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Así es como los dramas coreanos han logrado conquistar a México

Pese a las diferencias culturales, este contenido ha sido bien recibido

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No es de extrañar que hoy en día al abrir las redes sociales lo primero que veamos en el listado de tendencias sean palabras en hangul (alfabeto coreano); nombres cortos y en apariencia difíciles de pronunciar como Jungkook, Taeyong, Hyunjin; o expresiones tan extrañas o ajenas como selca. 

Y es que es increíble cómo a pesar de las diferencias culturales, distintos idiomas y la distancia geográfica el hallyu (traducido como ola coreana) haya tenido un impacto tan robusto en el público latinoaméricano, específicamente en México. 

Tal es el caso de los k-dramas -los a veces mal llamados doramas (de origen japonés)-, producciones surcoreanas cuyas historias han comenzado a invadir las pantallas de los mexicanos ya sea en ocasionales transmisiones por televisión abierta o a través de diversos servicios de streaming. 

El hallyu

Para saber por qué títulos de series como Goblin, Boys Over Flowers, Moon Lovers, You Are Beautiful y otros títulos han sido tan exitosos tenemos que hablar del origen del Hallyu

Este fenómeno fue llamado así por primera vez a finales de los años 90 cuando el periódico chino The Peoples Daily usó el término para referirse a la buena acogida de la cultura coreana en lugares como Hong Kong, Taiwán, Singapur, Vietnam e Indonesia. 

Por ello, el Hallyu no es más que la consolidación de dramas televisivos, películas, kpop, celebridades o idols, gastronomía, maquillaje entre otros aspectos que han aumentado su consumo a nivel global. Una ola que por supuesto ha brincado océanos y ha tocado los más alejados rincones del planeta, incluso en aquellas naciones en donde se han puesto barreras a lo ajeno, como en Corea del Norte. 

Fue justo éste último país el que en parte impulsó a las producciones surcoreanas a que hallaran la esencia que hoy en día las hace tan diferentes a las de otros grandes como las series de Hollywood, los culebrones árabes o incluso las telenovelas mexicanas. 

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Luego de librarse del colonialismo japonés y tras sufrir la dolorosa separación de su península al norte, los k-dramas han servido como una nueva oportunidad de demostrar al mundo cómo es la sociedad coreana. 

Un formato diferente  

De acuerdo a un sondeo realizado por Noticias en la Mira a varias fans de estas producciones televisivas, hay diversos factores por lo que consideran que un k-drama es muy distinto a cualquier otra obra. 

Entre ellas está la duración, ya que un drama coreano se caracteriza por ser una historia muy breve, por lo general de 16 o 24 capítulos, aunque también los hay más cortos y, rara vez, más largos. 

Además, pueden abordarse diversos temas como la clásica historia de la pareja de diferentes clases sociales que se enamora, pasando por tramas de doctores, escolares, cómicas, acción y ficción, como seres mitológicos, entre otros. 

Frédéric Martel coincide en su libro Cultura Mainstream que además muchas de estas historias están muy apegadas al pensamiento confucianista como el respeto a los mayores, la familia como pilar de la sociedad, la aceptación, el amor -aunque con toques divertidos y lejos de las tan occidentales escenas de sexo, pero sí apegadas al “amor romántico”-. 

(Me gustan los dramas) por sus actuaciones en general, lucen apasionados, intensos, sus miradas son muy buenas; además me gustan sus portes y elegancia al representar a los personajes”, dice Sofía, una amante del hallyu

Sin embargo, este código rígido no implica que no puedan tener personajes que sean gays, o tan malos que incurran en delitos como la prostitución.

No obstante la cereza del pastel son los actores guapos y jóvenes, que destacan la “belleza coreana” y que hacen de estas historias toda una adicción. 

Tienen buenas historias y las asemejan a la vida real y son personas como nosotros que comen y van al baño, se enferman, los capítulos son cortos y sobre todo son (los protagonistas) buenos actuando y guapos”, comenta Gabriela para este medio. 

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Finalmente, pero no menos importante, está la industria del pop coreano (k-pop) que está intrínsecamente relacionado con la industria televisiva pues los original soundtracks (OST) son de igual forma una de las bases para publicitar las producciones y ganar más espectadores. 

El boom en México

Fue en el año 2002 cuando se transmitió por primera vez el drama Una estrella en mi corazón a través del canal 34 o Televisión Mexiquense que literalmente cautivó a los espectadores mexicanos. 

Luego de ello también vendrían títulos como Todo sobre Eva, la triste historia de Sonata de invierno y Escalera al cielo pero, tras una pausa, los k-dramas regresaron a la televisión abierta con Mi adorable Sam Soon, Boys Over Flowers y Full House. 

El boom de estas obras en el público mexicano, y latinoamericano, también está impulsado por las nuevas plataformas de streaming como Netflix, Viki y la ahora extinta Dramafever, en donde los amantes de estas historias pueden ver legalmente el contenido, aunque también hay páginas web dedicadas meramente a la traducción de este tipo de contenido para que la gente pueda disfrutarlo. De igual forma se encuentran los lugares de culto como la Frikiplaza.

El gusto por ellos también ha ido en aumento por los youtubers o influencers que también se han empeñado en difundir lo buenas que son estas producciones. 

El éxito de los dramas coreanos han superado tanto las barreras  de cultura, idioma y geografía que incluso las productoras mexicanas han buscado hacer adaptaciones de éstas como fue el caso de Mi marido tiene familia o el aclamado show ¿Quién es la máscara?, un remake de King of mask singer.