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Opinión

Para la 4T, la prioridad es un tren, no la gente

Lourdes Mendoza relata el caso de María, víctima de displasia fibromuscular, a quien el ISSSTE le ha cerrado las puertas

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“Mis planes de tener una vida sana y no depender de medicamentos a diario se van a quedar enterrados hasta que haya presupuesto del gobierno”, lamenta María, una mujer víctima de una extraña enfermedad llamada displasia fibromuscular, a quien el ISSSTE le ha cerrado las puertas argumentando que no hay presupuesto.

En entrevista, María de 35 años de edad, quien por miedo a las represalias me pidió guardar al anonimato, me contó que ha vivido un viacrucis en su intento por conseguir una cita en el ISSSTE, quesque dirigido por Pedro Zenteno.

En el gobierno actual es prioridad que se construya un tren, es prioridad que siga pagándose la refinería, prioridad que estén equipando al Ejército. Me da terror pensar para qué, pero esas son las prioridades del gobierno”.

Imagínense que, desde hace más de un año le han dado largas para realizarle un estudio que confirme su extraño padecimiento y con ello, pueda recibir un tratamiento que le permita eliminar o reducir los medicamentos, que, por si fuera poco, ella tiene que conseguir por su cuenta. ¡Inaudito!, por decir no menos, ¿o no?

“Desde el año pasado estoy tratando de que el ISSSTE me atienda porque todo mi diagnóstico y tratamiento siempre ha sido privado. Mi enfermedad es de las que se llaman ‘raras’. No somos muchos con el trastorno y en mi caso, se requiere una angioplastia para confirmar el diagnóstico e intentar una corrección que me ayude a controlar mi presión arterial sin los 3 medicamentos que tomo diariamente”.

La última respuesta que recibió en la clínica a la que acudió fue que “no hay presupuesto”, por lo tanto, no hay espacio para citas, ni laboratorios para realizar los estudios necesarios, pues apenas se están atendiendo a las pacientes con cáncer de mama que fueron registradas desde enero y que tampoco han recibido su tratamiento.

“El mes pasado pregunté si aún estaba en la lista, si había perdido la cita o qué pasaba, por qué no me han programado, y me dicen que no hay presupuesto. Así que mis planes de tener una vida sana, de no depender de medicamentos, de poder tener un bebé sin poner mi vida en riesgo o de salir a cualquier lugar sin parecer sonajero, se van a quedar enterrados indefinidamente hasta que haya presupuesto”.

No se vale, ojo, María tiene 35 años y en teoría toda una vida por delante, pero no con la 4T.

“Nos están destripando”

María no solo sufre las carencias de los servicios médicos públicos que la mantienen en un riesgo latente de agravar su enfermedad, sino que, además de lidiar con todo ello, al mismo tiempo es víctima de pobreza franciscana en las que se encuentra la dependencia federal en la que trabaja.

“Literalmente, nos están destripando. En mi trabajo ya no cuento con seguro de gastos médicos mayores, no tengo prestaciones ni algún apoyo para mis cuidados médicos, no hay viáticos, no hay pasajes, no hay papelería, no hay mantenimiento de vehículos, no hay nada”.

Por lo que, con lágrimas en los ojos y gran frustración, me aceptó, que ya es muy poca su esperanza de recibir una respuesta por parte del ISSSTE, pero pese a ello, no se atreve a acudir a alguna institución pública para denunciar la mala atención que ha recibido en todo su proceso pues, -inhale y exhale- considera que en ningún lado le van a dar respuesta o apoyo debido a que en el gobierno actual, la gente no es prioridad ¡Así, como lo están leyendo!

“Trabajo para el gobierno y sé cómo funciona. Sé cuánto tardan en atender las denuncias que llegan a atención ciudadana, sé cómo funcionan los órganos internos de control, entonces, sé que me van a decir así: sí, vamos a tomar en cuenta su caso, pero mientras tanto siga votando por nosotros, porque básicamente es lo que nos piden a nosotros los que trabajamos dentro. No me van a hacer gran caso y mi queja se va a ir ahí a la pila de denuncias que están atoradas”.

“No hay más opción que esperar”

Y aunque el panorama es poco prometedor, María no tiene más opciones que esperar a que ‘suelten’ presupuesto en el ISSSTE, pues, aunque ya ha cotizado la angioplastia que necesita, ella asegura que no podría cubrir el gasto de su bolsillo, pues además de pagar las 90 pastillas que debe consumir mensualmente, tendría que solventar cualquier otro gasto que requiera su enfermedad, la cual le obliga un tratamiento continuo.

“Si me lo hiciera yo, por mi lado, me saldría más o menos entre 350 y 400 mil pesos, que obviamente no tengo. Y pues, ahorita no me queda más que esperar a que me llamen o que atiendan mis llamadas, sin importar que mi enfermedad se agrave y que mi riñón deje de funcionar”.

Lo peor del caso -vaya por un trozo de pan, pues hará un súper coraje-, “es que cada quincena me descuentan de mi salario el concepto: Seguro Médico y Maternidad”, acusó María, al tiempo que condenó que las instituciones del Estado, que se supone que son las encargadas de proveer los recursos necesarios para el bienestar de la ciudadanía, son las primeras en privar a las personas de una atención digna.

¿Y Pedro Zenteno, apá? ¡Bien, gracias!

¿Y Luisa María Alcalde, apá? ¡Bien, gracias!

Aceptar un puesto para el que uno NO está capacitado… TAMBIÉN ES CORRUPCIÓN.

No son iguales, son peores

El ISSSTE está cayéndose a pedazos por la CORRUPCIÓN, sin embargo, una hermana de Mario Delgado, Leticia Guadalupe Delgado Carrillo, fue impuesta por Pedro Zenteno como titular de la Secretaría Técnica de la Comisión de Vigilancia del ISSSTE, ganando casi 100 mil pesos al mes. Sin palabras.

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La columna se publicó originalmente en El Financiero reproducida aquí con permiso de la autora.

Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.

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