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Opinión

Quién es el culpable, ¿Lozoya o la FGR?

Lourdes Mendoza Peñaloza señala que en agosto pasado, el exdirector de Pemex declaró una serie de aseveraciones que no ha podido declarar

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Emilio Lozoya y Alejandro Gertz Manero Fotoarte Oscar Castro

El pasado 19 de agosto de 2020, justo a las 17 horas, los mensajes de WhatsApp compartían por doquier un expediente de 63 páginas en el cual Emilio Ricardo Lozoya Austin declaraba una serie de aseveraciones en contra de 17 personajes de la vida política y pública –que no ha podido comprobar– dirigidas al doctor Alejandro Gertz Manero, titular de la FGR.

En dicha declaración, el exdirector de Pemex pretendía obtener el criterio de oportunidad al buscar que la FGR investigara y sancionara supuestos delitos de mayor impacto e importancia, con la finalidad de obtener una salida alterna respecto a los procedimientos que existen en su contra y de su familia.

Sin embargo, después de 177 días, las 63 páginas, y como lo demostré en este espacio en las columnas La teoría del caso, del 30 de noviembre 2020; Las cuentas no les salen a Lozoya, del 2 de diciembre 2020; Lozoya, el verdadero traidor a la patria, del 7 de diciembre 2020, y Las incongruencias y falsedades de Lozoya, publicada el 9 de diciembre de 2020, parecerían más producto de la imaginación de un pésimo director de novelas o de un abogado apócrifo, pues hasta hoy no hay pruebas de sus dichos.

PERO ÉSA NO ES LA NOTA, ESO YA LO SABÍAMOS

La nota es –redoble de tambores, se apagan las luces del escenario y la música de suspenso sube de volumen– que las 63 páginas fueron filtradas y lo que seguimos sin saber es ¿quién lo publicó?, ¿quién soltó, mañosamente, la denuncia? Ojo, quienes tenían este documento sólo eran los abogados de Lozoya y la FGR, así de simple y sencillo.

De acuerdo con varios abogados serios a los que consulté, el procedimiento debió de haber sido: Lozoya presenta su denuncia, la cual debe ser reservada; la FGR investiga, si encuentra algo judicializa a todas las personas que se está señalando o a las que se les encuentre algo. El problema, el meollo, es que la denuncia se hizo pública. ¿Quién lo hizo? ¿Lozoya?, ¿la FGR? O nos saldrán con que fue ¡un ladrón de datos! Al hacerla pública atentaron contra la presunción de inocencia de todos los implicados, atropellando, además, sus derechos humanos.

EN TEORÍA…

En agosto de 2020, el equipo de Gertz Manero inició una carpeta de investigación para deslindar responsabilidades por la filtración de un expediente en proceso. Sin embargo, seis meses después la FGR no ha dado a conocer avance alguno. Bueno, ni media pista nos ha dado de quién fue el pillo que roba expedientes, los hace PDF y los envía masivamente por redes sociales y WhatsApp.

Los abogados consultados me sugieren pedirle doctor Alejandro Gertz que no se quiebre la cabeza, y tal cual sucedió cuando se ventiló la posible reforma al código nacional, que revisen los metadatos del expediente PDF de 63 páginas, para saber de quién son, si lo cambiaron o no.

LO QUE PUDE COMPROBAR

Para que la autoridad le ponga tantitas ganas y realice una auditoría forense del equipo de cómputo de los funcionarios que tenían acceso a esta averiguación, déjenme decirles que:

–trago de café o lo que mejor le venga en gana–

La fecha, hora de creación y el sistema operativo del cual salió el PDF de la denuncia de Lozoya es:

2020:08:19 – 18:34 horas – Mac OS X 10.13.6.

¡Quiúboles! ¿Cómo les quedó el ojo?

EN LOS HECHOS

Y como ya lo escribí, se violó la presunción de inocencia de todas las personas que señaló Lozoya Austin, por lo que lejos de investigar y judicializar el caso en las instancias adecuadas y conforme a la ley, se trata –hasta hoy– sólo de un escándalo mediático, un circo sin precedente de la 4T, que llegó al extremo en la conferencia mañanera del jueves 20 de agosto de 2020.

Al cuestionarlo sobre el expediente que se filtró de 63 páginas, el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmaba que la denuncia era grave, que de acuerdo a procedimientos legales debía llevarse bajo un proceso de transparencia, y remató: “Sería bueno que se conociera, que todos los que tengan acceso a redes sociales puedan leerla (expediente de 63 páginas reservado) porque todos debemos estar informados sobre este tema, que no haya ocultamiento de la información, que no se manipule, que no haya silencio, que se sepa todo, que se conozca la verdad (sic)”…

Documentos filtrados de Lozoya Especial

¿DÓNDE DUERME LOZOYA?

Nadie lo sabe. Lo que es un hecho es que Lozoya no ha podido aportar pruebas contundentes ni comprobar nada de la denuncia que interpuso. El tiempo pasa y lo único real es que avanzan en su contra y su familia acusaciones graves, como los casos del soborno de Odebrecht por 10.5 millones de dólares, enriquecimiento inexplicable y/o el desvío de recursos.

De hecho, radiopasillo asegura que la extradición de Alonso Ancira fue para bajarle dos rayitas a la memoria del circo de Lozoya.

POR NO DEJAR…

Ojalá, la FGR se apure a decirnos quién lo filtró, pues si no, en una de esas las 17 personas implicadas podrían constituirse como víctimas indirectas de la propia carpeta de investigación. Sí, en la de la filtración. ¿Se imaginan el macroescándalo?

FONATUR, TREN MAYA, ¡LES HABLAN!

Sigo esperando que públicamente Alberto Lujambio aclare su papel en Fonatur. Para saber si sus agresiones y falta de respeto son pro bono como asesor o cobras por llevarle la comunicación social. Rogelio Jiménez Pons, me imagino que sí sabes que ningún funcionario público puede o debe hacer lo que hizo Lujambio, o ¿qué crees que dirán en Conapred o en la CNDH (ahí, seguro nada) o Pedro Vaca como relator de la Libertad de Prensa en la OEA?

Tuits de Alberto Lujambio Especial

Lee la columna ‘Sobremesa’ de Lourdes Mendoza en El Financiero

Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.