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Opinión

Ancira, Autrey, Lozoya y Agronitrogenados

Lourdes Mendoza te cuenta en la Sobremesa un nuevo capítulo de esta historia de terror y corrupción

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Muchas cosas se han dicho y publicado sobre el caso que involucra a Agronitrogenados, Altos Hornos de México y el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, pero todavía no se ha dicho todo y hoy le voy a contar un nuevo capítulo de esta novela de terror, corrupción y, hasta hoy, impunidad.

La historia de Agronitrogenados se remonta a 2014, cuando Lozoya, en ese entonces mandamás de Pemex, recompró a Altos Hornos de México, la empresa de Alonso Ancira, la “inoperable” planta de Agronitrogenados por 275 mdd y luego le invirtió 750 mdd para tratarla de ponerla a punto y rehabilitarla.

Pero, ¿sabe usted qué pasó antes de todo esto? Una fuente muy confiable me reveló que inicialmente Fertimex, la filial de Pemex en los años noventa, vendió Agroquímicos a la familia Montemayor Seguy, liderada por el gobernador de Coahuila, Rogelio Montemayor Seguy, por más de 140 mdd. Que por alguna razón esta operación “se atoró” y se vieron en la necesidad de obtener recursos para el pago de la transacción y el capital de trabajo necesarios. Fue entonces cuando acudieron con los empresarios del Grupo Acerero del Norte, Xavier Autrey y Alonso Ancira, basados en Monclova, Coahuila, para proponerles una sociedad en la que se harían del 60%, a cambio de 60 mdd de inyección a la planta de Agroquímicos.

Así, Autrey y Alonso, a través de GAN, acabaron comprándola, pero tuvieron que cerrarla porque el modelo de negocio no fue rentable. Estuvo cerrada por casi 15 años.

Y usted dirá, ¿y eso qué tiene de malo?

Bueno, pues, lo que sucede es que hasta el momento nadie ha cuestionado cómo le hizo Altos Hornos de México para adquirir Agronitrogenados antes de vendérsela a Pemex.

¿En qué momento se cerró la compra? ¿Bajo qué condiciones se pactó? ¿Cuál fue el precio final? ¿Cuándo acordó el consejo de Grupo Acerero del Norte la venta a Altos Hornos de México? ¿Quién podrá mostrarlo? ¿Autrey? ¿Alonso? Hay quien presume que esta decisión fue en realidad el principio de un acuerdo corrupto con Pemex y Emilio Lozoya para maquilar y maquillar la venta posterior en 275 mdd, que ahora forma parte del expediente judicial en contra de Alonso y Lozoya y que los tiene al borde de la cárcel.

Este es el verdadero principio que las autoridades deben investigar para determinar cómo fue que una empresa como AHMSA, que estaba quebrada, con suspensión de pagos y que incluso dejó de cotizar en bolsa, pudo adquirir una empresa que nada tenía que ver con la producción de acero.

Se trata de un cabo suelto que la Fiscalía General de la República tendrá que analizar y agotar en su momento para llegar a las entrañas de este caso. Así que, si pensaba que esto ya se acercaba a su final, la verdad es que todavía nos queda mucho que ver en esta novela de terror y corrupción… y a Santiago Nieto, mucho por brillar.

Representante de la 4T en edificio fifí

No me lo van a creer, pero el otro día me encontré comiendo en el Puntarena de la Torre Virreyes, en las Lomas de Chapultepec, ni más ni menos que a Adalberto Palma, presidente de la CNBV, y quien dicho sea de paso se lleva cero con el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa. Por cierto, quien no iba muy de buenas, pues y como dirían las abuelas, lo que se ve no se juzga. Ahora bien, la nota chusca sería que si estuviéramos viendo Monsters Inc. las alarmas del edificio y restaurante se hubieran prendido avisando: “Alerta, alerta, un representante de la 4T en edificio fifí. Alerta, alerta, un representante de la 4T en edificio fifí”. ¿A poco no?

Adiós a los Bonos Brady

Estamos a nada de la fecha en la que vencerían los famosos bonos Brady. Sí, aquellos bonos diseñados hace 30 años por Nicholas Brady, en ese momento secretario del Tesoro de Estados Unidos, para que los países latinoamericanos salieran de sus crisis. En México fue el presidente Salinas de Gortari quien aceptó la renegociación de la deuda con dichos bonos. Estos, ya fuera en su versión de tasa fija o flotante, tenían una gran particularidad: además de un bono cupón cero, emitido por el Tesoro norteamericano que garantizaba el principal, contaban con una opción llamada Value Recovery Rights, la cual dejaba de valer cero cuando el precio del petróleo y el volumen de las exportaciones mexicanas llegaban a cierto nivel. ¡Cómo pasa el tiempo!

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