no se les condonó nada.

Apuntó que no solo es que la autoridad vuelva a ordenar un cierre, sino que no ofrecen una ruta para saber cuánto tiempo durará esta vez la suspensión de actividades.

“Lo que nos va a acabar matando es esta idea de que pueden ir cerrando de semana en semana o de meses en meses y no va a tener una repercusión”, añadió.

Y, aunque hay interlocución entre las cámaras restauranteras y el gobierno, se cuestiona si no existirá detrás otro tipo de agenda política, pues, a su parecer, si se limitara a la informalidad y se dejaran abiertos los restaurantes, los contagios disminuirían.

Por todo esto, reiteró su llamado para que les permitan reabrir el próximo 11 de enero, con aforo limitado y con las mismas medidas de seguridad que ya se tenían.

La desesperación en la industria está cerca de tocar fondo al grado de desafiar la prohibición y reabrir para sobrevivir, tal y como ha hecho el sector informal.

El SOS es en especial al público y a los comensales, a quienes se busca sensibilizar sobre la situación que atraviesan, ya que además de que representan un valor indiscutible para el PIB Nacional, se vulnera una gran cadena valor que involucra miles de empleos directos e indirectos: inmobiliarias, caseros, proveedores, meseros, cocineros, empleados, etc.

Craig pide a la gente que se solidarice y desde su propia tribuna se urja al gobierno para que atienda las inquietudes de la industria.

Finalmente, recordó que pedir comida a domicilio está bien, “pero no es algo que esté moviendo la brújula de cómo nos está yendo, esto no nos va a salvar”, alertó.