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AMLO califica a gabinete: reprobados, cero populares y cuadro de honor

Van a que el director, o sea, el presidente AMLO, les diga si tienen palomita o si están reprobados…

Foto: Presidencia

Qué les cuento, que la semana pasada hubo reunión de gabinete en el salón Tesorería de Palacio Nacional, para evaluar cómo van como equipo y en lo particular. Ojo, asisten no sólo los secretarios de Estado, sino también los subsecretarios y todas las dependencias como Pemex, CFE, etc. Dicho de manera muy coloquial van a que el director, o sea, el presidente AMLO, les diga si tienen palomita o si están reprobados.

De entrada, les puedo comentar que el más aplaudido y que va con mención honorífica es: Zoé Robledo, sí, el director del IMSS, de quien dijo López Obrador –agárrense– que es íntegro, capaz, honesto y buen político. ¡Quihúboles! ¿Se imaginan las caras de sus compañeros tras escuchar estos adjetivos calificativos que le enumeró AMLO?

Obvio, varios hicieron muecas, a otros hasta los ojos se les salieron y otros más se fueron haciendo chiquitos en sus lugares. Ejemplo, el secretario de Salud, Jorge Alcocer, seguro pensó: “de mí jamás ha dicho nada, soy como un cero a la izquierda”. La secretaria de Gobernación, de acuerdo con sus pares, debería de estar muy preocupada y no por Marcelo Ebrard, sino porque Zoé es su exsubsecretario y quien ganó estrellita hasta por higiene (no me pude sustraer de hacer este pequeño chascarrillo).

Rocío Nahle y Manuel Bartlett también se quedaron con cara de ¡what!, pues ya llevan varios meses, digámoslo de manera amable, sin carita feliz, pues no han podido sacar ni un mediocre seis, sino que más bien están en extraordinario. ¿No me creen? Pregúntenle al nuevo secretario de Hacienda, Arturo Herrera, quien está pasando las de Caín para plantear el presupuesto por el capricho –de ella– de Dos Bocas y la estrategia fallida de Manuel y los arbitrajes con Ienova, los cuales perderá de todas, todas. Y no es que le quiera echar más limón a la herida, pero Carlos Salazar, del CCE, y Antonio Del Valle, del Consejo Mexicano de Negocios, le pidieron la cabeza de todo el sector al Presidente.

No tienen palabra…

Cuentan que Olga Sánchez Cordero como secretaria de Gobernación le pidió ayuda al abogado Juan Collado, para lograr la entrega del sindicato de Pemex. Que justo el día de la comida del Morton’s, Collado y el líder petrolero Romero Deschamps eso estaban negociando, antes de que arrestaran al abogado. Leído lo anterior, los principales actores de la política nacional andan diciendo que en la 4T no hay palabra. Sin embargo, en la 4T les contestan: sí tenemos, sólo que Collado quiso ponernos el pie en el cuello con la foto de la boda de su hija y pues él solito fue quien derramó el vaso. O ya se les olvidó que el Presidente a diario asegura que EPN y sus compinches les dejaron un cochinero.

Y ya que hablo de la secretaria, les cuento que en radio pasillo andan asegurando que el acuerdo al que se llegó con ella, el mismo día que estuvieron en Palacio Nacional Mario Delgado y Ricardo Monreal con AMLO, es que regrese al Senado como presidenta del mismo. ¿Será? De lo que no hay duda es que en el Senado de la 4T se pide urnas transparentes frente a notario, nada en lo oscurito y sin injerencia de fuera, para evitar que Yeidckol quiera intervenir para que Martí Batres se eternice, ah no, perdón, se reelija como presidente de la Mesa Directiva, pues el cargo le toca a una mujer.

Una grata sorpresa

Es la que se llevó AMLO durante su encuentro con Luis Niño de Rivera, presidente de la ABM, por el tema de las remesas. Con decirles que, aunque para nadie es una novedad que México es el tercer país en captar remesas de connacionales en el extranjero, sí lo fue, para AMLO y su equipo, saber que México es el país del G-20 donde se cobran las menores comisiones. ¡Así como lo están leyendo y pagando! Estos “otros datos” no son míos sino del Banco Mundial. Por un envío de 300 dólares, la comisión promedio que se paga en el G-20 ronda los 20 dólares, alrededor de 6.6%. Ahora bien, en China, Sudáfrica e Indonesia, el costo supera los 23, en Brasil 19.60 y en México 13.10 dólares, es decir, apenas 4.3%. Vale la pena recordar que los bancos están haciendo lo suyo, pues el Presidente les prometió poner estrellitas a quienes hagan mejor su chamba por este tema en la próxima Convención Bancaria.

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