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¿Arderá Troya en el PRI?

El Partido Revolucionario Institucional está en medio de un proceso de cambio de dirigencia muy enrarecido, Lourdes Mendoza te cuenta todo en la Sobremesa…

Foto: Especial

En teoría, en la primera semana de mayo comenzaba en el PRI la carrera para elegir a su dirigente, pero esto ¡No pasó! Sin duda, preocupante, pues para que un país avance democráticamente, debe tener pesos y contrapesos. El otrora partidazo está peor que los demás porque era el partido en el poder y ahora está en medio de un proceso de cambio de dirigencia muy enrarecido, por decir lo menos, y además con problemas financieros, entre otras cosas, gracias a la “generosidad” de su dirigencia cuando regaló más de 280 millones de sus prerrogativas (Ochoa dixit) para la reconstrucción, ¡increíble!; las prerrogativas tienen un fin y un destino, no es a contentillo del dirigente; ¡no está claro por qué el propio INE no se inconformó!

Según esto, hay seis pre-precandidatos para disputar la dirigencia, aunque sólo tres son de verdad, pues los otros son relleno para ver qué sacan. ¿No me creen? Por ejemplo, está la señora Piñón, quien trató de ser candidata por el PAN a una diputación local en Veracruz y ni eso pudo… ¡y ahora querer dirigir el otrora Partidazo!, ¡es no tener vergüenza! También está José Ramón Martel, quien armó todo para que el partido en la elección pasada fuera con un no priista de candidato. Ulises Ruiz, exgobernador, es otra historia, ya que conoce bien al partido, pero no tiene fuerza para jalar a nadie, pero sí podría ser un operador para controlar a su enemigo Murat. La pregunta es: ¿quién lo compra?

De los tres posibles, Ivonne, Alito y Narro, Ivonne, sin duda, es un valor del PRI que necesita mujeres y militantes como ella, es un activo digno de analizar.

De Alito y Narro, qué decir, son dos expresiones radicalmente diferentes que, según quien sea el elegido, marcará un derrotero totalmente diferente para el partido, y con ello para el futuro del país; los dos son candidatos y cuentan con el apoyo de la llamada nomenclatura (aunque diferente entre sí); no sabemos EPN con quién está (¡con la Gaviota ya es un hecho que no! Jajaja), pero dicen que a los dos les dice que con ellos.

Alito representa juventud, una visión nueva, es gobernador, ha ganado elecciones, es buen operador y cuenta con el apoyo de Rubén Moreira, los Murat (padre e hijo), Manuel Velasco (aunque sea de otro partido).

Narro representa seriedad, honestidad, carta de vida intachable, visión de Estado y, aunque es un priista reconocido, no ha ganado elecciones; sin embargo, tiene a su alrededor mucha gente que también le sabe a eso de ganar elecciones.

Es claro que los votantes priistas tendrán que decidir qué proyecto de partido quieren; lo que representan Alito, Ivonne o Narro. Y para los que no somos priistas, les pedimos ¡que no se equivoquen!

Ahora bien, déjenme decirles a los priistas del Consejo que Nadie tiene claro qué pasa en su partido ¡eh! Las dudas del porqué cancelaron dos veces el Consejo Político, sin explicación, son muchísimas. Así como por qué le permitieron a la señora Piñón sentarse en la mesa si era panista, o ¿ni eso sabían?

¿De verdad están haciendo reglas que permitan la equidad? Entre Claudia Ruiz Massieu y Arturo Zamora tienen una gran responsabilidad, no sólo hacer una elección transparente y limpia. En esta elección se juega el futuro del PRI y los pesos y contrapesos en la política nacional.

Me pregunto, si en aras de la equidad y de la fortaleza futura del partido, no debieran poner como regla que quien gane la elección, NO puede ser candidato a nada, todos los partidos nos han mostrado que cuando sus dirigentes pretenden arrebatar candidaturas y estar en las boletas, lo probable es que el partido se debilite; ya les sucedió con Madrazo (y al PAN con Anaya) y hay muchos más casos.

Recuerdo una declaración de Manlio Fabio, que dijo que el PRI no puede ser un taxi (así les pasó con Meade, que ni priista era ni pretendió hacerse); creo que también vale para la dirigencia que el que gane, no puede usarla como taxi para conseguir otra cosa.

Y esta regla, como algunas otras, deben ser y son responsabilidad de la dirigencia actual, que, por cierto, no ha tenido gran actuar.

Lee la columna completa de Lourdes Mendoza aquí

 

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