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Opinión

Lo opuesto a EPN…

¡Que no le digan, que no le cuenten! La visita de AMLO a EUA no es una estrategia similar a la de Videgaray hace unos años

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Foto: Especial

¡Que no le digan, que no le cuenten! En la polémica sobre la visita a EU del presidente López Obrador se ha insistido en que la estrategia de la Cancillería es muy similar a la invitación que en su momento le hizo –como secretario de Hacienda, y que le costó su chamba– Luis Videgaray a Trump para que fuera a Los Pinos. Incluso se ha dicho que el excanciller estaría asesorando a Ebrard.

Vayamos por partes

El excanciller NO tiene relación con el actual, son polos distantes y, con frecuencia, opuestos. Cosa de recordar la activa participación de Videgaray en la persecución orquestada entre 2015 y 2018 por el gobierno de EPN y Miguel Ángel Mancera contra el actual canciller. Así pues, cercanía o afinidad no hay ninguna. Y quien afirme lo contrario, les estaría mintiendo.

Por otra parte, la circunstancia es del todo distinta entre aquella y el próximo viaje a Washington. En este caso lo que quiere proyectarse es el T-MEC que ya entró en vigor y es un logro mayor para México justo en el momento en el que se está frente a una caída significativa de la actividad económica; la peor estimación de decrecimiento en la historia del país.

Si el potencial impacto electoral del T-MEC preocupa, entonces la discusión debiera ser si era de aprobarse este año porque podría beneficiar a la administración actual. Quienes critican la visita de AMLO a EU en realidad están discutiendo la entrada en vigor del T-MEC porque es eso lo que sí podría tener efecto electoral en EU y no una visita ahora.

La visita de estos días se basa en la buena relación entre ambos presidentes a pesar de ser ideológicamente contrapuestos, y en una posición sólida de López Obrador en México. Exactamente lo opuesto a EPN y su invitación en 2016.

Octavio Romero, hundido en el chapopote

Pemex Exploración y Producción continúa cancelando contratos a las navieras mexicanas, agrupadas en la Cámara Mexicana de la Industria del Transporte Marítimo que lleva Armando Rodríguez, para la transportación de combustible. Y lo peor es que la empresa en el mundo que más dinero pierde diariamente, terriblemente mal dirigida por el agrónomo Octavio Romero, NO tiene la menor intención de pagar deudas acumuladas desde el inicio del año. Será entonces que para que no se vayan a quejar nuestros vecinos estadounidenses, por aquello de la próxima visita presidencial, han decidido cancelar mayoritariamente los contratos de las empresas nacionales. ¿Pues no que primero las mexicanas?, ¿la soberanía? Y, obvio, ¿el pueblo bueno y sabio? Pues son los que se quedarán sin chamba.

Las consentidas son:

Algunas de las favoritas de Pemex son Hornbeck Offshore Services, Tidewater y Harvey Gulf, que por cierto, se hacen pasar desde hace varios años por empresas mexicanas. ¿Cómo es posible que la autoridad permita esta violación a la Ley de Marina y Comercio Marítimo, que sólo permite a las empresas 100% mexicanas o con capital mayoritariamente nacional realizar este servicio? Muy fácil. Estas empresas diseñan un esquema corporativo que le garantiza a su socio estadounidense el control de las decisiones mediante reglas de votación en su consejo que anulan cualquier tipo de intervención de los socios mexicanos. Esta fachada jurídica ya fue acreditada en el caso de Hornbeck, en diciembre, por la SCT. Pero ¿qué cree?, sigue operando en aguas del Golfo de México. Y no sólo eso, ya sancionada, la Secretaría de Marina la premió abanderando su barco número 16, unos cuantos meses después.

Turbulencias en los cielos mexicanos

Como seguramente ya sabe, Aeroméxico decidió acogerse en EUA al Chapter 11, lo que viene siendo en México el concurso mercantil para poder reestructurar sus pasivos. Lo que creo que no sabe es que ficharon a los mejores pilotos posibles para este tema. A Alex Sainz, quien es una bala (Cervantes Sainz, SC) y a los de Davis Polk, los “Porsche” del mundo de las reestructuras. Así pues, me dicen hay buenos augurios para ellos.

Por otra parte, me enteré que ya salió William Shaw de Interjet, por sus mentiras y pésimos resultados y que quien entró a pilotearla será ni más ni menos que Pedro Cerisola. De confirmarse este cambio, también serían buenas las noticias y los augurios.

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