Ingrese sus palabras clave de búsqueda y presione Enter.

Por lo pronto… cancelado

Sí, el Presidente nos volvió a dejar con el ojo cuadrado al poner a consideración una obra tras realizar una votación a mano alzada…

Foto: Cuartoscuro

Si algo caracteriza a José Rosas Aispuro es su sencillez. Y como gober de Durango no ha cambiado. De hecho desde su llegada siempre ha tenido disposición al diálogo con todos los órdenes de gobierno, con las diferentes fuerzas políticas y con la ciudadanía, en las colonias le apodan El Güero, luego entonces, no es de extrañar que sea de los gobernadores mejor evaluados del país. Es un hombre de Estado.

Su relación con el presidente AMLO siempre ha sido cordial y respetuosa, por lo anterior llamó la atención que en último evento en Gómez Palacio, donde se daría el anuncio de la continuación del metrobús, recibiera gritos en contra, pues en las visitas anteriores los aplausos y el respeto habían sido la constante.

Como es del conocimiento público, en la gran mayoría de los eventos presidenciales donde acuden los mandatarios estatales, éstos son recibidos con silbidos y abucheos; siendo modus operandi de la estructura de Morena en las entidades. Ahora bien, la novedad fue que los supuestos manifestantes jamás esperaron que el gobernador Rosas Aispuro los increpara delante del Presidente.

Vienen y gritan acá, pero cuando tienen que dar la cara no tienen el valor. Yo sí lo tengo porque no me he robado nada. Ustedes representan intereses oscuros”. Acto seguido, en declaraciones a la prensa, el gobernador señaló que se vio obligado a contestar de esa manera ya que no le dejaron otra salida.

Es importante recalcar que únicamente Rosas Aispuro se ha atrevido a alzar la voz y defender su plaza. En general, los demás mandatarios estatales han preferido guardar silencio ante este tipo de acontecimientos, algunos seguramente asustados y otros por cálculos políticos erróneos.

Si bien hubo presencia de algunos transportistas que se dicen afectados, el grueso de las personas que estaban ahí en busca de desmanes fueron plenamente identificados, muchos venían de Coahuila y otros tantos fueron financiados por la alcaldesa electa de Gómez Palacio, Marina Vitela. El propósito era detener el anuncio de la obra interestatal del metrobús que conectaría a Lerdo y Gómez Palacio en Durango, con Torreón en Coahuila. Una obra vial muy avanzada del lado de Coahuila, pero que apenas se presentaría el proyecto ejecutivo en Durango, ya que la anterior administración estatal decidió no apoyar su construcción.

Increíblemente, pero vale la pena decirlo, por lo pronto lo lograron. Sí, el Presidente nos volvió a dejar con el ojo cuadrado al poner a consideración de los presentes esta obra, y tras realizar una “votación” a mano alzada el anuncio tan relevante que se realizaría quedó sepultado.

¿Se imaginan cómo nos ven en el extranjero tras esta manera de tomar decisiones desde el ejecutivo?

Si bien es importante señalar que aún no se ejercía recurso alguno por parte de la Federación, del estado y municipios sí existía una gran expectativa por los habitantes de esos lugares que ahora, y por culpa de unos gritones patrocinados por Morena, quedó el proyecto marginado.

Obvio, quien más pierde con este tipo de decisiones es la gente común y corriente. La modernización del trasporte público es una verdadera necesidad en cualquier lugar del país que por decisiones del supuesto “pueblo sabio” (realmente son unas cuantas personas) quedan suspendidos sin mayor explicación. Qué decir de la inversión y empleos que se generarían en la zona. A todas luces la cancelación es errónea.

En Durango no debemos ni podemos olvidar que hace sólo dos semanas se llevaron a cabo comicios locales donde se renovaron 39 municipios. El PAN arrasó y hasta recuperó la capital en manos de Movimiento Ciudadano, entre otras importantes ciudades; mientras que la “ola” Morenista se topó con pared y sólo pudo ganar en tres municipios. ¡Ah! y en el municipio de Durango se fueron hasta el quinto lugar.

Lee la columna completa aquí 

 

ES DE INTERÉS | 

Voy con todo, porque tengo con qué