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La respuesta sin respuesta sobre Santa Lucía

Apenas el 10 de junio les contaba de las inconsistencias en las acciones del sector aeronáutico de la SCT y las mentiras que le siguen diciendo al Presidente…

Foto: Especial

Apenas el 10 de junio les contaba de las inconsistencias en las acciones del sector aeronáutico de la SCT y las mentiras que le siguen diciendo al Presidente, con esto del aeropuerto en Santa Lucía y los contratos que el secretario Jiménez Espriú presume que se hicieron con NavBlue para que, supuestamente, realizaran los estudios del espacio aéreo, y con la empresa Aeropuertos de París, quesque para el proyecto del nuevo aeropuerto.

En aquella entrega les comenté que tras preguntarle dos veces a la SCT, Presidencia, Grupo Aeroportuario y el Seneam, que qué pasó con los contratos de NavBlue, me contestaron, vía el INAI, que ellos No habían hecho dichos contratos. Y que la Sedena me había pedido más tiempo para contestarme y, finalmente, ya lo hizo. Fue justamente esta secretaría la que contrató a NavBlue y a Aeropuertos de París. O sea que los militares muy amablemente hacen la tarea del encargado de las Comunicaciones y Transportes.

Pero no se emocionen, pues la Sedena me puso por escrito que sí tiene los contratos con esas empresas, pero que para tener acceso a las 44 hojas que tiene el expediente, hay que pagar las copias porque no tienen los contratos escaneados. Y a las preguntas de cuánto costaron, qué vigencia tienen y cómo escogieron a los proveedores, entre otras cosas, no podrán creer lo que me respondieron: “…no se cuenta con la información con el nivel de detalle como la requiere…”. ¡Quihúboles!

Instructivo para obtener las 44 hojas de los contratos:

1.- Tiene que solicitar el formato de pago a la Sedena.

2.- Hay que esperar a que nos manden el formato emitido por la unidad de transparencia de la Sedena.

3.- Con el formato se realiza el pago.

4.- Una vez realizado el pago, hay que esperar unos días para que se entregue la información (quién sabe cuántos días).

El viacrucis para llegar a Santa Lucía…

Pido por segunda ocasión la solicitud de información, el 2 de mayo. El 31 de mayo, fecha límite de respuesta, la Sedena hace una solicitud de prórroga para contestar. El 13 de junio, día que vencía la prórroga, contesta que sí tiene los contratos y que son 44 hojas. Que para poderlas tener debo pagar por ellas, pero que ellos me envían el formato para realizar el pago. El 19 de junio les mando mail para decirles que qué onda con el formato. Para el 26 de junio mando otro mail quejándome a Sedena y a su OIC por no enviar aún el formato de pago. Al día siguiente, 27 de junio, por fin me mandan el formato. El 28 de junio pago los 22 pesos y me contestan que máximo en 10 días hábiles tendré las 44 hojas. Ojo, esta historia es resultado de la segunda solicitud de información que hice ante el INAI. Sin embargo, y no es ocioso, hay que recordar que la primera solicitud que hice fue desde febrero de este año. Así pues que, para poder conocer la información de los contratos de la 4T con Navblue, empresa que dio el estudio para decir que Santa Lucía sí podría ser una opción de aeropuerto comercial en conjunto con el AICM, me tardé, días más días menos, 150 días, si es que cumplen y me mandan las 44 hojas como lo prometieron máximo el 12 de julio. Así la transparencia prometida.

Gatopardismo absoluto

Cómo ven que Nadro está presentando tres empresas en el concurso de distribución de medicinas: BT1, Nadro y Marzam… ¡quihúboles con la competencia! Y aunque les cueste creerlo –sarcasmo–, todo parece indicar que se perfilan para ganar. Y es que, pudiendo haber creado un nuevo esquema con un mayor número de distribuidores, la 4T curiosamente decidió dividir el concurso de distribución en siete regiones. La pregunta que salta es ¿por qué siete regiones y no 32 estados? ¿Por qué se exige que las empresas en cuestión tengan que tener un almacén central en la CDMX, si seis de las regiones a surtir están fuera? La razón es simple, seguir repartiendo el pastel de la distribución entre los mismos jugadores de siempre, una mera simulación. Se presume un ahorro de mil millones en la compra del 37% del total de insumos en salud, pero se pretende pagar cerca de dos mil millones por la distribución. A nadie queda claro por qué se habla de más de cinco mil productos, cuando los cuadros básicos en los estados suman 1,200 productos; ¿de esos insumos estatales, qué porcentaje quedó desierto? ¿A qué precio se adquirirán? ¿Acaso piensan compensar los bajos precios de medicamentos a través del precio de la distribución? ¿No era esto lo que se trataba de combatir, pues durante décadas los distribuidores nacionales como Nadro y Fármacos Especializados monopolizaron el acceso a medicamentos?

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