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Las tlahuelpuchis: detrás de las misteriosas muertes de bebés en Tlaxcala

Hay documentos que acreditan la muerte de al menos nueve niños por lesiones de bruja

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Las Tlahuelpuchis
Foto: Instagram / @kushkatan

En el pueblo de San Bernardino, en Tlaxcala, las terribles historias sobre brujas que se alimentaban de la sangre de los recién nacidos, conocidas como “las tlahuelpuchis”, quedaron como evidencia en el Archivo del Registro Civil municipal en los que se asentaron las muertes de al menos nueve niños entre 1917 a 1922 por “lesiones de bruja”.

De acuerdo con estos registros, las edades de las víctimas —tanto niñas como niños— iban desde el primer día de nacidos hasta los dos meses de edad, donde las causas de muerte ya fueran por lesiones, mascó o “maleadas” tenían algo en común: brujas.

Según cuenta la leyenda, las tlahuelpuchis, cuyo nombre significa sahumador luminoso, eran acusadas de ser mujeres vampiro que aprovechaban la noche para desplazarse con mayor libertad por las calles de Tlaxcala.

Algunos más cuentan que tenían la capacidad de convertirse en animales, como los nahuales, o tomar forma de neblina para acechar a los niños mientras sus padres dormían.

El miedo incrementaba más cerca de la medianoche y hasta las 4 de la madrugada, pues se cree que es la hora preferida de estos seres para salir a cazar a sus víctimas.

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Cuando las tlahuelpichis irrumpían en las casas buscaban a los bebés que no se encontraban protegidos para beber su sangre hasta matarlos, pero si los padres despertaban a tiempo y con un poco de suerte encontraban a los pequeños con algunos moretones y en casos más desafortunados sin vida.

Se dice que se debe tener más cuidado cuando más frío y lluvia hay, ya que este tipo de clima incrementa la sed de las brujas vampiro y facilita que pasen desapercibidas como neblina para filtrarse por las puertas y ventanas.

María Paula, María Baldiana y otros

En más se una ocasión se pensó que los niños habían muerto porque fueron mordidos por alguna de estas brujas vampiro, uno de esos casos ocurrió el 17 de mayo de 1917 en el barrio de Tlacatecpa cuando Feliciano Tlilayatzin y su esposa María Juana Pérez se presentaron ante el juez del registro civil para reportar la muerte de su hija recién nacida.

Según quedó en el acta los padres de la víctima la encontraron a las tres de la mañana muerta, presentaba moretones de lado izquierdo de la cara y en los pulmones, la causa lesiones de bruja.

“A las tres de la mañana, encontraron la niña ya muerta, que tenía moretiado la cara del lado izquierdo y los pulmones”, se estableció en el acta de defunción.

El 18 de marzo de 1918, Guadalupe de la Fuente y María Nicolasa Romano reportaron la muerte de su hija María Paula a causa de lesiones provocadas por una bruja.

Según narraron al juez en ese momento, la víctima de apenas un mes y 20 días presentaba moretones en toda la espalda y en la nariz, su cuerpo sin vida también fue localizado durante la madrugada.

Otro caso similar fue el de María Baldiana de apenas 20 días de nacida, quien según sus padres “la mascó la bruja”. Los datos el registro civil señalan que la menor fue encontrada muerta por sus padres Luis Bautista y María Petrona Flores a las 4 de la mañana.

Rituales y más

Para un ritual de transformación, las tlahuelpuchis preparan un fogón con madera de capulín, al cual agregan raíces de agave, copal y hojas secas de zoapatle. Cuando el fuego está listo caminan sobre él tres veces de norte a sur y de este a oeste, para finalmente sentarse con dirección a la casa de su víctima.

La leyenda asegura que durante el paso final de este ritual es cuando se comienzan a desprender sus extremidades para transformase.

Es importante aclarar que los poderes de estas brujas no pueden transferirse a ninguna persona, ni se pueden heredar, sin embrago, cuando una de ellas es asesinada, el responsable se convierte en una tlahuelpuchi.

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Si los padres buscan ahuyentar a estas mujeres de sus recién nacidos hay quienes recomiendan colocar un cuchillo, alfileres, algún metal brillante o una tijeras abiertas debajo de la cuna de los niños.

Otra forma de alejarlas es colocar un espejo cerca de la puerta o una cubeta de agua en las habitaciones de los menores, aunque los habitantes de Tlaxcala aseguran que lo más efectivo es colocar dientes de ajo en el pecho del bebé y esparcir pedazos de cebolla alrededor de la cuna.

Aunque el último caso de una muerte por lesiones de bruja del que se tuvo conocimiento gracias al archivo del Registro Civil ocurrió hace casi cien años, se cree que una de las últimas tlahuelpuchis fue ejecutada en 1973 y hasta la fecha la leyenda sigue vigente.