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Opinión

#ElPersonaje | Alito Moreno, ¿el gran estratega?

Alejandro Moreno pasará a la historia… pero como uno de los perdedores más grandes en los casi 100 años del PRI

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Alito Moreno PRI reforma eléctrica

En nuestra vida electoral hemos visto masacres, peeeero como la que le pusieron el domingo pasado a Alejandro Moreno, presidente del PRI, se ve poco. Y es que, tras los resultados, su permanencia en el CEN se vuelve no solo un problema para el tricolor sino para la Alianza en el 2024.

Alito Moreno pasará a la historia… pero como uno de los perdedores más grandes en los casi 100 años del PRI. Moreno llegó al CEN bajó una fama “de buen operador”, pero nada más ha demostrado que es bueno para otras operaciones.

Como lo he venido diciendo en los últimos días, cuando él y Carolina Viggiano tomaron el mando, el partido gobernaba 12 entidades: Sonora, Sinaloa, Coahuila, Zacatecas, San Luis Potosí, Hidalgo, Tlaxcala, Estado de México, Colima, Oaxaca, Guerrero y Campeche; tras la elección del domingo, sólo gobernará tres. Y en dos hay elección el año que entra.

Por sí solo, el PRI pasó de gobernar a 44.3 millones de mexicanos a sólo 20.1 millones de mexicanos en dos estados: Coahuila y Estado de México. Porque Durango, el único estado que ha ganado desde su llegada, lo ganó en alianza con el PAN.

Además, aunque él insista en presumirlo como una gran recuperación, la presencia del partido en la Cámara de Diputados sigue siendo históricamente baja. Para ponerlo en perspectiva, en 2015 tenían 205 diputados, hoy, a pesar de la “gran operación política de Alito” tan solo 70.

Lo que sí logró es asegurar diputaciones para él y sus cuates, que hoy cobran en el CEN y en la Cámara de Diputados. Sin duda es un gran estrategia, ¡para él!

La derrota es personal

Y es que para Alito, el compadrazgo y el amiguismo son el pan de cada día. Pero parece que quiere poco a sus amigos, porque ni a ellos los ha ayudado a ganar.

Imagine, impuso a su sobrino, Christian Castro Bello de candidato en su tierra, Campeche, y perdió olímpicamente. Quedó en tercer lugar, debajo de MC. Y para las elecciones de este domingo repitió la fórmula. Impuso a la mala y sin consultar a la militancia a su compañera en el CEN, diputada y esposa de Rubén Moreira, Carolina Viggiano. ¡Así le fue!

¿Comprometido con la Alianza?

Moreno le ha hecho creer a todo el mundo que es el más comprometido con la Alianza “Va Por México”, pero la realidad es que no duda en negociar y hacer lo posible para reventarla cuando así le conviene.

En Quintana Roo negoció con su amigo, Jorge Emilio González, el Niño Verde y reventó la alianza para favorecer a Morena y la rémora por excelencia, el partido verde. Le fue tan mal que está a punto de perder las prerrogativas en el estado. ¡Y eso porque, al ser partido nacional, no puede perder el registro!

En Oaxaca pasó lo mismo. Él y su amigo Alejandro Murat tiraron la alianza. Y luego operó en contra del PRI para entregarle el estado a MORENA.

Eso sí, Murat se atreve a alzar la mano para el 24. Con qué cara, después de que Murat Junior señaló que “si lo que tiene que ofrecer el Partido Acción Nacional sólo son odio y descalificaciones, entonces yo te diría que ese es un enemigo para Oaxaca y un enemigo para México, y hay que señalarlo”.

Que se dé por bien servido con lo que le dé la llamada 4T. Porque después de su evidente entreguismo, seguro le toca premio. Al igual que el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad.

Con razón dicen que el PRI ya es cantera para embajadores y cónsules de la llamada 4T.

Vocación por la derrota

No cabe duda que Alito, tiene una vocación por la derrota. Y es que esa ha sido la única constante desde su llegada al tricolor.

Los llamados a que dé un paso para atrás le caen de todos lados, pero hace como que la virgen le habla. Ya quedaron atrás esos tiempos cuando por decencia y decoro ante los malos resultados se abría el partido a nuevos horizontes. Con menos derrotas, el exgobernador de Sonora, Manlio Fabio Beltrones, renunció a la dirigencia nacional en 2016, luego de que el partido había perdido 7 de 12 gubernaturas durante el proceso electoral en 2015.

Y no es que tuvo un fin de semana complicado, ya tiene rato que no sale de una para meterse a otra. Entre más se mueve más se hunde en el fango. Si no son audioescándalos, ahora está en problemas por la conformación de una supuesta red de amigos y familiares para triangular dinero con la compraventa de inmuebles en cantidades millonarias y así obtener ganancias.

Eso sí, a pesar de que le llueve por todos lados, Alejandro Moreno ha señalado que no piensa dejar el timón de su partido. Ojalá lo haga, porque sin duda su permanencia pone en riesgo a su partido.

La columna se publicó originalmente en Expansión Política; reproducida aquí con permiso de la autora 

Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.

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