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Opinión

La omisión y la indiferencia cobran vidas

“Las mujeres con cáncer de mama somos una inversión, no un costo para el gobierno. Una mujer en remisión, con su trabajo es productiva”, dijo Elisa Estrada, una guerrera del cáncer de mama, a Lourdes Mendoza Peñaloza

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Especial

“Las mujeres con cáncer de mama somos una inversión, no un costo para el gobierno. Una mujer en remisión, con su trabajo es productiva. Por las ganas de vivir y salir adelante, ayudará a mejorar la economía del país”. Así comenzó mi entrevista con Elisa Estrada, una guerrera del cáncer de mama.

“AQUÍ ESTAMOS Y QUEREMOS VIVIR”

El cáncer de mama tan sólo en 2020 cobró la vida de casi 8 mil mexicanas. Su llamado es hacia el gobierno de López Obrador y a la sociedad, pues advierte que la omisión y la indiferencia cuestan vidas.

A Elisa la entrevisté para el 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer. Al cumplir 23 años, esta joven, madre soltera, detectó un pequeño bulto en uno de sus pechos, lo que la llevó a un vaivén entre hospitales y diagnósticos errados que terminaron por aplazar un tiempo de atención valioso.

Con una pequeña de 5 años a su cargo y con sus padres como único apoyo, la perspectiva de hacer frente a un tratamiento de 17 dosis de trastuzumab, que cuesta 30 mil pesos por aplicación, se aventuraba más que incierta.

En aquellos tiempos me decía: “Dejar Fucam por un hospital federal no es una opción, pues en los hospitales federales donde me pueden atender el cáncer, atienden Covid”.

Hoy Elisa, como buena guerrera, está en remisión; sin embargo, reconoce que su camino hacia la recuperación no ha estado exento de obstáculos.

¡LO LOGRÓ!

En abril pasado, Elisa terminó su tratamiento contra el cáncer, el cual se había visto retrasado por cuestiones de salud, toda vez que el fármaco que le administraban (trastuzumab) genera una cardioxicidad y debía esperar a recuperarse.

Para su fortuna, la pandemia de Covid-19 no frenó la atención en Fucam. Recibió radiaciones, quimioterapias y hasta una cirugía en la fundación, la cual absorbe la mayor parte del costo del tratamiento, algo nodal para la mayoría de los pacientes, pues “no es lo mismo pagar un tratamiento de 35 mil pesos (por cada aplicación del trastuzumab) a una consulta de 250 pesos”.

“Mientras otros sistemas de salud en México colapsaban por el coronavirus y la falta de apoyos, Fucam se mantuvo en pie”.

Pero sin apoyos, muchos pacientes nuevos se quedan hoy sólo con un diagnóstico y no pueden avanzar más, ya que el gobierno de la 4T decidió quitarles el apoyo, y súmele que acabó con el Seguro Popular, y el Insabi, como se advirtió en la Cámara de Diputados (PAN, PRI, PRD), no tiene pies ni cabeza.

“Me tocó, nos tocó a mí y a mis compañeras de lucha, conocer pacientes que llegaban a Fucam por un diagnóstico, pero al final del día ya no podían continuar su tratamiento por los costos. Nos tocó ver muchas veces cómo gente lloraba porque no tenía dinero siquiera para pagar una sola quimioterapia”.

En el caso de pacientes como ella, que padecen HER2 positivo, un tipo de cáncer más agresivo, se necesita un tratamiento de 17 dosis de trastuzumab, que en suma requiere una inversión de más de medio millón de pesos por paciente, sin contar consultas, cirugías u otro tipo de intervención.

Sin los apoyos que recibía del Seguro Popular, el número de mujeres que la Fucam atendía se ha visto mermado. Otro problema es la reducción en el número de mastografías que se realizan, lo que podría ser una crisis en el futuro, al no haber una detección oportuna y temprana de un posible cáncer de mama. Por cierto, mismo reclamo que Rosario Robles le hizo al juez durante su última audiencia, cuando éste le respondió que la salud no era un factor a considerar, y ella le contestó: de qué me habla, señor juez, para la justicia no importa que haya alrededor de mil 500 mujeres internadas sin tener una mastografía en más de un año.

Además, Elisa considera que, con la llegada de la pandemia, el gobierno dejó aún más de lado la atención de otro tipo de padecimientos que ya estaban rezagados. Con decirles que, en marzo pasado, su madre buscó recibir atención en el Hospital López Mateos, de la CDMX, para el cáncer de tiroides que padece, y se encontró con una larga lista de espera, sin fecha y con un solo oncólogo para todos los pacientes.

Así pues, la prisa, la urgencia, las obligó a buscar atención fuera de los hospitales públicos. Afortunadamente, Elisa y su familia tuvieron los medios para poder pagar una cirugía particular; no obstante, ella sabe que no es el caso de todos.

DESERCIÓN

La carencia para poder pagar una consulta o una quimioterapia causa, en la mayoría de estos casos, deserción y la eventual muerte de la paciente. Por ello, pide al gobierno que no las deje de lado, recordando que son personas que quieren vivir y que tienen derecho a servicios básicos.

Elisa va más allá e invita a que también se les vea como una inversión:

“Sí, vamos a tener un costo, si lo quieren ver por economía, claro que vamos a tener un costo. Nuestro tratamiento lo va a tener. Pero a largo plazo nosotros también vamos a regresar eso a nuestro país, porque después del cáncer tenemos una vida, somos productivas, tenemos ganas de vivir y de seguir adelante”.

También invitó a la ciudadanía a realizar donativos a asociaciones como Fucam, para que sigan atendiendo a un mayor número de pacientes, y a la par disminuir los índices de deserción de aquellas personas de escasos recursos que no pueden costear el tratamiento. No está por demás recordar que la propuesta de Morena y sus aliados, PT y Verde, de limitar las donaciones a las AC, perjudica a los que menos tienen y cero abona a mejorar la situación de nuestro país, como lo menciona Mariana Rodríguez Mier y Terán.

“EL CÁNCER NOS PUEDE DAR A CUALQUIER EDAD”

El caso de Elisa es un llamado a la conciencia de las mujeres y del gobierno, unas para autoexplorarse y otros para apoyar.

“Tenemos que quitarnos esta idea de que el cáncer de mama solamente da a mayores de 50 años. Claro que la incidencia es más alta, pero hay un porcentaje de pacientes jóvenes que también nos ataca. Deben autoexplorase, acudir al ginecólogo una vez al año, conocer cuáles son los signos de alarma, enseñar a las niñas a conocer su cuerpo y a cuidarse integralmente”.

-¿Qué opinas sobre lo que hizo Mariana, la esposa de Samuel, gobernador de Nuevo León?

Perder el pelo por el cáncer es un dolor muy grande. No fue porque quisiéramos, sino por la enfermedad. Debió decir que se lo iba a cortar, no que se iba a rapar”.

La columna de Lourdes Mendoza Peñaloza se publicó originalmente en El Financiero

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Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.