:)

Sociales

¿Qué conlleva suspender la pasión de Cristo en Iztapalapa?

La procesión se creó por una epidemia y ahora desaparece por una pandemia

Publicado

on

cristo iztapalapa coronavirus

Cientos de eventos se han pospuesto, modificado o cancelado a causa del brote de nuevo coronavirus en el mundo. De entre estos, la tradicional personificación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa tiene un peso importante debido a su valor cultural, emocional y espiritual, que la convirtieron en Patrimonio Intangible de a Ciudad de México en 2012.

Debido a la pandemia, que ya asciende a 82 casos de infectados en México, la recreación de la pasión se llevar´´a a cabo a puerta cerrada y se transmitirá en vivo en televisión y redes sociales; no obstante, no se realizará la procesión y, por primera vez, el escenario no será el Cerro de la estrella.

La pasión de Cristo ha logrado atraer a más de un millón y medio de espectadores, entre pobladores y turistas nacionales y extranjeros. Además, en circunstancias habituales, un aproximado de mil actores participan en la personificación, entre actores y nazarenos.

Por el gran número de involucrados, el evento representa una importante derrama económica para la Ciudad de México en servicios de hotelería, alimentación y comercio en los tramos de la procesión. Este año, naturalmente, esa derrama se verá drásticamente mermada.

Además de las pérdidas económicas, están las inmateriales. El evento se había realizado de manera ininterrumpida por varias décadas. Su peso cultural trascendía las barreras de la religión, al grado que el mismísimo Benito Juárez, aquel mandatario que separó a la iglesia del Estado, defendió al evento con sus reformas. Esta sería la primera ocasión en más de 150 años que la procesión no se lleva a cabo.

HISTORIA

Paradójicamente, esta representación de la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret nació hace 177 años a raíz de una epidemia, y este año no se celebrará de manera usual a causa de una pandemia.

Fue en 1833, cuando un brote de cólera arrasó con la mitad de la población, que un grupo de pobladores de la zona se reunieron para encomendarse al “Señor de la Cuevita”, patrono de la región, para rogarle que cesara el mal que les aquejaba. A modo de manda, si cesaba la cólera, estos realizarían una representación de la muerte de Jesucristo.

La epidemia cesó, el pueblo se levantó y desde ese año se comprometieron a realizar el evento cada año como señal de agradecimiento al patrono.

Año con año, la celebración fue creciendo. Mientras en las primeras ocasiones se utilizaba un bulto para personificar a Cristo, este papel fue posteriormente conferido a un hombre. Igualmente se comenzaron a incluir más personajes bíblicos y la representación adquirió aires más teatrales y apegados a lo que las escrituras cuentan sobre aquel día.

En la actualidad se requiere cubrir varios requisitos para poder interpretar a Cristo o los otros personajes. Es una elección rígida, un honor que implica varias características, más allá de buena condición física para poder cargar la cruz o contar con la primera comunión.

En 2017, por ejemplo, Erick Guzmán Ramírez, el joven originalmente elegido para hacer de Cristo, fue relegado del papel por estar casado, ya que es imprescindible que aquel que personifique al nazareno sea soltero, como este en su muerte.

Los nazarenos, un grupo de personas que van detrás de Cristo en su pasión, son pobladores de la zona que caminan descalzos en la procesión como pago por mandas o para pedir un milagro. En ocasiones hasta 2 mil nazarenos han participado al mismo tiempo.

Hay un comité, cuotas y todo un proceso de organización para realizar la pasión de Cristo año con año. En esta ocasión, en una versión reducida, la tradición parece mermada por primera vez desde su creación.

EC

Publicidad
Publicidad