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Tomas de protesta: una cronología entre gritos y empujones

De Carlos Salinas de Gortari a Enrique Peña Nieto así han ocurrido los cambios de poder en México…

protesta
Foto especial

Durante los últimos sexenios las ceremonias de toma de protesta en México, además de ser un requisito protocolario, dejan ver cómo será el gobierno entrante.

Entre gritos, empujones, enfrentamientos y simple calma, hemos visto cómo se han dado los cambios de poderes en el país.

Este primero de diciembre, Andrés Manuel López Obrador, rendirá protesta como presidente después de 18 años de campaña.

La ceremonia se llevará a cabo en el Palacio Legislativo de San Lázaro, donde también lo hicieron Peña, Calderón, Fox, Zedillo y Salinas.

Sin embargo, López obrador, lo hará en circunstancias diferentes a otros sexenios; el tabasqueño recibirá de manos del presidente de la Mesa Directiva, Porfirio Muñoz Ledo la banda presidencial, para después dirigir una mensaje a la Nación.

Por ello te traemos un recuento cronológico de cómo han ocurrido las tomas de protesta de Salinas a Peña:

Hasta Luis Miguel

Carlos Salinas de Gortari llegó al poder el 1 de diciembre de 1988 arrastrando una caída del sistema que le daría el triunfo frente a Manuel Clouthier y Cuauhtémoc Cárdenas.

En el momento en que Salina de Gortari sería electo como candidato del PRI para la presidencia en 1987, su padre, Raúl Salinas Lozano lloró y dijo “ya la hicimos. Nos tardamos 25 años, pero llegamos”.

Durante su toma de protesta, recibió la banda presidencial de manos de la periodista Socorro Díaz Palacios, en medio de protestas y múltiples cuestionamientos acerca de su triunfo.

“Gobernaré la República con apego indeclinable a los principios y al proyecto de la Revolución; me apoyaré en el gran acervo cultural y político que los mexicanos juntos hemos construido, lo haré inspirado en nuestra grandeza histórica, seguro del vigor nacional, orgulloso de nuestra extraordinaria entereza, confiado en nuestra tenacidad para superar escollos y desafíos, por difíciles y complejos que éstos sean; lo haré con la certeza de que México, por su historia, su dimensión y por calidad de su pueblo, merece ocupar un sitio de mayor fortaleza entre las nacionales del mundo”, aseguró en su discurso.

Cabe señalar que durante la ceremonia, demás de los Jefes de Estado y de Gobierno que estuvieron presentes, destacaron entre los invitados especiales la actriz Carmen Salinas y el cantante Luis Miguel.

La sombra

Ernesto Zedillo (1994) llegó al poder cargando la sombra de Luis Donaldo Colosio, candidato a la presidencia por el PRI, asesinado el 23 de marzo de 1994 en Tijuana.

Cuando Zedillo arribó a San Lázaro en el recinto ya se encontraba Carlos Salinas de Gortari, quien lo recibió en la tribuna con un abrazo y un apretón de manos.

Tras despojarse de la banda presidencial, Salina se la entregó al entonces presidente de la Mesa Directiva, Carlota Guadalupe Vargas Garza, quien se la daría a Zedillo.

Así el presidente que no quería serlo marcó el fin de una silla que durante décadas ocupó el PRI.

La llegada del PAN

Vicente Fox (2000) llegaría a la silla presidencial para terminar con 70 años de priismo en el país, durante la ceremonia no hubo incidentes que llamarán la atención en la Cámara de Diputados.

Al recinto, arribó primero su antecesor, Ernesto Zedillo, asimismo, antes de que llegara Fox se entonó el Himno Nacional.

A San Lázaro el panista llegó a bordo de un camión, en el que viajaba una comitiva compuesta por senadores y diputados, además de sus hijos y su madre.

Foto por: Pedro Mera / Cuartoscuro

Durante el ya conocido juramento de protesta Fox Quesada agregaría la frase “por los pobres y marginados de este país y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande”.

El entonces presidente de la Mesa Directiva, Ricardo García Cervantes, le entregó la banda presidencial, así entre gritos de ¡Fox! ¡Fox! ¡Fox! Era la primera vez que un mandatario ajeno al PRI asumía el cargo.

Antes de dirigir su primer discurso ante el Congreso de la Unión –el cual fue interrumpido con algunas consignas- saludó a sus hijos Cristina, Paulina, Vicente y Rodrigo.

Por la puerta de atrás

Felipe Calderón Hinojosa (2006) no solo llegó a la presidencia entre una oleada de protestas, también lo hizo desde la puerta de atrás del Palacio Legislativo de San Lázaro, luego de que legisladores del partido opositor (el PRD) colocaran candados y cadenas en los cinco accesos del salón de sesiones.

Entre empujones y gritos se marcaba otro sexenio donde el Acción Nacional asumía el poder, la ceremonia del que sería el nuevo presidente no duró más de cinco minutos.

Foto: Guillermo Perea / Cuartoscuro

A las 09:47 horas cuando Calderón se encontraba en el recinto los perredistas comenzaron a silbar para evitar que se escucharan las palabras del nuevo líder del Ejecutivo federal.

Con un par de movimientos mecánicos y apresurados, Fox entregaría la banda presidencial al presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Jorge Zermeño Infante, quien se la entregaría a Calderón Hinojosa.

Durante el momento del Himno Nacional las protestas y gritos que inundaron San Lázaro disminuyeron, sin embargo, los miembros de la bancada del PRD levantaron el brazo izquierdo.

El beso de la muerte

Enrique Peña Nieto (2012) llegó al poder entre una ola de protesta de jóvenes que integraban el Movimiento de #YoSoy132, así los gritos de desaprobación contra el priista inundarían la Cámara de Diputados que se encontraba rodeada de vallas metálicas.

Aunado a ello a las 08:22 horas los manifestantes que se encontraban a las afueras del recinto comenzaron a lanzar bombas molotov para intentar romper el cerco de seguridad que se había colocado.

El saldo oficial de los enfrentamientos afuera de San Lázaro sería de 16 heridos, de los cuales 3 eran miembros de la policía.

Una vez dentro del recinto los gritos provenían de los partidos de oposición que le gritaban “Monex”, “Monex”, ante las miles de tarjetas que fueron entregadas durante su campaña, en las que el PRI gastó más de 4 mil 500 millones de pesos.

Foto por: Saúl López / Cuartoscuro

Y como en una especie de maldición cuando Calderón Hinojosa se despojó de la banda presidencial, con un beso de la muerte, se la entre entregó al presidente de la Mesa Directiva, Jesús Murillo Karam, quien se la dio a Peña.

A los muertos de una declaración de guerra contra el narcotráfico proclamada por Calderón, se le sumarían otros miles durante el sexenio de Peña, que incluyen la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.