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Opinión

La Industria Automotriz en el Covid-19

Abril podría ser un mes con caídas superiores al 50% en Estados Unidos y superior al 70% en México.

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Foto: Adam IHSE / TT NEWS AGENCY / AFP

El 2020 será recordado en la industria automotriz como la crisis más profunda de la historia moderna, así se puede definir lo que estamos comenzando a presenciar en estos momentos.

Tan sólo marzo, en México, representó una caída de 25% con respecto del año anterior. Para que se den una idea, no había una caída de este nivel desde septiembre de 2009, si el año les parece conocido. Pues sí, es el mismo año en el que el planeta entró en un torbellino financiero debido a la famosa crisis de las subprimes, que provocó la quiebra de bancos estadounidenses y envió al Chapter 11 a dos empresas automotrices de Estados Unidos, General Motors y Chrysler.

Lo cierto es que no fueron las tres grandes norteamericanas las que entraron a Chapter 11 sólo porque Ford Motor Company decidió capitalizarse deshaciéndose de Mazda, Jaguar-Land Rover y Aston Martin. Y decidió quedarse en los huesos.

Hoy, el trancazo es tan fuerte en Estados Unidos que, según JD Power en marzo el mercado norteamericano se contrajo 40% con respecto al año anterior, informó la CNBC.

Si estas noticias les parecen fuertes, les digo algo peor: abril podría ser un mes con caídas superiores al 50% en Estados Unidos y superior al 70% en México.

Muchos señalan a 1929 como el año de la crisis más terrible en los Estados Unidos, pues sólo para ponerlo en perspectiva, 1929 fue un año récord en producción para la industria  automotriz de los Estados Unidos que registró 5.2 millones de vehículos; sin embargo, la crisis pegó profundo en 1930 y 1931. Este último año la producción calló hasta los 1.3 millones de autos y no regresó a los niveles de 1929 hasta pasada la Segunda Guerra Mundial, para ser precisos hasta 1949.

Es cierto, por aquellos ayeres los autos competían con los caballos y las carretas en muchos estados de la Unión Americana; sin embargo, si comparamos la producción total de autos en 1931 con la actualidad, sería el equivalente a un mes de ventas en Estados Unidos de 2019.

La caída en Estados Unidos se estima al final del año en alrededor de cinco millones menos de automóviles en 2020, en comparación a las ventas de 2019, llegando a ser la caída más drástica en un solo año jamás presentada en Estados Unidos, y en México las ventas totales pueden estar por debajo del millón de unidades al cierre de este año.

Con todo esto, la capacidad instalada a nivel mundial presentará enormes excedentes y las empresas automotrices podrán decidir si cierran operaciones de plantas completas, principalmente en aquellos países donde el mercado interno esté muy debilitado y no haya incentivos para la producción. Pero sigamos jugándole a ordeñar la vaca hasta que se acabe la gallina de los huevos de oro

En México, la industria automotriz tiene que ser vista como un aliado estratégico para la recuperación económica, las facilidades que el gobierno genere no debe dejar dudas y sí eliminar la tentación de sobrerregular el sector, al menos mientras se regresa a una completa normalidad. A la par de crear un paquete mas amplio de incentivos que en principio dé certidumbre jurídica y quite cargas regulatorias, en estos momentos es clave.

De esta forma la Secretaría de Economía, junto con la del Medio Ambiente deben emitir de inmediato un acuerdo en el que las normas que están en proceso como la NOM-194, NOM-163 y cualquier otra que hace más estricta y difícil la operación queden en pausa para que las empresas se concreten en la eficiencia que se requiere para sobrevivir. No es congruente decir que existen apoyos y certidumbre jurídica, como lo mencionó el Presidente de la República y, al mismo tiempo, seguir presionando con regulaciones que lo único que provocan es que sea más caro y complejo el cumplimiento de las mismas.

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