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Charlie Watts, dios de la batería y genio del diseño con los Rolling Stones

La leyenda de la música falleció este martes a los 80 años de edad

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AFP

La música está de luto: El baterista de los Rolling Stones, Charlie Watts, murió este martes en Londres a los 80 años de edad, uno de los mejores bateristas de su generación que abrió paso e inspiró a una infinidad de artistas. 

Watts, quien cumplió 80 años el pasado mes de junio, llevaba en los Stones desde 1963. Junto con el cantante Mick Jagger y el guitarrista Keith Richards, Charlie Watts era uno de los miembros más antiguos de la famosa banda de rock, en la que también han participado Mick Taylor, Ronnie Wood y Bill Wyman.

Según las afirmaciones realizadas por los propios Jagger y Richards, Watts era el verdadero líder de la banda, en la cual también se destacó por ser el diseñador de las portadas de los álbumes y escenarios de sus giras gracias a los dotes que tenía tras formarse como artista gráfico. 

Tal fue su impacto que en el 2006 Watts fue elegido como miembro en el Salón de la Fama de la revista Modern Drummer; en el mismo año, la revista Vanity Fair lo incluyó en el Salón de la fama internacional de los mejores vestidos.

Pablo PORCIUNCULA / AFP

En el año 2016 ocupó el puesto 12 en la lista de los “100 mejores bateristas de todos los tiempos” de la revista Rolling Stone.​

Nacido el 2 de junio de 1941 en el University College Hospital de Londres, Reino Unido, desde temprana edad Watts compartió su amor por la música con su vecino Dave Green, quien hoy día es un bajista de jazz; fue hasta los 13 años que el baterista se interesó en tocar el instrumento que lo convertiría en toda una leyenda. 

“Nunca fui a una escuela para aprender a tocar jazz. Eso no es lo que me gusta. Lo que me gusta del jazz es la emoción“, explicaba el músico que durante su carrera con los Rolling Stones, siguió tocando jazz en paralelo y grabó varios discos con el Charlie Watts Quintet y con el grupo Charlie and the Tentet Watts. 

Green y Watts comenzaron sus carreras musicales juntos en 1958, tocando en una banda de jazz en Middlesex llamada Jo Jones All Stars hasta 1959; luego de ello y de dejar la Universidad, trabajó como diseñador gráfico para una empresa de publicidad llamada Charlie Daniels Studios, y también tocó la batería ocasionalmente con bandas locales en cafeterías y clubes.

Pero fue a mediados de 1962 que Watts conoció a Brian Jones, Ian Stewart, Mick Jagger y Keith Richards, quienes también frecuentaban los clubes de rhythm and blues de Londres, pero no fue hasta enero de 1963 que Watts finalmente accedió a unirse a The Rolling Stones, para sustituir al anterior baterista, Tony Chapman, siendo así el último de los cinco miembros permanentes de los Stones en llegar al grupo. 

“Fue una bendición”, decía Keith Richards. “El primer batería con quien empecé hace 40 años es uno de los mejores del mundo. Con un buen batería, eres libre de hacer lo que quieras”, agregaba. 

Genio del diseño

Además del amplio repertorio musical del que goza la banda británica, su baterista se interesó mucho en la producción visual no sólo de álbumes, sino también de los shows que dejaron con la boca abierta a más de uno.

En cuanto a la discografía, se puede ver su toque en la contratapa del disco Between the Buttons

Watts también fue el responsable de dar un toque al Tour of the Americas ’75, cuando al anunciar la gira la banda sorprendió a periodistas al interpretar  el tema “Brown Sugar”, subidos en el acoplado de un camión de plataforma en medio del tráfico de Manhattan. 

Junto a Jagger, también diseñó los escenarios para las giras, primero contribuyendo el diseño en forma de flor de loto del Tour of the Americas ’75.

Asimismo, el Steel Wheels/Urban Jungle Tour entre 1989-1990, el Bridges to Babylon Tour de 1997, el Licks Tour entre 2002–2003 y el A Bigger Bang Tour entre 2005–2007.

Gira Steel Wheels/Urban Jungle Tour, The Rolling Stones. 1989/1990

Alejado de la vida loca

Watts, que siempre se mantuvo alejado de la loca vida que vivían sus compañeros, siguió siendo durante más de medio siglo el imperturbable metrónomo de la banda mientras alimentaba su pasión por el jazz. 

Con su rostro impasible y su talento unánimemente reconocido para el ritmo binario, ofrecía el contrapunto perfecto en el escenario a los frenéticos contoneos de Mick Jagger y las payasadas eléctricas de los guitarristas Keith Richards y Ronnie Wood.

Y mientras sus amigos pasaban por “divorcios, adicciones, arrestos y peleas locas”, según un inventario recopilado por el diario británico Mirror, el tranquilo Charlie Watts vivía una vida serena con Shirley Shepherd, su esposa desde hacía 50 años, y su hija Seraphina, en su granja de cría de purasangres árabes en Devon, Inglaterra.

Durante cincuenta años de caos, el batería Charlie Watts representó la calma en medio de la tormenta de los Rolling Stones, tanto dentro como fuera del escenario”, escribió el Mirror en 2012. 

Sin embargo, el músico no era totalmente impermeable a las adicciones de la banda: en la década de 1980, se sometió a rehabilitación por heroína y alcohol. 

Pero “fue un tiempo muy corto para mí”, explicó él mismo. “Simplemente lo dejé, no era algo para mí”, confiesa el taciturno músico.

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En 2004 Watts había sido tratado en el Hospital Royal Marsden de Londres de un cáncer de garganta, del que se recuperó tras cuatro meses de tratamiento; incluidas seis semanas de radioterapia intensiva. 

“Charlie era un amado esposo, padre y abuelo y también, como miembro de los Rolling Stones, uno de los más grandes bateristas de su generación”, se lee en un comunicado a la prensa.  “Pedimos que se respete la intimidad de su familia, de los miembros de la banda y de los amigos cercanos en este difícil momento”, añadió.

AT