:)

Opinión

#ElPersonaje | Giovani Gutiérrez

Casi nadie se hubiera atrevido a pelearle a Morena la alcaldía Coyoacán, era una derrota cantada desde el inicio, pero los pronósticos fallaron y Giovani Gutiérrez rebasó con casi 18 puntos

Publicado

on

Giovani Gutiérrez

Con resortera hizo la chica.

La historia electoral en Coyoacán dio un giro que nadie esperaba. Haberse convertido en el alcalde más votado en esta demarcación y ganar con 18 puntos de diferencia con su adversario más cercano fue resultado de varios factores. La hazaña fue de José Giovani Gutiérrez Aguilar, un político –hacía tres años cuando menos– cuyo nombre no sonaba en los pasillos de la grilla.

Y es que Gio, como le gusta que le llamen, logró sumar las empatías políticas de tres fuerzas: PRI, PAN y el PRD, este último partido que lo abanderó y llevó como candidato de la alianza a la alcaldía.

Reventó las ligas de Bejarano

Esta candidatura contaba con todos los elementos necesarios para perder. Van cuatro, sólo por citar algunos: enfrentarse a todo el aparato de poder y dinero de Morena en la Ciudad de México; ser un personaje casi desconocido en la política de la capital como lo era Gio (aunque no así en Coyoacán); estar en las encuestas 16 puntos abajo en el mes de enero y, finalmente, enfrentarse al otrora poderoso grupo de Los Bejarano, a René Bejarano –sí, al “Señor de las ligas”–, ese clan que, como la humedad, se fue metiendo a la Jefatura de Gobierno hasta colocar a sus incondicionales en las candidaturas de varias alcaldías.

Casi nadie se hubiera atrevido a pelear por esa candidatura en Coyoacán y competir en un escenario como ese, prácticamente sólo con factores negativos. Era una derrota cantada desde el inicio. Pero los pronósticos fallaron… ¡gracias a su resortera!

Lee también: #ElPersonaje | Lía Limón vs. Claudia Sheinbaum

El hombre de la resortera

El alcalde electo tiene 51 años, está casado y tiene dos hijas. Estudió Administración de Empresas. Los proyectos que inició su abuelo, que siguió su padre y que él mantuvo, le dieron la posibilidad de crecer como persona. Suele despertar muy temprano y comenzar su agenda antes de que amanezca. Duerme poco y suele llamar por teléfono desde que se levanta. No le gusta quedarse con dudas y para ello consulta, cruza datos, revisa la información y toma sus decisiones.

Ojo, pocos saben que hace unos años por su salud decidió modificar su dieta y bajar esos kilos demás que tenía. Aunque sigue siendo amante de los tacos y garnachas y hasta instauró un día de tacos durante su campaña. Hoy es un político de contacto, le gusta manifestar su afecto cuando choca las manos o cuando abraza a quienes aprecia. En sus conversaciones pasa de la anécdota, a las bromas y a tornarse serio cuando el tema lo requiere.

Paso a pasito

En lo político, Gio es de esos personajes que van construyendo poco a poco. Sus relaciones personales son de hace varias décadas. Tiene amigos y algunos no tanto que lo aprecian y sobre todo lo respetan prácticamente en todas las fuerzas políticas. Se debe a que no es un sujeto de estridencias ni de confrontaciones estériles. No hubo en su campaña una declaración, una descalificación o un señalamiento en contra de sus adversarios. Y miren que, cada que lo entrevistaba lo intentaba y jamás sucumbió!

No los acusó, no los difamó, no hizo mella de sus características o debilidades. Es de recordarse su sonrisa el día del debate para la alcaldía de Coyoacán. Mientras sus adversarios se deshacían en acusaciones y señalamientos, él les respondía con una sonrisa.

Él mismo recuerda que comenzó en la época de Carlos Castillo Peraza en el PAN en donde se formó y militó. Fue dirigente de Acción Nacional en Coyoacán. Desde esos años conoció a Obdulio Ávila Mayo, su coordinador de campaña y hoy coordinador de la transición. Pasó también por el PRI. Ahí hizo aliados. Cuenta entre sus conocidos y amistades a exsecretarios de Gobernación, a senadores, a diputados, a expresidentes de la Mesa Directiva de las cámaras. Y en la izquierda también ha hecho su tarea. Hoy cuenta con el apoyo de Jesús Zambrano, de liderazgos de ese sector. Hasta en Morena no lo ven con malos ojos. Reconocen que es un tipo simpático e inteligente.

Giovani Gutiérrez puso en juego todo su capital político –que no era mucho– en esta elección y la ganó. Sus dividendos crecieron, hoy son amplios. Su nombre está en la baraja de posibles aspirantes a otros puestos de elección popular en un futuro no muy lejano. Se le reconoce haber enfrentado y doblegado a los cacicazgos que manipularon por años a Coyoacán. Eliminó territorialidades, controles y autoritarismos que habían cooptado a la ciudadanía.

Hoy el reto que tiene por delante es grande. No son las promesas las que pesan, pues claramente ha dicho que no tiene varitas mágicas para resolver todos los problemas.

Giovani hoy aparece en el escenario como el político que hizo “la chica” dicen en el argot futbolero, el que logró encestar en el último minuto del juego, es el que ganó contra todos los pronósticos y es el que tendrá tres años para dar los resultados que los caciques del pasado no lograron porque, en ocasiones, ni siquiera lo intentaron. Es el “David” que con la horda le dio en la cabeza al “Goliat-Morena”.

Ya lo ha comentado a sus más cercanos: el compromiso es fuerte, pero vamos a dar resultados. Vamos a chingarle de a deveras.


La columna se publicó originalmente en Expansión Política ; reproducida aquí con permiso de la autora 

Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.