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Opinión

Nerviosismo en Washington

Se considera inminente un cambio en la Subsecretaría de América del Norte a cargo de Jesús Seade

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Foto: CUARTOSCURO

Se considera inminente un cambio en la Subsecretaría de América del Norte a cargo de Jesús Seade, quien dejó muy buena impresión en el presidente AMLO. De hecho, se dice, que es por ello que se va a un organismo internacional muy “tú las traes”. El nerviosismo se ha hecho notar, sobre todo en la embajada de México en Washington, donde ven con gran preocupación que pueda llegar Javier López Casarín, quien guarda ágil comunicación con la Casa Blanca. A tal grado llega la cosa que el operador de Martha Bárcena, Héctor Ortega, llegó a México el 28 de diciembre para entregar a varios medios información útil contra López Casarín. ¡Así las cosas! A ver si no le sale al revés su ataque en esta ocasión. Pronto lo sabremos, ¡no les quepa la menor duda!

Santa Lucía y la Cosa Nostra

Santa Lucía, nacida en una provincia siciliana, es considerada la Patrona de la vista, algo que definitivamente le falla a quienes creen que el aeropuerto de Santa Lucía fue una buena decisión. Baste decir que, en su momento, No vieron un cerro. Así pues, y de golpe y porrazo, se esfumó la visión técnica de futuro y predominó la soberbia con un uso (equivocado) de poder… y, por qué no decirlo, un poquiiito de necedad.

Previendo el futuro

De enero a noviembre de 2019 hubo casi 28 millones de pasajeros aéreos entre México y EU, y se transportaron más de 148 mil toneladas de carga. Mientras tanto, en México se construye Santa Lucía, y antes de saber si es viable, quienes operarán este aeropuerto, ¿habrán avalado los estándares de seguridad, conectividad, eficiencia y todo lo que marcan los cánones? O sea, estarán conscientes, entre los olvidos, de conocer qué opinará el país vecino.

Y, porfas, no me salgan con que si la soberanía. El tema es que lo más importante es la SE-GU-RI-DAD, repitan conmigo, SEGURIDAD, porque por muy moderna que sea la cosa, los aviones NO se repelen (como aseguró Riobóo). Por algo la regulación internacional que vigila la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) realiza auditorías a los Estados firmantes y verifica la seguridad en el espacio aéreo y los aeropuertos. Además, la Administración de Seguridad del Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) y la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) de EU hacen también revisiones donde originan vuelos hacia Estados Unidos para que las aerolíneas puedan volar hacia ese país.

Así pues, la construcción de Santa Lucía, al viejo estilo de la Cosa Nostra, tiene al parecer un consiglieri que no conocen los planes de desarrollo y la necesidad de que las autoridades de aviación mexicana garanticen el cumplimiento de los tratados y mejores prácticas internacionales.

Tan sencillo como que se asesoraran de los que saben, como el ingeniero Roberto Kobeh, eminencia mexicana en el sector aeronáutico, quien fue presidente de OACI.

Si las cosas avanzan así, imagínese ¿que el lejanísimo nuevo aeropuerto de Santa Lucía no cumpliera con los estándares? ¡Tómala, barbón, alguien se cambiará de nombre! De ser el caso, las aerolíneas mexicanas podrían quedar impedidas en aumentar o modificar rutas, destinos o frecuencias entre México y Estados Unidos. ¡Así como lo lee!

Leído lo anterior, olvídese si quedará o no listo Santa Lucía.

La cosa es: ¿funcionará? Y el país vecino ¿qué dirá? No nos vayan a mandar al diavolo. Aquí se lo dejo porque como en oootras ocasiones, espero no le tenga que expresar un ¡se los dije!

Un pendiente de Irma Eréndira

Como seguramente ya saben, la ASF tiene por ley que fiscalizar el gasto federal. El gasto tiene que apegarse a la ley y las licitaciones a la ley de obra pública. Aclarado lo anterior, la secretaria Irma Eréndira tiene un superpendiente… léase, hay que ver cómo actúa respecto a Pemex, con licitaciones a modo del año pasado, y las asignaciones, sin concurso de por medio, como las pipas, los contratos de exploración que no fueron autorizados por la CNH. Así como con la refinería, capricho de Nahlede Energía.

Lee completa la columna de Lourdes Mendoza aquí

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