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Amapola: el camino a la pacificación de Olga Sánchez

La próxima secretaria de Gobernación anunció que despenalización de esta planta como una vía para combatir la violencia ligada al narcotráfico…

Amapola
Amapola

Una de las principales apuestas de la próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, es la despenalización de la marihuana y la amapola como medida para combatir la violencia ligada al narcotráfico, sin embargo, el anuncio de esta propuesta ha desencadenado diversas discusiones sobre su viabilidad.

La designada por el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, pugna por la legalización de la amapola para que con ello también se permita su venta a las farmacéuticas, sector que, asegura, “la compra mucho porque la necesitan para la morfina”.

La abogada, egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha precisado en diversas entrevistas que López Obrador no se opone a esta idea y se ha mostrado reiterativa en que otras naciones, como Canadá, y regiones de Estados Unidos ya han comenzado por despenalizar drogas como la marihuana.

¿Qué estamos nosotros pensando?, ¿seguimos matándonos cuando en otros países ya la despenalizaron? Vamos a tratar de avanzar”, ha criticado.

La esta apuesta, Sánchez Cordero busca la reinserción para miles de mexicanos que se encuentran vinculadas a esta actividad ilícita, sobre todo las poblaciones de Guerrero, conocidas por hacer del cultivo de la amapola su principal ingreso económico.

De acuerdo con la próxima encargada de la política interior, son más de 120 poblaciones que viven de la amapola en Guerrero y asegura que en caso de una legalización del cultivo, será el estado quien tuviera el control.

De acuerdo con la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas para las Drogas y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) ha mencionado en su informe de 2017 que México es el tercer país con mayor cultivo de amapola a nivel mundial, tan sólo detrás de Afganistán y Myanmar.

A nivel mundial solo 18 países están autorizados por la Organización de Naciones Unidas para realizar el cultivo legal con fines médicos y científico de la amapola: Actualmente solo Australia, Eslovaquia, España, Francia, Hungría,  Inglaterra, Alemania, Austria, China, Holanda, India, Japón, Macedonia, Nueva Zelanda, Ucrania, Polonia y Rumania y Turquía.

En el caso de Afganistán, productor número uno de amapola, la ONU otorgó licencias provisionales a productores para contrarrestar los cultivos ilegales para el procesamiento de heroína, aunque no gozó de gran éxito esta política

Además, esta misma Organización ha calculado que hay alrededor de 26 mil 100 hectáreas de amapola en el territorio mexicano, que podrían incluso ir en aumento ante una ola de demanda estadounidense del fentanilo, opioide sintético extraído de la planta de amapola, que se ha vuelto popular por su potencia y margen de ganancia.

La goma de opio, que deja derramas de 55 mil a 65 mil millones de dólares al año, actualmente tiene un valor estimado de 8 mil pesos por kilo en la sierra de Guerrero.

Sin embargo, esta mina de oro no se reparte entre todos los actores participantes, los campesinos apenas ganan 150 a 300 pesos al día, y con este precio apenas pueden cubrir los costos, por los que muchos optan por sustituir cultivos o salir de la región.

Por otro lado, el proceso ilegal de venta de estas drogas ha desencadenado la mayor ola de violencia en el país por los cárteles que se disputan territorios y mercados, misma que se vio agravada cuando el expresidente de México, Felipe Calderón, declaró la guerra al narcotráfico en 2008; enfrentamiento que actualmente continúa.

Ante este contexto, la futura secretaria de Gobernación ha aseverado que, de legalizar la marihuana y la amapola, la presencia de los cárteles podrían disminuir al tener la oportunidad de tener una vía legal para realizar su comercialización.

Si nosotros tenemos una buena planeación del Estado, vamos a avanzar, y los cárteles pueden incluso irse disminuyendo, ya que habrá la oportunidad de tener legalmente el canal y los productos. Tenemos que ir de la mano con las Naciones Unidas, quienes tienen una agenda especial del tema e incluso cuotas. En esa cadena clandestina mucha gente gana y dejará de ganar y es parte de la transición”, ha apuntado.

Aunque todavía faltan cinco meses para hacer oficial el cambio de gobierno, y pese a que la propuesta también tendría que pasar a votación en el Congreso, la legalización de ambas drogas se ha vuelto un hecho que se vuelve cada vez más palpable.