:)

Opinión

#ElPersonaje | Gibrán Ramírez: aviador VIP

Gibrán ha proyectado su carrera política a través del victimismo y el amiguismo. Y es que al joven político le sobra labia, pero le falta decencia

Publicado

on

Gibrán Ramírez
Foto: Especial

La falsa autoridad moral de la 4T ha sido en más de una ocasión exhibida con los casos de corrupción no solo en la familia del presidente con los casos de Pío y Felipa, sino que el nepotismo del actual gobierno atraviesa todos los grupos y sectas. Lo importante es que nadie se quede sin hueso, ya sea en alguna Secretaría, el Congreso o los medios públicos. Eso sí, la obediencia y la abyección ya van incluidas en el cheque.

En la 4T, claramente, hay favoritos y no hay dudas de que uno de ellos es (o era hasta hace poco) Gibrán Ramírez. Y es que al joven político le sobra labia, pero le falta decencia.

Gibrán ha sido uno de esos perfiles que desde diferentes frentes le han puesto la mesa para que haga propaganda y defienda de manera vehemente al régimen actual. Peeero más de uno ha alzado la ceja en diversos círculos morenistas sobre la pomposidad y generosidad del gobierno con Ramírez.

Hace unas semanas, la revista emequis publicó el artículo “Salarios de a millón. Esto ganan Estefanía Veloz, Gibrán, Ackerman y Meyer”, donde exhibieron los contratos de los principales voceros a sueldo de este gobierno, donde desde luego, Gibrán se lleva las palmas. La revista publicó que el exaspirante a la dirigencia nacional de Morena, ganó 1 millón 354 mil 385 pesos en Canal Once durante 2020. El joven aviador ¡perdón! opinador, aclaró que fue menos de un millón, que fueron 856,752 pesos, sin incluir impuestos; es decir, 35,698 pesos a la quincena por su programa “De Buena Fe” en el Canal Once que se transmite una vez a la semana junto a otra aviadora de primer nivel, Estefanía Veloz. O sea que por cada día trabajado gana 17,849 pesos. ¡Apenas 144 salarios mínimos!

LEE TAMBIÉN: #ElPersonaje | Gibrán Ramírez: aviador VIP

Pero lo que pasó por alto Gibrán son sus múltiples chambas como propagandista y tertuliano adulador. El joven consentido (pero sin sentido común) cobra no solo de Canal Once, sino también de Milenio donde ha publicado desde 2018, 111 columnas; de Televisa por “La Hora de Opinar”, donde en los últimos dos años ha participado en 72 programas; y bueno, la joya de la corona, la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS) donde se dio vida de rey con viajes, camionetas, amigos y novia en la nómina.

Gibrán Ramírez ha utilizado al organismo para favorecer un proyecto político personal y desde ahí construir su fallida candidatura a la presidencia de Morena y ahora, se encuentra perdido y mareado desde el ladrillo donde se subió.

CISS, la caja chica de Gibrán

Entre los principales agradecimientos de Gibrán en su tesis de doctorado se encuentra el expanista, y ahora morenista, Germán Martínez, a quien agradece “por invitarme a hacer política y convencerme de tomar responsabilidad de mis palabras”. Y es que no es para menos, ya que Martínez fue quien le regaló a Gibrán su beca VIP en la CISS.

Hubiera sido bueno que Martínez mejor lo hubiera “convencido de tomar responsabilidad de sus actos” y es que los malos manejos del organismo han sido publicados y dados a conocer. A Gibrán no le bastó su beca de 150 mil pesos mensuales (ahí sí, más de un millón al año), sino que hizo uso de los recursos de manera opaca y discrecional como lo documentó Hernán Goméz en su columna “Las dudas sobre la candidatura de Gibrán” para El Heraldo.

Gibrán ha hecho pasarela en los medios a costillas del presupuesto de la CISS. La incorporación de su novia y amigos en la nómina era sabido por mucha gente en el organismo que tenía claro que Ramírez se dedicaba a acabar su tesis y pasear en los medios, vaya no muy cercano a los temas de seguridad social, ¿verdad?

No hay duda de que Gibrán hace gala de su afición gramsciana -como lo demuestra en su tesis de licenciatura- y se creyó mucho aquello de que “la realidad está definida con palabras. Por lo tanto, el que controla las palabras controla la realidad”.

Su patética candidatura para presidir Morena solo confirmó lo que ya sabíamos, que es un oportunista donde las prebendas y los cargos son sus coordenadas. Si no me creen, recordemos cómo, durante la campaña, despotricó en contra de Mario Delgado y hasta del mismo Porfirio Muñoz Ledo. Tras darse a conocer que su candidatura no iba a ningún lugar “cerró” filas con Delgado y se tomó la foto del espaldarazo. Sin embargo, quedó claro ante los mismos morenistas y la opinión pública que no le interesa ser servidor público, sino aprovechador público.

Más soberbia que talento

on su narrativa de que por su color de piel y su aspecto físico ha sido objeto de ataques de la “burguesía blanca” con apellidos extranjeros ha logrado forjar su mito de un joven humilde prodigio que se abrió camino de manera propia.

Y es que quienes estudiaron con él en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM saben que es protegido de una de las vacas sagradas de la facultad, el doctor Octavio Rodríguez Araujo, trotskista cercano al presidente López Obrador, miembro del Consejo Consultivo del MORENA en 2012 y asesor del EZLN en la década de los noventa.

Por otro lado, su padre, Rodolfo Ramírez, fue uno de los principales asesores de Olac Fuentes Molinar, subsecretario de Educación Pública con Carlos Salinas de Gortari.

Por eso cuando el joven morenista pretende dar lecciones de moral y baños de pureza debería reflexionar sobre cómo se ha conducido cuando ha ostentado un cargo público y cómo, de manera facciosa y servil, ha demostrado que los micrófonos tienen precio y el suyo, es de los favoritos de casa, hasta ahora…

Dos años y cobrando, al tiempo.

Girbrán cobra no solo de Canal Once, sino también de Milenio, de Televisa y bueno, la joya de la corona, la CISS donde se dio vida de rey con viajes, camionetas, amigos y novia en la nómina.


La columna de Lourdes Mendoza Peñaloza se publicó originalmente en Expansión Política ; reproducida aquí con permiso de la autora  

Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.