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Opinión

Del plato a la boca se cae la sopa

Lourdes Mendoza Peñaloza cuestiona si el sector restaurantero dejará que sus cocinas se llenen de cochambre político jugándosela con Sheinbaum tres años antes

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Tomada de @pasotti

Qué les cuento, que en la Canirac y en la industria restaurantera el calor en las ollas, la temperatura en las cocinas, está subiendo por segundo. ¿La razón? Que Germán F. González, de la Canirac, le haya dado un reconocimiento a la regenta Sheinbaum, la niña de los ojos del Presidente, por su apoyo durante la pandemia. Muchos, miles en la industria se sienten traicionados.

Incluso una de mis fuentes me dijo –agárrense, porque lo que están por leer es fuerte, ¡eh!–, “¿qué o quién le dio el derecho a Germán a cambiar la historia y validar la mentira que quieren hacer creer con Claudia? ¿Creen que todos somos tontos?, ¿que en unos meses nos olvidaríamos de que el gobierno federal y el de la CDMX abandonaron por completo a todos los empresarios?”.

“¿Y todos los que nos sumamos a presionar al gobierno con el #AbrimosOMorimos?”.

“¡Puestos como la presidencia de Canirac son para servir, no para servirse! Y menos sirviéndote con la cuchara grande”.

¡Quihúboles!

Haciendo Historia

El 11 de enero de este año, la mayoría de los ciudadanos de la CDMX nos sumamos y solidarizamos con personal y dueños de la industria restaurantera que se manifestaron al ritmo de unas cacerolas que retumbaron en toda la ciudad, e incluso se escucharon por muchas partes del mundo.

Sonido que obligó a Sheinbaum a abrir la economía de la CDMX y exhibió la intolerancia y falta de sensibilidad de un gobierno que usaría la pandemia en beneficio de su proyecto político.

El ruido llegó a Palacio Nacional y obligó a la jefa de Gobierno a cambiar la línea que tenía por parte del Presidente; hasta ese momento había cero apoyos, cero garantías, cero diálogo, cero entendimiento, y vivíamos la pesadilla del México del “anillo al dedo”.

Pero existían dos tipos de México, el de la economía formal y el de la economía informal, porque, como bien lo dijo un secretario de la ciudad y yo se los filtré, a la economía informal no la podían tocar porque es una expresión de la pobreza del país.

Sólo hay que recordar los apoyos del gobierno federal de 25 mil pesos por empresa, la mitad para empresas formales y la mitad para informales. A los formales les negaban la ayuda si habían corrido a algún empleado durante la pandemia, pero los informales podían recibir el apoyo con el simple hecho de estar en “las listas” del gobierno.

Claro descontento social

Después de que cientos de empresarios y miles de trabajadores de la industria gritaron #AbrimosOMorimos, y que a pesar del semáforo rojo abrieran 500 restaurantes desafiando a la autoridad y exhibiendo sus ineficiencias e incongruencias, no le quedó ninguna alternativa a Claudia más que negociar la apertura de actividades económicas en la CDMX. Ya se escuchaban los pasos en la azotea de muchas otras industrias que seguirían el liderazgo de los restauranteros.

Con la intención de desactivar a los dueños de restaurantes, buscaron sacar provecho del descontento social y, por primera vez nueve meses –sí, leyó bien, nueve meses, 270 días después de haber iniciado la pandemia–, ofrecieron dinero a los empleados. Diseñaron un “plan” para darles 2 mil pesos a los primeros empleados de la industria que se dieran de alta en su sistema y que dieran copia de su credencial para votar y otros documentos. ¿Les suena? Ojo, pues por increíble que parezca, los empleados de restaurantes de la CDMX que vivían en otro estado, tipo Edomex, no tenían derecho a ese beneficio, y tampoco está por demás dejar en claro que esa ayuda tardó semanas en llegar a las personas que se inscribieron.

Ah, y cómo olvidar, me dicen, “cuidado y tuvieras como arrendador al gobierno de la CDMX o al federal porque no perdonaron ni un centavo. Con todo y que estaban cerrados los restaurantes, había que pagar la renovación de licencias de funcionamiento”.

Ciudad al Aire Libre

Así fue como, a manera de solución, construyeron el programa Ciudad al Aire Libre, que permitió a la industria tener un puente para salir del cierre de actividades y que hoy en día se sigue discutiendo por la falta de claridad, los abusos de restauranteros que no cumplen la ley, incluido el Maison Kaiser, de Germán, y el descontento que genera con grupos de vecinos.

“La historia no se puede cambiar, pero para eso todos debemos ser firmes, para que no nos quieran vender una mentira”.

“Si nosotros permitimos que nos convenzan de que pasó lo que no pasó hace unos meses, no sólo estamos distorsionando y regalando el pasado, sino que les estamos poniendo la alfombra roja para que ellos inventen y manipulen el futuro”.

“Claudia y su gobierno no creen en las empresas y en el sector privado, sólo reaccionan políticamente para poder seguir en la lista de presidenciables para 2024. Toda decisión que toman está basada en poder seguir siendo popular y poder seguir aspirando a gobernar”.

“Algo muy lejos a ser digno de un reconocimiento como industria”, me comentó otra fuente.

Según el INEGI, había antes de la pandemia 600 mil unidades económicas (restaurantes en todas sus versiones). De ésas, más o menos el 60% son informales. La Canirac tiene, contando a las unidades de cadenas, sólo 12 mil restaurantes afiliados en todo el país. El 15% se encuentra en el área metropolitana de la CDMX.

Leído lo anterior, ¿qué pensarán Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal de que cabezas de organismos como la Canirac se presenten a cambiar la historia de la CDMX y la pandemia, para tener picaporte con la regenta?

Lo que no está tampoco midiendo es que todos los alcaldes de oposición, los nueve integrantes de la alianza UnaCDMX: Santiago Taboada, Benito Juárez; Giovani Gutiérrez, Coyoacán; Margarita Saldaña, Azcapotzalco; Alfa González, Tlalpan; Adrián Ruvalcaba, Cuajimalpa; Lía Limón, Álvaro Obregón; Mauricio Tabe, Miguel Hidalgo; Luis Gerardo Quijano, Magdalena Contreras, y Sandra Cuevas, Cuauhtémoc, dentro de sus promesas de campaña estaba la de apoyar la reactivación económica de las alcaldías, ayudando a los restauranteros, empresarios, que fueron abandonados por Morena.

¿Dejará el sector que sus cocinas se llenen de cochambre político jugándosela con Sheinbaum tres años antes?

Ojalá la temperatura y el cochambre que se está acumulando se puedan bajar y limpiar a tiempo.

La columna de Lourdes Mendoza Peñaloza se publicó originalmente en El Financiero

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Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.