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Opinión

Increíble que esto pueda suceder

Ruth Peña, de 33 años, lleva un mes encarcelada en Santa Martha Acatitla, acusada de haber cometido el delito de abuso de confianza, por un monto de 4.5 mdp

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El pasado lunes les di la primicia en Twitter de que acababan de denunciar penalmente a @VicenteFoxQue porque, usando influencias y corrupción, había metido a una joven sin pruebas a la cárcel.

Hoy les tengo todos los detalles documentados

Lo que encontró la actual defensa de Ruth Peña es una historia de absoluta colusión entre políticos de alto nivel, como lo son el expresidente Vicente Fox y Fauzi Hamdan, exsenador panista que estuvo vinculado con el Fobaproa.

Ruth Peña, de 33 años, lleva un mes encarcelada en Santa Martha Acatitla, acusada de haber cometido el delito de abuso de confianza, por un monto de 4.5 mdp, al haberlos transferido “por correo electrónico” de una cuenta bancaria de un tercero a su cuenta personal.

Al estar escribiendo esta columna, el abogado de Ruth me llama y me dice que, curiosamente, los estados de cuenta del dueño del dinero, Francisco de la Concha Hamban, habían aparecido en un sobre, justo al día siguiente en que hice pública esta historia en Twitter. Sin embargo, el expediente foliado no los contiene.

¿Cómo les quedó el ojo? Sí, están en lo correcto, ¡los sembraron!

Si los intereses políticos, gente con dinero y abogados sin ética se juntan, se puede tener a una persona en la cárcel.

Váyase por un café, siéntese y lea con atención

En esta historia, el expediente comienza con una extraña actuación (así le dicen los abogados). En plena pandemia, de hecho, estando en cuarentena, abril de 2020, se lleva a cabo una comparecencia en Tlalpan, en la cual Francisco de la Concha Hamdan, sobrino del expresidente Fox y del exsenador Fauzi, a las 2:50 am, supuestamente, se apersonó para presentar una demanda de cinco fojas sin firmas, salvo en la última. Y ¿qué creen?, que la tinta azul de la firma al final del escrito, la única firma del doble sobrino en todo el expediente, está aplastada por letras en tinta negra de tóner. ¡Firmó en blanco! ¡Sí, el sobrino no firmó ante el ministerio público, ni dejó su identificación! Así pues, no hay cómo comprobar que esa firma sea la suya. De hecho, el sobrino no vuelve a aparecer. Jamás. Y así, sin más, lograron meter a una joven a la cárcel.

¿Para qué o por qué todo esto?

Ah, para limpiar cara ante los inversionistas de su empresa de electricidad, pues, como el negocio no vio la luz, no tienen cómo regresar el dinero que les están cobrando y es más fácil tener un chivo expiatorio que, como hombrecitos, aceptar las consecuencias de sus actos y hacerse responsables.

Es como pedirle peras al olmo…

Casualmente, hace un mes Netflix lanzó uno de los casos de tortura y montaje más famosos de nuestro país, el de Cassez-Vallarta. Dicho documental, adaptación del libro Una novela criminal, de Jorge Volpi, nos permitió recordar los abusos cometidos, avalados y consentidos por el entonces presidente Fox.

Además, en aquéllos se coludió con el entonces presidente de la SCJN, Mariano Azuela, para buscar obtener el desafuero del entonces jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador. De hecho, el propio Fox lo confesó en su cuenta de Twitter: “Saben, a veces me arrepiento de haberlo liberado del desafuero”.

O cómo olvidar los escándalos de corrupción de Martita Sahagún y sus hijos.

Ruth, no estás sola

Además, mal hacen los actores políticos en no ser escrupulosos en su actuar y elección de abogados. En sus tuits, todos muy demócratas, pero en su vida y negocios privados no aplican la misma medida; siempre la colusión, la corrupción y el aplastar a la mujer y a quien no tiene poder económico ni político. Ahí es donde el presidente López Obrador gana en su narrativa.

En una de la mañaneras, AMLO dijo que hay casos judiciales que, de quererse, se arreglan en 24 horas, y éste puede ser un claro ejemplo. Pues no puede ser que la corrupción de funcionarios menores de la fiscalía no pueda ser resuelta de inmediato por Ernestina Godoy.

Basta corroborar lo que aquí se escribe para desistirse de la acción penal, sacar a Ruth de donde está y proceder contra los responsables de su encierro.

Y (para que vean que soy pareja) aquí es donde el Presidente pierde en su narrativa. Lo que dice se puede quedar en buenos deseos si sus funcionarios no acatan la política pública en materia de justicia, de ser cercana a la gente y libre de corrupción, misoginia, clasismo y racismo.

Todos sabemos que un asunto penal mal atendido en las primeras horas se ralentiza y tarda meses y años sin resolverse. ¿Tendrá que intervenir Zaldívar? ¿Le es imposible a Ernestina Godoy corregir en 24 horas lo que es, a todas luces, un secuestro judicial? ¿Rafael Guerra revisará el asunto, ordenará un sobreseimiento y dará vista a la fiscalía por sus engaños?

Ruth tuvo dos “defensores previos” y hoy sabe que o se vendieron o, simplemente, son los que pudo pagar su familia. Y mientras su madre trata de entrar a Palacio Nacional desde las 6:00 am, los agresores de su hija andan de lo más campantes. ¿De verdad el sistema no funciona solo?

Veremos la respuesta en 24 horas y creo que, lamentablemente, todos sabemos la respuesta.

Dónde están la ética y los colegios

Nada de esta pesadilla se hubiera logrado sin la participación de abogados que se prestaron a hacer esta trastada.

¿Los colegios qué tendrán que decir del actuar de Diego y Santiago Mendoza Walker? ¿Qué vieron en su casa estos hermanos? ¿Cuánto les paga el expresidente? ¿A cambio de qué se prestaron a esto? ¿Viven en el bajo mundo o bajaron a lo más profundo por dinero, relaciones o poder? ¿Dónde para el alcance del poder, corrupción y dinero para violar la ley contra las mujeres y los más desprotegidos? ¿No hay manera de evitar que haya abogados y abogángsters?

Por lo pronto, Fox, Hamdan y De la Concha ya están demandados, así como el juez Júpiter, que giró la orden de aprehensión, los MP y varios funcionarios involucrados en esta infame historia.

Alcemos la voz, evidenciemos a los funcionarios, políticos y jueces corruptos. No podemos seguir así.


La columna se publicó originalmente en El Financiero reproducida aquí con permiso de la autora.

Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.

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