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Política

Lourdes Mendoza expone con Azucena Uresti trabas de la FGR en caso Lozoya

Dos veces se le ha negado al copia certificada de su propia denuncia

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Lourdes Mendoza azucena uresti Emilio Lozoya
Foto: Especial

La periodista Lourdes Mendoza expuso las trabas que ha impuesto la Fiscalía General de la República (FGR) en el caso en que enfrenta a Emilio Lozoya, al tiempo que la justicia se aplica de manera excesiva contra otros personajes.

En entrevista con Azucena Uresti para Radio Fórmula, la comunicadora denunció que, entre otras cosas, se le ha negado dos veces la copia certificada de su denuncia contra el extitular de Petróleos Mexicanos (Pemex), básicamente gracias a los privilegios de los que goza, como testigo protegido.

Por estos mismos privilegios, Lozoya Austin ha sido visto cenando en caros restaurantes de la Ciudad de México, portando únicamente un brazalete localizador, pese a ser un criminal confeso en torno al caso Odebrecht; mientras que la extitular de Sedesol, Rosario Robles, permanece encarcelada por un delito que no amerita prisión preventiva, acusa Mendoza Peñaloza.

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Por esta justicia selectiva, aunque la periodista ha podido demostrar que el exdirector de Pemex es, además de un criminal, un mentiroso, lamenta que la dependencia encabezada por Alejandro Gertz Manero ha operado de manera inquietantemente lenta en el caso.

“Es la segunda vez que le pido a la Fiscalía que me haga por favor entrega de la denuncia certificada, y no quieren darme la denuncia; pero no entiendo por qué”.

En un contraste con la tardanza en liberar el documento, Lourdes Mendoza recordó que, pese a que se supone que la FGR es autónoma, cuando se filtró la declaración de Lozoya en agosto de 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo “yo no he terminado de leerla completa, pero pido que se haga pública para que todo el mundo la pueda conocer” y el documento fue publicado.

Por ahora, para avanzar en su denuncia contra Emilio Lozoya Austin, la columnista debe esperar a que la FGR le proporcione la copia certificada de denuncia, y posteriormente a que se determine una fecha para la audiencia confesional del exdirector de Pemex.

Sin embargo, ante las negativas de la FGR para proporcionar la información, Uresti sugirió que tal vez llegaría a ser necesario llegar a otras instancias, como hablar directamente con el presidente de la República.

Los hechos

Lourdes Mendoza recordó que tuvo la oportunidad de demostrar la falsedad de las acusaciones de Lozoya Austin, quien dijo que tuvo que comprar una bolsa Chanel por órdenes de Luis Videgaray para comprometer su labor periodística:

“Él dijo que Luis Videgaray le había ordenado comprarme una bolsa Chanel entre 2012 y 2014, con el dinero, en maletas, que le había llegado de Odebrecht”.

Sin embargo, la comunicadora logró exponer las inconsistencias en los dichos del exfuncionario. En primer lugar, porque el dinero del que habla nunca llegó en maletas, sino que fue depositado a sus cuentas bancarias desde Brasil

En segundo lugar, porque Emilio Lozoya afirmó que compró el artículo en la tienda Chanel que se encontraba en avenida Presidente Masaryk; establecimiento que ya había cerrado en las fechas que él indicó:

“Él dice que la compró en Chanel en Polanco; y la única manera de haber comprado en Chanel en Polanco habría sido en el 2011; 2012 ya no había Chanel. 2013 y 2014, ya hasta había cambiado de marca el establecimiento”.

Esa es una de sus mentiras, porque el dinero nunca llegó en maletas”

Una justicia selectiva

También llama la atención el hecho de que, pese a la gravedad de su delito, y que Emilio Lozoya tuvo que ser extraditado desde Madrid, pueda circular por todo el país con un brazalete geolocalizador, mientras que a Rosario Robles, quien no es protegida de la justicia, se ha determinado mantenerla en prisión por “riesgo de que se escape”.

Sobre esta aplicación selectiva de la justicia, Azucena Uresti dijo:

“Eso es inimaginable, inentendible. Emilio Lozoya sí se fugó a Madrid. A Emilio Lozoya sí lo tuvieron que buscar, tuvieron que hacer un acuerdo con él, directamente a un hospital privado, porque tenía anemia; luego se fue a su casa, y ahora cena muy bien en restaurantes nada baratos, mientras Rosario Robles, que se presentó ante la autoridad por su propio pie, la detienen y no la dejan salir con las medidas cautelares que sí tiene Emilio Lozoya.  O sea, sí hay un trato diferente”.

A esto, Mendoza Peñaloza agregó que el delito de Robles Berlanga no amerita una prisión preventiva; y que por el mismo crimen, el político Emilio Zabadúa, quien también ha sido captado en restaurantes de lujo y “no le han tocado un solo pelo”.

EC