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Opinión

#LibertadParaYolli

Lourdes Mendoza escribe sobre el caso de la expresidenta del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI), Yolli García, quien lleva dos años encarcelada por delitos que ni siquiera ameritan prisión preventiva

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“Sabemos que la cárcel para Yolli fue dictada por consigna del gobernador de Veracruz. Ha sido un infierno para nosotros”. Con esas palabras, Adán Armenta resume el caso de su esposa, la expresidenta del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI), Yolli García, quien lleva dos años encarcelada por delitos que ni siquiera ameritan prisión preventiva.

¿Saben cuál fue el pecado de la excomisionada? Firmar el nombramiento de dos trabajadores del Órgano Interno de Control del IVAI, solicitados por el titular de ese órgano, Alfonso Velásquez, el mismo funcionario que la denunció. Los cargos: abuso de autoridad, coalición y ejercicio indebido de funciones.

Para Adán es claro que detrás de todo hay una venganza del góber, el morenista Cuitláhuac García, quien, por cierto, tiene fama de usar su poder para encarcelar a quienes le son incómodos. Es más, está dispuesto a pelearse con quien sea, hasta con el coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal.

Según Adán, hay dos resoluciones del IVAI que pudieron causar el enojo de Cuitláhuac. Una relacionada con un presunto familiar del gobernador que trabaja en la Secretaría de Finanzas del estado y otra porque se le ordenó al gobierno transparentar la adquisición de 160 patrullas.

“Cuando Yolli sacó estas resoluciones, recibió amenazas de una persona que dijo que iba de parte del gobernador y que se la iban a fregar”, enfatizó su esposo.

Hace unos días se dio a conocer una fotografía en la que Yolli está en el hospital, esposada a una camilla. Adán dijo que estaba a punto de ser intervenida para cambiarle la válvula mitral y que debía caminar al menos media hora por día, pero no la dejaron, como si fuera una presa peligrosa.

“Mi esposa iba al baño, ni podía caminar y la custodia atrás de ella como si se fuera a escapar”.

Hoy la pelea es para que le cambien la medida de prisión preventiva a prisión domiciliaria, pero una juez ya les dijo que eso no sucederá.

“Resolvieron que no porque no corría peligro su vida porque estaba en el hospital. La juez casi casi está diciendo: te tienes que estar muriendo en la cárcel para que yo cambie la medida cautelar”, afirmó Adán.

El esposo afirma que al igual que Alejandra Cuevas, harán lo posible para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación retome el caso por violación a los derechos humanos. El recurso lleva unos seis meses en la Corte.

Al mismo tiempo que la familia de la excomisionada lleva el caso en los juzgados, también enfrenta la estigmatización. Algunos señalan, sin pruebas, que hubo un faltante de dinero en el IVAI.

“Lo cual es falso porque no hay ningún procedimiento administrativo abierto por eso, sobre todo porque el IVAI es un órgano paupérrimo que a veces no les depositaba ni la quincena a los trabajadores. También dicen que mi esposa es una presa VIP porque la tratan con lujo allá adentro (en la cárcel de Pacho Viejo, Coatepec), cosa que también es falsa porque a Yolli la han mantenido en una celda de castigo, una celda que nada más tiene una minipuertita de acceso, no tiene ventanas, es altamente húmeda, está llena de hongos y de bacterias y muy fría”, relató Adán.

Basta de justicia a modo, de abuso de la prisión preventiva, de acomodar las leyes a conveniencia… Cuitláhuac García, quiera o no, está en el ojo del huracán. Se dice en Veracruz y entre los mismos morenistas que es un represor de los críticos, como lo era el impresentable de Javier Duarte.

Qué les cuento, hasta Monreal dijo que el delito de ultraje a la autoridad en la entidad era un “instrumento perverso que se usó contra quienes opinan distinto”, bueno, se usaba a tal grado que la Suprema Corte decidió declarar este delito como inconstitucional.

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