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Aborto autónomo: tejen activistas red de acompañamiento en América Latina

En Aborto Legal México activistas han logrado conformar una importante red de acompañamiento con presencia en siete países

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Foto: Instagram / @abortolegal.mx

Históricamente las mujeres han acompañado a otras durante sus abortos, algunas bajo la clandestinidad y el riesgo de ser criminalizadas, casi siempre de forma insegura, pero a partir del uso de medicamentos como el misopostrol, recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) por su efectividad y seguridad, por primera vez tienen a su alcance un método seguro para interrumpir el embarazo en sus propias casas y de la mano de activistas.

Abortar de manera autónoma, principalmente en aquellos países donde está prohibido, permite que ya no sea tan inseguro y peligroso, la propia OMS ha reconocido que las mujeres y personas con capacidad gestante pueden auto-administrarse los medicamentos, mismos que deben ser de calidad, acompañados de la información correcta y el apoyo necesario.

Desde Aborto Legal México activistas como Fanny y Grecia se han capacitado para dar acompañamiento a quienes deciden interrumpir su embarazo fuera de clínicas privadas o públicas, a partir de esta ciencia, como ellas la llaman, desarrollada por mujeres con base en manuales de expertos como la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, debates y su propia experiencia.

Consideramos el acompañamiento del aborto autónomo una ciencia que hemos desarrollado las mujeres y las personas con capacidad gestante a partir de los debates y del conocimiento práctico propiamente, obviamente que tenemos una formación  con otras colectivas”, explicó Fanny para Noticias en la Mira.

Con la llegada de la pandemia de Covid-19 y el confinamiento, la labor de las aborteras tuvo un mayor impacto no solo en México sino en otros países de América Latina —donde la colectiva también tiene presencia— fue vital para aquellas que necesitaban interrumpir su embarazo con un método y desde espacios seguros.

De acuerdo con el portal de Datos Abierto de la Ciudad de México en el primer año de la pandemia (2020), la Interrupción Legal del Embarazo en hospitales y centros de salud públicos se redujo en un 42.37% en comparación con un año previo, es decir que mientras en 2019 se realizaron 15 mil 241 procedimientos, con el confinamiento la cifra se redujo a 8 mil 784, lo que no significó que las mujeres dejaran de abortar.

Mientras los centros de salud veían una disminución, el trabajo para las activistas se disparaba. Tan solo con Aborto Legal México las solicitudes de acompañamiento en la República Mexicana y otros países aumentaron aproximadamente en un 400 por ciento, si antes llegaban dos o tres casos a la semana, con el Covid-19 se llegó a los 20 por día.

Los mensajes de acompañamiento fueron demasiados y no solo de México sino también de toda América Latina y eso complicó muchísimo más las cosas para nosotras. Esa disminución de clínicas públicas es el porcentaje de acompañamientos que hacemos las aborteras autónomas”, reveló.

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Sin embargo, la colectiva es solo parte de la “Red de Aborteras” conformada por voluntarias que han decidido tomar talleres para dar acompañamiento de manera gratuita en su día a día, mientras trabajan, cuidan a sus hijos o realizan otro tipo de actividades, responden por WhatsApp dudas, apoyan en crisis emocionales o incluso médicas, aunque estas últimas son menos.

La experiencia y el autocuidado

Mi experiencia personal fue lo que me hizo adentrarme al tema y decir necesito acompañar porque no quiero que esto se repita, no quiero que estén cayendo las mujeres o personas con capacidad gestante en estos métodos numéricos”, contó Fanny.

Por el contrario, para Grecia originaria de Salamanca, en Guanajuato, fue totalmente diferente, “más clandestino” y complicado de hablar en público al venir de un estado más conservador. En parte por curiosidad y al conocer de compañeras que se enfrentaron a esta situación y no pudo ayudarlas decidió tomar el curso y sumarse a la grupa.

Coincidieron en que la clave del acompañamiento es la sororidad, como mujeres que forman a otras la integración de “grupitas” permite que sobre la práctica, la experiencia y como observadoras puedan estar listas para llevar casos como titulares y enfrentarse a la realidad de la persona que les solicita ayuda.

La sororidad es la guía para poder continuar, es lo que me parece más importante cuándo estas lista porque tienes que estar preparada emocionalmente para enfrentarte a tu realidad y de la persona que detrás de la pantalla te está confiando a lo que se está enfrentando”, precisó Grecia.  

Para ellas el acompañamiento es un proceso que comienza desde que las contactan, continúa con el procedimiento con medicamento y sigue hasta que la mujer se realiza un ultrasonido para descartar la presencia de restos, pero cuando este último paso no se puede llevar a cabo realizan un monitoreo de síntomas y signos para corroborar que el aborto fue exitoso.

Aunque también se enfrentan a situaciones donde la persona desconoce su cuerpa o ignora los procesos, nombres o periodos de menstruación. Otros más son de violencia en las relaciones de pareja que van desde que el hombre se quita el preservativo sin decirles hasta violaciones.

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Es importante siempre anteponer nuestra salud emocional y física como acompañantas y también cuando ya tomas la responsabilidad de hacer el acompañamiento eres consciente que hasta cierto punto la chava y su proceso es tu responsabilidad y que estas ahí para acompañar”, añadió Grecia.

La Ruta del Misoprostol

Si bien la “Red de Aborteras” de la que forma parte Aborto Legal México cuenta con presencia en siete países de América Latina como Perú, El Salvador, Brasil, entre otros, es en estos donde existe mayor clandestinidad cuando se habla de interrumpir un embarazo.

Expertas en el tema como la Doctora Suzanne Veldhuis explica en “El aborto autónomo, con medicamentos, en casa, acompañada por activistas -¿otra opción viable ante la falta de acceso a abortos seguros en México?”, que el acompañamiento por parte de activistas es una practica que surgió por necesidad en los países donde la legislación es restrictiva y no se pueden realizar de una manera segura y por tanto deben buscarlos fuera del sistema médico.

Tal es el caso de Brasil, donde Fanny relató que tuvieron que abrir una “ruta del misoprostol” para que las mujeres pudieran conseguir el medicamento, aunque enviarlo desde México resulta complicado debido a que se los quitan en aduanas, las cajas llegan vacías o les piden recetas cuando aquí no sucede así en las farmacias.

En otros lugares como Perú o El Salvador la venta de medicamento que en realidad resultan ser aspirinas y anticoagulantes es más común y por tanto peligrosa para quien decide no continuar con su embarazo, por mencionar algunas de las complicaciones a las que se enfrentan.

En América Latina si es clandestino todo, desde México podemos hablar públicamente y hacemos las referencias, entonces cuando les llega una compañera de allá, el medicamento lo tienen que revisar para que no sea una aspirina”, precisó Fanny.

Aunado a ello, resulta muchísimo más caro hacer llegar el misoprostol a estos lugares aunque se tengan alianzas para garantizar la seguridad de las pastillas. “La primera prueba es conseguirlo y que sea confiable, después de eso hacerlo llegar a la persona y entre más periferia es mucho más difícil”, añadió Grecia.

El aborto autónomo permite una comodidad, privacidad, autonomía y la propia reapropiación de las cuerpas lejos de un sistema médico que en ocasiones juzga y criminaliza a las mujeres y personas gestantes.