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Sociales

De maternidades a inmundicias, esto se le atribuía a las diosas mexicas

Las atribuciones a estas deidades femeninas explican también el papel de las mujeres al día de hoy

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Fotografías: INAH

Asociadas con la fertilidad, la tierra, la alimentación, el arte, el amor, la belleza… las deidades femeninas nos han permitido conocer más acerca de la cultura mexica y entender, en cierta medida, todos los estereotipos que han sido asociados a las mujeres por siglos… y no siempre para bien. 

Junto con dioses como Tláloc, Quetzalcóatl, Tezcatlipoca y Huitzilopochtli, las deidades femeninas representaban la dualidad y, por tanto, también se las consideraba como entes poderosísimas, pero siempre en segundo grado después de los hombres. 

Gran parte de la mitología azteca/mexica está relacionada al Sol y a lo cósmico, pero también a la muerte y a la vida; cabe destacar que otra de las características es que eran politeístas, es decir, que creían en muchos dioses y diosas y no sólo rendían tributo a uno/una. 

Coatlicue 

La diosa Coatlicue, cuyo nombre significa “la que tiene falda de serpientes”, es la madre de los dioses. Para los mexicas representa el símbolo de la vida y de la muerte.

De acuerdo con la mitología y los estudiosos, las representaciones de Coatlicue muestran la parte mortífera de la tierra, que aparte de ser una madre bondadosa también es el monstruo insaciable que devora todo lo que vive. 

Esta poderosa divinidad es madre del dios Huitzilopochtli, dios de la guerra y del Sol, el cual libró una batalla contra sus hermanos poco después de salir del vientre de su madre.

Por ello también se le atribuye la fertilidad, así como la vida, la muerte y el renacimiento. También recibía el nombre de Tonantzin. 

La historia de esta diosa ha seducido a diversos artistas a través de los años como por ejemplo a Diego Rivera, José Clemente Orozco y a Saturnino Herrán. 

Coyolxauhqui 

También llamada Metzli, así se le conoce a la diosa de la Luna en la cultura azteca. Ante ello, también se le asociaba con el agua y sus cambios provocados por el satélite natural, así como a las tormentas y las inundaciones. 

En la mitología náhuatl, Coyolxauhqui era hija de la diosa madre Coatlicue y hermana y líder de los dioses de estrellas Centzon Huitznáhuac. Cuando Coatlicue quedó embarazada de Huitzilopochtli, ella y sus hermanos planearon matar a su madre al considerar este embarazo como deshonroso (porque se embarazó al tocar una bolita de plumas que cayó del cielo), por lo que Huitzilopochtli se enfrentó a sus hermanos y los asesinó. 

A Coyolxauhqui  la descuartizó y arrojó su cabeza al cielo, quedándose en la luna y provocando que ésta brillara menos que el Sol. 

Chalchiuhtlicue 

En la mitología azteca Chalchiuhtlicue es la diosa de los lagos y las corrientes de agua, además de ser la esposa del dios de la lluvia, Tláloc. Ella fue una de las deidades más veneradas debido a que se le relaciona con todo lo que hay en el mar y sus relacionados. 

En el mito de los cinco soles, ella alumbró el cuarto Sol, ​ en la era Cuatro-Agua. Durante su reinado el cielo era de agua, y luego cayó sobre la tierra como un gran diluvio que transformó a los humanos en peces.

A Chalchiuhtlicue se le ve usando una falda verde y con breves líneas negras verticales en la parte inferior de su rostro. En algunos casos se le ve con niños recién nacidos que surgen de sus corrientes de agua en su falda. 

Tlazoltéotl 

Es una de las deidades femeninas más polémicas, pues por un lado se le asocia con el tejido y el bordado, pero por otro lado también se le asociaba con la inmundicia

Era la diosa de la lujuria y de los amores prohibidos, es decir, se le relacionaba con la sexualidad, la carnalidad y las transgresiones morales. 

En su representación se le puede ver sosteniendo “la raíz del diablo”, planta usada para hacer más fuertes los efectos del pulque y para disminuir los dolores del parto. También se le suele representar defecando. 

Era conocida como “la comedora de suciedad” debido a que se creía que visitaba a la gente que estaba a punto de morir. 

Tlazoltéotl era usada como un “reflejo” de las “contradicciones” de las mujeres en la misógina sociedad mexica, en donde se les culpaba también por contraer cierta enfermedades o con la homosexualidad. 

Cihuacóatl

Llamada “serpiente femenina” o “serpiente hembra”, Cihuacóatl era una de las deidades más importantes debido a su vínculo con el origen de la humanidad. Se le conoce como la auxiliadora de las mujeres en el momento del parto y más si éstas fallecían; pero también como una brindadora de poder a los guerreros. 

También tenía influencia sobre la fertilidad y el agua, así como con los alimentos pues se cree que podía traer hambrunas, sequía y pobreza.

Dentro de Tenochtitlan su templo se encontraba muy cercano al de Huitzilopochtli. 

También se le conocía como Quilatzi, Yaocíhuatl (“mujer guerrera”), Tonatzin (“madre de los dioses”) o Huitzilnicuatec (“cabeza de colibrí”).

Xochiquetzal 

También conocida como Ichpochtli, es la diosa de la belleza, las flores, el amor, el placer, y las artes. Se dice que nació de los cabellos de la diosa madre. 

Ella es representada en las flores de cempasúchil y también se le relaciona con la buena cosecha, la danza, la música, el canto, la recuperación, la herbolaria y el matrimonio. 

Se dice que su primer esposo fue Tláloc, aunque también estuvo casada con Ixotecuhtli el dios de la libertad, con Piltzintecuhtli y con Centéotl. 

Con Piltzintecuhtli tuvo un hijo, Cintéotl, dios del maíz, y en otros mitos se cuenta que también engendraron a Nanahuatzin, quien se sacrificaría en el fogón divino para convertirse en el Quinto Sol. 

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Ayauhtéotl

Era la diosa relacionada con el alba, la noche, la vanidad y la fama. Se le identifica con la neblina y los rayos de luz que aparecen al atardecer. 

Chantico  

Se le relaciona con Xiuhtecutli, dios del fuego y, por tanto, con el amor, pero también con el calor de hogar, los volcanes, al calor y la luz brillante. 

Es representada con el rostro en negro y rojo y sus símbolos eran una serpiente roja y púas del cactus, además de rayos en su espalda. 

Mictecacihuatl 

Comúnmente conocida como la ‘señora de las personas muertas’ y a veces llamada  Chalmecacihuatl, es la reina de Mictlán, el noveno y último nivel del inframundo, por lo que vela por los muertos. 

Ella presidía los festivales en honor de los muertos era conocida como la “Dama de la Muerte”, ya que se cree que murió al nacer; su esposo era Mictlantecuhtli

Toci

Conocida como “Abuela de los dioses”, se dice que es la diosa de los médicos, parteras, temazcales, yerberas, adivinos. Está asociada con las parturientas y la guerra. 

Además, se dice que estaba predestinada a ser una persona muy buena que se autosacrifica por la felicidad de los demás.

Un reflejo del papel de las mujeres

La jerarquización y los juegos de roles estuvieron muy marcados en la sociedad mexica y la mitología reforzó estos pensamientos, pues por lo que podemos ver normalmente las deidades femeninas sólo eran asociadas a la fertilidad, al amor, al hogar y, por supuesto, muchos de los “pecados” y cosas malas como las hambrunas también venían de ellas. 

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Además, contrario a lo que se cree, la sociedad mexica también justificaba la exclusión de las mujeres en el poder, se les usaba para la explotación sexual, no tenían libertad sexual y se les condenaba a una vida dentro del lugar y al cuidado de los hijos, salvo que fueran parteras, chamanas o mujeres de edad avanzada, se les consideraba más por su sabiduría.

Ello también se ve reflejado en la actualidad, en donde las mujeres -pese a abrirse paso en muchos caminos- aún siguen padeciendo la división de trabajos por sexo y son excluidas a muchas actividades aunque en diversas medidas.

(Con información de #TuBarrioTeRespalda: Breve historia ilustrada de las mujeres). AT