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El Jefe Máximo

En La Sobremesa, Lourdes Mendoza te cuenta cuáles son los retos a los que AMLO se tiene que enfrentar para que pueda lograr la Cuarta Transformación…

Jefe máximo
Foto: Gabriela pérez Montiel | Cuartoscuro

El curso de los acontecimientos, el anuncio de decisiones, las controversias que generan, las decisiones que no se anuncian, las reacciones de quienes ven afectados sus intereses por el rumbo del país, llevaron a un exmandatario mexicano a afirmar:

…Al verlo empezar a gobernar, ya que se descaró… qué horror…, temí que se volviera un demagogo al estilo de Stalin, autoritario y tirano, que llevaría al país a la ruina y se reelegiría indefinidamente. Tenía toda la facha, ¿a poco no?…”

Pero no, la cita no habla de lo que está pasando en la transición de gobierno entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, sino del Jefe Máximo, Plutarco Elías Calles, quien así se expresó de Lázaro Cárdenas. Eso en la versión del escritor Ignacio Solares en su libro El Jefe Máximo, en la página 211.

En la columna de La Sobremesa, la periodista Lourdes Mendoza apunta que “desconocer la historia, perder la memoria, olvidar los momentos en que los mexicanos hemos vivido cambios de rumbo en nuestra breve vida como país de instituciones, además de arrastrarnos a repetir los errores, abre espacios a la vociferación de unos, mientras otros se agazapan”.

Sin embargo, son tiempos diferentes: La información pública y la participación ciudadana es mayor, lo que explica que las reacciones -para bien y para mal- son más rápidas y más profundas.

No estamos en la época del Maximato, ahora existen otros poderes y, sin duda, los mercados pueden afectar profundamente las decisiones. Revisemos, si la decisión de Cárdenas no afectó el mercado interno o la bolsa es porque ¡ni siquiera existían! Hoy, sin duda, el mercado es un jugador más y MUY poderoso”, señala Lourdes Mendoza.

El Tigre ya está suelto…

Por otro lado, la cancelación del nuevo Aeropuerto en Texcoco ha dejado ver que ha aumentado el riesgo del país, pues más allá de estar de acuerdo o no con sus consultas y obras, ¿de dónde sacarán el dinero?

Si necesita financiamiento hoy, ya le saldrá mucho más caro y créame que ningún banquero ni los internacionales están interesados en arriesgarse, pues le dio al traste al Estado de derecho”, apunta la periodista.

AMLO lo sabe

López Obrador ha estudiado las transformaciones nacionales y ahora encabezará la que ha llamado “la cuarta transformación”.

Sabe que para construir el Tren Maya, para instalar las nuevas refinerías, para impulsar sus programas sociales, etc., tiene que conducir sus políticas progres por el segundo piso, pagando el peaje de las presiones de los mercados internacionales, de las agencias calificadoras (o descalificados), de los dueños del capital.

AMLO no “se descara” porque todas, sí, todas sus prioridades las anunció en campaña, no será tirano ni se reelegirá como Juárez, Díaz u Obregón porque le toca gobernar en la tercera década del siglo XXI. Pero sí nos queda claro que debe jalar las riendas a algunos de los suyos, desbocados con iniciativas y declaracionitis que ponen en evidencia las contradicciones internas de una coalición que ganó las elecciones sin darse cuenta aún de las consecuencias que implica ser mayoría gobernante.

Entre legisladores de ambas cámaras, Yeidckols, portavoces, tuits y haters que se desmienten entre sí, va a tener que poner orden… cuando empiece a gobernar”, cierra Mendoza.

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