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Gordofobia: más allá del peso y el odio a las curvas

Los cuerpos no son un mérito, así como perder peso no es un logro, advirtió la creadora de Acuerpada

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Gordofobia
Foto: Canva

La mayoría de las mujeres crecemos viendo a nuestras madres, tías, abuelas y hermanas someterse a infinidad de dietas, luchando por un cuerpo que les permita comprar pantalones cuya talla tenga solo un dígito, molestas y avergonzadas con el reflejo en el espejo y en una batalla constante con la comida.

El odio y rechazo a las curvas, a las tallas y cuerpos grandes, conocido como gordofobia, es un tipo de discriminación cimentada bajo prejuicios sobre los hábitos, costumbres y la salud de las personas gordas.

Este odio ha sido alimentado por años bajo la falsa creencia de que un cuerpo grande responde a la falta de voluntad, autocuidado y esfuerzo para ser delgados, sin tomar en cuenta las condiciones económicas, genéticas, sociales, culturales y hasta educativas.

El llamado “activismo gordo” abraza el insulto, se apropia de él y lo convierte en una bandera que busca erradicar la opresión que ha ejercido la sociedad gordófoba contra las personas por su peso, especialmente con el de las mujeres, a quienes se les exige una estética y belleza corporal.

Al respecto, Ana Paula Molina, psicóloga por la Universidad Iberoamericana y creadora de Acuerpada en entrevista para Noticias en la Mira, explicó que los cuerpos no son un mérito y por tanto uno delgado no es mejor que uno con curvas.

Realizar comentarios sobre los cuerpos de otros, chistes de gordos o incluso el “recomendar” una dieta no solicitada forman parte de la gordofobia interpersonal, lo cual también es un tipo de violencia.

Para combatirla, la experta pide dejar de hacer chistes de gordos y de opinar sobre los cuerpos de otros, “si simplemente dejáramos de hablar de los cuerpos porque no son mérito, ni ser delgado, ni ser gordo”, señaló.

Autoras como Naomi Wolf advierten que la obsesión por la delgadez femenina conlleva a dietas restrictivas, cuerpos que están mal alimentados, débiles e incluso a una inestabilidad emocional. En este sentido una sociedad que está obsesionada con ser delgada rechaza a las personas gordas y teme subir de peso.

La gordofobia esta tan presente en el día a día y a la vez tan invisibilizada que pensamos que los comentarios sobre el peso y el cuerpo de otros, así como el empezar una nueva dieta como propósito de año es “normal”.

Al felicitar a alguien por pérdida de peso asumes que es porque tuviste un logro como acabar la carrera, si creemos que perder peso es un logro, significa que perder peso es mejor que tener uno alto sin importar nada”, advirtió Molina, también experta en Terapia Cognitivo Conductual para Trastornos de la Conducta Alimentaria.

¡Baja de peso!

Siempre tuve un cuerpo grande, hice dieta desde los 12 años y en realidad yo quería seguir ese camino que creía que me tocaba seguir para siempre”, contó la voz detrás de Acuerpada.

Ella, así como la activista Magdalena Piñeyro autora de 10 gritos contra la gordofobia, y miles de mujeres, tuvieron la primera confrontación con su cuerpo a una temprana edad, cuando la talla, los kilos y las dietas no deberían ser el eje rector de sus vidas.

Sin embargo, el tema de “salud” se ha usado como una herramienta de opresión, Piñeyro denuncia en su texto que a las personas gordófobas no les importa la salud de los otros, solo les molesta ver cuerpos grandes.  

A propósito de la pandemia, Molina precisó que las comorbilidades asociadas al COVID-19, entre ellas el “sobrep*so”, reforzaron las burlas y críticas contra las personas gordas e incluso la orden desde la Secretaría de Salud fue “baja de peso”.

Las personas gordas ya vivimos con miedo a morir porque desde que nacemos nos dicen que por gordas nos vamos a morir”, advirtió, además de que en su caso tendría que bajar más de 30 kilos según la indicación del sector salud.

La instrucción no fue si tienes un peso más alto cuídate más, te vamos a vacunar primero, tienes prioridad en el hospital cuando llegues, para nada, la instrucción fue baja de peso”, añadió.

A ello se suma que existe una presión enorme por perder los kilos ganados durante el confinamiento y de nuevo sale a la luz el rechazo a tener un cuerpo grande.

Estamos todos ansiosos porque no queremos que nadie vea nuestro cuerpo post pandemia y lo que no entendemos es que acabamos de vivir una de las cosas más importantes que ha pasado en muchísimos años y no podemos ver eso, solo estamos preocupados porque engordamos”, señaló.  

La experta precisó que no hay una sola forma para perder peso de manera sostenida, al final la mayoría de los que se someten a una dieta recuperan lo que llegaron a bajar en los próximos años.

No existe una sola forma de hacer perder peso a largo plazo de manera sostenida. Del 95% al 98% de las personas que hacen una dieta recuperan el peso en un lapso de dos a cinco años, y de ese número hasta dos terceras partes suben más de peso”.

Cuando tu haces una dieta hay más probabilidad de que subas más de peso a que te mantengas en un peso bajo”, indicó

Medicina perezosa

La gordofobia también mata y existe dentro del sector salud cuando un médico se niega a escuchar y examinar a una persona gorda como lo haría con una delgada, cuando no ven más allá del peso y el único diagnóstico para ellos tiene que ver con la báscula.

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La medicina perezosa se refiere a aquellos especialista de la salud que prefieren no examinar por “flojera” a pacientes de cuerpos grandes.

Los médicos sí avergüenzan a sus pacientes, los hacen sentir culpables y los atemorizan también. Yo he tenido médicos que a los 15 años me dijeron estás más gorda que si tuvieras un embarazo”, contó Molina.

Echarle la culpa al peso de todo lo que le ocurre a las personas gordas y los prejuicios de los doctores pone en riesgo su salud al proporcionar un diagnóstico incorrecto y como cuestionó Piñeyro: “¿en serio les preocupa nuestra salud?”.