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Opinión

Hostigamiento sexual y laboral en Seneam

Lourdes Mendoza indica que durante la administración de Víctor Hernández, el hostigamiento sexual y laboral en Seneam era el pan de cada día y eso aún está pendiente

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“¿A dónde vas Víctor?… Te recordamos que durante tu administración el hostigamiento xexual y laboral en Seneam era el pan de cada día y eso aun está pendiente. “Si tocan a una, respondemos todas…”. Así las palabras de 2 exempleadas de Seneam, quienes me dieron entrevistas en exclusiva.

Ahora resulta que la administración de Víctor Hernández no solo será recordada por el nepotismo, corrupción y el fallido rediseño aéreo, sino también por el hostigamiento sexual y laboral a manos de él y sus secuases.

El Guapo del Peñón…

“Llamaron así a Víctor por la galantería con que se manejaba y esto, lo permeó a sus cercanos y de la noche a la mañana no tendría que existir mujer que se resistiera a los encantos de estos patéticos, pero cuando había un no por respuesta de alguna de las compañeras que elegían, comenzaría el calvario para una salida arbitraria de Seneam”.

“La única razón por la que teníamos miedo era por perder el trabajo, y al quitárnoslo, se fue el miedo”. Estas exservidoras públicas con las que conversé y quienes, por no acceder a ser “novias” o “complacerlos”, fueron cesadas; ¡sí, las corrieron!.

Acosador número 1…

Édgar Briseño Bernández, quien fuera instructor en la llamada “Cárcel de Seneam”, eligió como víctima a Karoll Stephania Rossell Lizárraga, controladora de transito aéreo recién graduada.

Durante el curso Fase de Inducción, Édgar, instructor de Karoll, la comenzó a hostigar sexualmente, empezando con miradas lascivas, comentarios como: “Hasta que por fin te voy a dar clase (en tono depravado)”, terminando con un contacto físico al que ella respondió tajantemente que mantuviera su distancia.

¿Él cómplice?

Luis Ramón Álvarez Aceves, director de la cárcel, en lugar de ayudarla, trató de hacerla callar con estas advertencias:

“Uno de mis instructores se quejó que tienes problemas de actitud. Si no cambias de actitud, tu estancia dentro de la institución peligra. Tus antecedentes como estudiante y calificaciones siempre han sido buenas como para que en el último escalón te quedes fuera. No me gustaría verte fuera después de tanto tiempo invertido”.

Aproximadamente 5 años son los que invirtió Karoll en su formación.

Al final, “Édgar Briseño, junto con Rosales Torres y Adrián San Juan Calderón, me encerraron en un salón del Cecase, me amenzaraon con demandarme y me corrieron”.

Así, -con lagrimas de impotencia-, Karoll continúa diciéndome: “Me quedé a un paso de la asignación definitiva de estación para controlar el tráfico aéreo en Guaymas, Sonora”. Pero lo peor vino al contarme que el quesque psicologo Salvador Méndez la declaró no apta para desempeñar el trabajo, sin siquiera estar presente en las evaluaciones y sin haberla entrevistado, “sin darme oportunidad de reclamar esa ‘valoración’, cuyo resultado contradice todos los dictámenes de la Dirección General de Medicina Preventiva en el Trasporte que se me hicieron a lo largo de cinco años, todos con resultado de apto”.

La impunidad en todo su esplendor…

De las denuncias ante el OIC y el Comité de Ética de Seneam encontraron culpable de hostigamiento a Édgar Briseño; sin embargo, las sanciones fueron una amonestación y sin responsabilidad a: Luis Ramón Álvarez, Luis Enrique Rosales Torres y Adrián San Juan Calderón.

Ante esto, Karoll tocó puerta en la SICT, consiguiendo que Víctor Hernández, por instrucciones del entonces subse del Transporte, Carlos Morán Moguel, se comprometiera a resolver el asunto de manera final, asignándole su lugar de adscripción para familiarizarse con el puesto y su nombramiento de base.

Sin embargo, el tiro de gracias para Karoll por no acceder y denunciar fue que, estando a nada de que le entregaran su nombramiento definitivo, sin aviso ni guía de estudio, ni nada de nada, personal de Seneam en Hermosillo le aplicó examen, reprobándola y así perdió su trabajo.

Acosador número 2…

“Raúl Gumesino Campilla Gómez es misógino, corrupto, incompetente y es quien me escogió como víctima (Natalia Pérez Robles), siendo abogada con 11 años de experiencia en la administración pública en el sector aéreo. Mi error, grave error fue no corresponderle satisfactoriamente al ‘me gustas’”.

Natalia, me cuenta que no dejó de hostigarla, que en sesiones del Comité de Escalafón de los Controladores le gritaba “tú callate”, en los pasillos del edificio central la agredió con un “Natalia, tápate mis piernas” y el día en que comenzaron las nuevas rutas en el espacio aéreo mexicano, en los pasillos de la Gerencia Regional Centro le reclamo: “Tú, ¿por qué no traes vestido?”.

Al no acceder la destituyeron de una manera ilegal y arbitraria; “obvio, su compadre, Víctor Hernández, firmó todo lo necesario, aunque fuera de norma, ayudado por Alejandro Valdés Souto, quien hasta me persiguió por el pasillo de Seneam para entregarme la mentada destitución”.

Nota alcalce… “El hijo de Campilla, Víctor Campilla, de un tiempo para acá, constantemente pernocta 3 departamentos debajo de mi departamento. ¿Será que me andan vigilando?

Casualmente,

Édgar Briseño, Rosales Torres y Adrián San Juan han sido premiados con ascensos a controladores radar-ruta en el Centro de Control México, y Raúl Gumesino Campilla pasó de nivel 84 al nivel 90, con el correspondiente incremento de sueldo.

La reparación de los daños…

No está por demás decirles que seguiré estos casos muy de cerca, por lo que habrá que estar muy atentos de las sanciones que emita el OIC en la SICT y en Seneam, el pronunciamiento por parte del Inmujeres, así como las que dicte el Juez penal, el Tribunal de Justicia Fiscal y Administrativa y el Tribunal Federal del Trabajo.

¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia para Karoll, Natalia y todas…!

No están solas.

P.D.

¿De dónde creen que salió el documento de topar los vuelos en el AICM? Pues sí, de Víctor Hernández, ah y su hijo, Alejandro Hernández, como ya lo documenté en este espacio, es el responsable de la torre de control del AICM.

Continuará…