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Política

Una batalla vs la incertidumbre, vivir con cáncer bajo la 4T

La lucha de Matías y su papá contra un tumor cerebral se ha hecho más difícil ante el desamparo de la 4T

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“El cáncer de mi hijo ya se llevó mi casa, mis ahorros y mi capital de trabajo”, cuenta Ulises Martell, cuyo hijo comenzó a los ocho años una larga batalla contra el cáncer; una pelea que se ha hecho aún más difícil ante el desamparo y la incertidumbre con la que el actual gobierno de la 4T se rige en materia de salud. 

Matías, su hijo, fue diagnosticado en abril de 2017 con meduloblastoma, un tumor cerebral canceroso (maligno) que comienza en la parte baja del cerebro. En ese entonces el menor tenía 8 años, hoy tiene 12, y ya ha pasado por tres cirugías a cráneo abierto, casi un año de quimioterapias y más de 35 radioterapias. 

El señor Ulises, quien se dedica a vender cajitas de té, denuncia que el mayor martirio comenzó cuando de la noche a la mañana el sistema de salud pública que atendía las necesidades de su hijo comenzó a colapsar. 

“Nosotros empezamos este camino en abril de 2017, todo lo que restó de 2017 y 2018 el tema de conversación era la siguiente cirugía, las etapas de recuperación, el estar con mi hijo apoyando, dándole todo el amor, la fortaleza, diciéndole que no se rindiera; la conversación era en muchos sentidos pero jamás era en que no había medicina, que no le pueden hacer este protocolo o tratamiento en el hospital. Esas conversaciones no existían en el 2017 y 2018”, precisó en entrevista. 

Al señalar que el problema y la zozobra inició justo con la entrada de las nuevas autoridades a nivel federal, el padre de Matías recuerda cómo la escasez de los servicios en diversos hospitales empezó a propagarse y a tocar cada nosocomio del país. 

Fue así que finalmente al Instituto Nacional de Pediatría (INP) también le tocó, y él lo vivió cuando tenían que hacerle una resonancia magnética a Matías.

“No sirve el resonador del hospital, no hay dinero para arreglarlo; después tienes que ponerle estas vacunas para alergias porque vienen tiempos fríos, no las da el hospital, o sea, hoy no dan nada”.

Proveniente del Estado de México, el señor Martell indica que la ruta del cáncer también es un camino largo, porque se requiere de constantes estudios y valoraciones para definir tratamientos, los cuales ahora se ven truncados ante la falta de un buen servicio y recursos en los hospitales. 

Un costo tras otro

Ulises Martell explica que uno solo de los tratamientos de su hijo cuesta 24 mil pesos, no obstante, indica que en cada ida al hospital se van sumando más cosas. 

A principios de año llevó a Matías a una consulta con el ortopedista, pues debido al tumor el crecimiento y el desarrollo de su cuerpo se detuvieron, su esqueleto se enchuecó y para corregir el problema debían recurrir al uso de un corsé milwaukee, mismo que el hospital no le dio y que tuvo que adquirir por 15 mil pesos. 

En otra ocasión, su hijo tuvo esofaguitis debido a las radiaciones, empezó a tener mucho reflujo e incluso si tomaba agua la devolvía, por lo que fueron  con un especialista pediátrico que les dio cita en ocho meses. 

“Si yo me enfermo, yo puedo ir a una farmacia de la esquina con una consulta de 50 pesos, pero a un niño es que es paciente de cáncer lo tiene que atender un oncológico pediatra”, explica, por lo que buscó a un especialista privado que le cobró mil 600 pesos por consulta más un tratamiento que cada caja implicaba desembolsar mil 100 pesos más. 

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“El cáncer me ha enseñado algo, que lo verdaderamente preocupante no es lo que está sucediendo ahorita es lo que viene, porque lo que está sucediendo ahorita ya uno lo tiene vislumbrado, pero no sabemos qué va a pasar en la siguiente consulta”, menciona. 

Cobrar sin trabajar

Don Ulises señala que el único apoyo que ha encontrado en esta batalla ha sido en la sociedad civil, pues denuncia que ninguna instancia del gobierno le ha tendido la mano. 

Sobre el titular de la Secretaría de Salud, Jorge Alcocer, señala que sólo “cobra sin trabajar” como todos los funcionarios de esta administración y que el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador,  ha dicho que “los medicamentos ya vienen”… pero lo único que llega es un estadio de beisbol, una universidad para el beisbol y una oficina para el beisbol.

Foto: Twitter

“Dice que los medicamentos ya vienen porque hay austeridad republicana pero la señora Beatriz Gutiérrez Müller tiene una oficina con un presupuesto de 32 mdp al año. Yo no sé qué hace la señora Müller en donde el 80% de esos recursos se van en gastos de representación”, acusa. 

Asimismo, recuerda que cuando el hijo mayor del Presidente iba a ser papá, no llevó a su esposa al Insabi a que diera a luz, sino que fue a uno de los mejores hospitales de Houston. 

Productos con causa

Ante la indolencia del Presidente y de la 4T, el señor Ulises ha puesto su empeño en su negocio de cajitas de té.

Se trata de una marca de té que él mismo envasa, ya sea hierbabuena, manzanilla o limón. Un paquete contiene 130 bolsitas por 150 pesos. 

También cuenta con kits que incluyen una taza y una caja de té por 200 pesos. 

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