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Opinión

Un gran día para México

La SCJN cerró la puerta a que otros gobernantes, desde alcaldes hasta el Presidente, decidan cuántos años quieren gobernar

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Foto: CUARTOSCURO

Con la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra la Ley Bonilla y el impedimento de los 13 legisladores de oposición del PRI, PAN, PRD y MC en la Comisión Permanente, para abrir un periodo extraordinario de sesiones solo para votar una iniciativa presidencial que le da súper poderes a AMLO para meterle mano al presupuesto, México ha demostrado que mantiene la división de Poderes.

Aplausos y todo nuestro reconocimiento a la Suprema Corte por declarar ilegal la famosa Ley Bonilla, la cual representó un fraude a la Constitución con efectos corruptores. Más claro ni el agua. Ojo, si los partidos de oposición no hubieran impugnado la ley, los ministros no hubieran dado la resolución.

El lunes fue un gran día para México, pues se cerró la puerta a que otros gobernantes, desde alcaldes hasta el Presidente, decidan cuántos años quieren gobernar, se cerró la puerta a las reelecciones disfrazadas y ordenadas ni siquiera por la gente, sino por un Congreso a modo. 

Las risas se le borraron al gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, al saber que por unanimidad, en una votación histórica, la Corte le puso freno a su mandato de cinco años, así que su administración terminará en 2021 y no en 2024. 

En el inter, quien acaparó las miradas fue la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien como dice una cosa dice otra, pues la vimos en noviembre de 2019 muy contenta con Bonilla. “Para mí la norma va a pervivir”, le dijo la exministra al recién electo góber en un “esgrima jurídico”. Pero, tome aliento por favor, resulta que la Secretaria aseguró el lunes que su postura “siempre apuntó” al criterio de la Corte.  

Ahora, la mirada está en los congresistas locales que le querían dar el regalazo al góber. Con el fallo, los legisladores de BC quedaron como defraudadores, como funcionarios que pretendieron burlar la voluntad popular. ¡Qué manera de legislar!, diría Porfirio Muñoz Ledo.

He aquí las frases de algunos ministros:

“Se llevó a cabo toda una maquinación a través de la cual se pretendió burlar la voluntad popular, usando la Constitución para violar la Constitución, usando las herramientas de la democracia para minar la democracia, corrompiendo de manera tajante el principio democrático”: Arturo Zaldívar, presidente de la SCJN.

“La norma impugnada atenta contra la certeza electoral… de promulgar y publicar las leyes electorales por lo menos 90 días antes de que inicie el proceso electoral”: Juan Luis González Alcántara.

“La delimitación temporal del encargo de un Poder Ejecutivo estatal no es una mera prerrogativa de su titular ni un elemento del sistema electoral que pueda ser modificado a placer”: Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena.

“No tengo duda que encontramos indignante la ley aquí impugnada porque entraña un afán de justificar una violación Constitucional o de minimizarla o de recubrirla con actos legislativos posteriores”: Margarita Ríos Farjat.

“Daría pauta a caprichos e intereses de todo tipo, de aquellos que desean vulnerar nuestro orden constitucional”: Yasmín Esquivel.

Después de los argumentos de los 11 ministros de la Corte, Jaime Bonilla no estuvo de acuerdo con ellos, pero tiene que acatar el mandato le guste o no. Es más, el góber acusó a la derecha, incluso a Coparmex, de estar detrás de la decisión.

Gustavo de Hoyos, presidente de Coparmex, simplemente aplaudió el fallo y celebró la contundencia de Zaldívar, a quien ha cuestionado varias veces.

La resolución la celebraron todos, menos Bonilla y sus secuaces. Bueno, hasta Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de Morena, afirmó que la reforma la voluntad de la sociedad. Alito Moreno, del PRI, dijo que no permitirá que se use la ley para prolongar mandatos. Marko Cortés, de PAN, expuso que el fallo es un rechazo al autoritarismo y a las peores prácticas de la política mexicana. 

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