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Opinión

Se puede engañar, pero no para siempre

Emilio Lozoya engañó y prometió cosas para no perder sus privilegios, ¿le toca pagar factura? Comenta Lourdes Mendoza

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Foto: Emilio Lozoya. (JORGE GUERRERO/AFP)

Emilio Lozoya fue destituido de la dirección de Pemex en febrero de 2016. Un par de semanas antes, la petrolera anunció el despido de 10 mil empleados y un plan de rescate imposible, debido a que la empresa acumulaba más de 20 mil millones de dólares en pérdidas y vencimientos de deuda a corto plazo por más de 11 mil millones, las mayores pérdidas registradas desde su fundación en 1938; claro, hasta que llegó el agrónomo de director.

Marcelo Odebrecht, dueño de la empresa de construcción más importante de América Latina, Norberto Odebrecht Constructora, aceptaba en un tribunal de Estados Unidos que había pagado sobornos a funcionarios de 10 países a cambio de contratos públicos. Asimismo, aseguró que con Emilio Lozoya habían negociado la entrega de más de 10 mdd en sobornos, destinados a financiar la campaña presidencial de EPN en 2012.

En 2017 Santiago Nieto, quien fungía como director de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, mencionó en entrevista que Lozoya lo presionaba para que declarara su inocencia.

El 12 de febrero de 2020, Emilio Lozoya fue detenido por la Policía Nacional española en La Zagaleta, una zona residencial de lujo en Málaga. Llama la atención que, aun en el exilio y tras 9 meses huyendo de la justicia internacional, el exdirector de Pemex no fue capaz de alejarse ni un segundo de su estilo de vida anterior y buscara refugio entre magnates árabes y rusos. La noticia fue recibida en Palacio Nacional como bocanada de aire fresco. La detención y posterior extradición de Lozoya se materializaría como el primer y quizá más importante logro del nuevo gobierno en su combate a la corrupción.

Sin embargo, su extradición en julio de 2020 se logró gracias a las negociaciones que mantuvo su padre, Lozoya Thalmann, con las autoridades mexicanas, pero, pues les quedó mal, ya que Milo no ha podido probar nada de sus dichos.

Ahora bien, actualmente hay más de 12 carpetas de investigación contra Lozoya, en las cuales se le señala como imputado. También traen en las investigaciones a Tomás Adrián García Pons y a las empresas ArendalTechnit y Bereau Veritas Mexicana.

Desvío de dinero

Le documentaron irregularidades relacionadas con empresas fantasmas, para desviar recursos por 83 millones de pesos. Santiago Nieto, el hoy extitular de la UIF, mencionó: “Hemos generado casos, estos son casos nuevos, esto tiene que ver con Pemex, en la administración del señor Emilio Lozoya, es un caso de 83 millones donde se utiliza de nuevo una universidad y esa universidad contrata empresas fachada. El problema con las empresas fachada es que al final del día fue un camino de corrupción”. ¡Quihúboles! Así como en la Estafa Maestra, Milo también utilizó universidades.

Lavado de dinero

Además, también está acusado de lavado de dinero, derivado del desvío de recursos de Pemex, entre 2012 y 2016, por medio de contratos otorgados, aparentemente de forma irregular, a 34 empresas relacionadas con Odebrecht, por millonarias cantidades de dinero que fueron operados por medio de 3 niveles de operación, posiblemente con la intención de favorecerlo.  De acuerdo con la información de la Dirección General de Análisis de la UIF, aparentemente estarían involucradas Constructora Norberto Odebrecht y las empresas Rendal Techint.

Ingresos que no cuadran

Sólo por darles algunos ejemplos, les cuento que a Lozoya también le localizaron, del 6 de agosto de 2014 al 22 de abril de 2019, depósitos mediante transferencias por 4 mdp; asimismo, que entre 2013 y 2018 envió recursos, también por transferencias, por 5 millones. Súmele que también documentaron que entre junio de 2015 y mayo de 2017 recibió de Alemania y envió a Estados Unidos recursos por medio de transferencias internacionales por más de 18 millones de pesos.

Defraudación fiscal…

Por estos y muchos otros movimientos bancarios la fiscalía junto con el SAT y la UIF, pueden argumentar, además del daño al erario por sus malas decisiones, que Lozoya pudo haber incurrido en algún tipo de omisión en el cumplimiento de sus obligaciones frente a las autoridades fiscales, debido a que no son acordes sus ingresos declarados ante el SAT ni con los registrados en sus instrumentos financieros, los cuales fueron por montos significativos. Probablemente dichas omisiones hayan sido con la finalidad de ocultar el origen y destino de los recursos dispersados en el Sistema Financiero Nacional, con conocimiento de que factiblemente los mismos derivan o representan el producto de actividades ilícitas.

La moraleja procesal

No hay plazo que no se cumpla. Lozoya le apostó al tiempo y a ir engañando y prometiendo cosas para mantener sus privilegios inmediatos. Es muy egoísta. Así como cuando fue director de Pemex pensó en él, para estar libre no pensó en las personas que señaló falsamente, ni en el daño que le iba a causar a su familia, ni el ridículo en el que iba a hacer quedar al gobierno.

¿Le toca pagar la factura del tiempo que compró con mentiras?

El viernes sabremos…

Así va la 4T para los mexicanos a 3 años

Qué les cuento, que PQR Planning Quant, empresa de estudios de mercado y opinión pública, realizó un estudio de carácter demoscópico para conocer la opinión de los mexicanos sobre los 3 años de gobierno de AMLO y los resultados son:

El 59% de los mexicanos aprueba la gestión de AMLO a sus 3 años de gobierno.

Hasta aquí no hay sorpresas, pero para seguir leyendo vaya por un pan, pues… -El 57% de los mexicanos cree que el Presidente va a buscar reelegirse para el periodo 2024-2030, ¡así como lo están leyendo!

-En tanto que el 47% asegura que el Presidente ha hecho menos de lo que se esperaba de él y su gobierno.  

El 69% considera que es falso que en el gobierno de la 4T ya no hay corrupción y…

-El 63% opina que es falso que no se ha incrementado el precio de la gasolina.

Lee la columna ‘Sobremesa’ de Lourdes Mendoza en El Financiero

Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.