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Marianne Faithfull, la primera mujer en colocar un álbum en 7 décadas distintas

Este 30 de abril, la cantante británica hará historia con She Walks In Beauty

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marianne faithfull álbum
Foto: Especial

Este 30 de abril, Marianne Faithfull, una leyenda viva de la industria musical, volverá a la escena con el lanzamiento de She Walks In Beauty, trabajo con el que hará historia al convertirse en la primera mujer en publicar al menos un álbum de estudio nuevo en 7 décadas distintas: de 1960 a 2020.

Luego de haber sido hospitalizada tras contagiarse de covid-19, la artista de 74 años cautivará a sus seguidores con un material experimental: poesía convertida en música, de la mano del productor Warren Ellis, integrante de Nick Cave & the Bad Seeds, con quien Faithfull ha colaborado anteriormente.

Su publicación llega a casi tres años del aclamado Negative Capability (2018), y a poco más de 66 años de que debutara, de manera simultánea en 1965, con Come My Way y un disco homónimo; con los que buscaba explorar, en el primero, una faceta de música folk, y en el segundo, su lado más pop. Muestra, desde sus inicios, de las inquietudes artísticas que Marianne posee.

Inquietudes que parecen intactas más de seis décadas después con She Wlaks In Beauty, un disco que estuvo a punto de ser cancelado tras la hospitalización de Marianne Faithfull a causa del covid-19.

Por fortuna, tras ser dada de alta, pudieron concluir el proceso de grabación de manera satisfactoria. Sin embargo, al tiempo que comparte un primer adelanto del material, Marianne Faithfull trae pésimas noticias a sus fanáticos: teme que, por los efectos de la enfermedad, no podrá volver a cantar nunca más:

“Casi muero. El daño que me hizo en los pulmones, la memoria y la fatiga es muy grave. No podría ser peor. No sé si podré volver a cantar alguna vez”.

Por ahora, la intérprete de Broken English practica canto una vez a la semana, y se esfuerza por encontrar el modo de que la enfermedad no sea más fuerte que su voluntad, como lo ha logrado en el pasado.

Marianne Faithfull: entre el arte y el dolor

Marianne Faithfull fue uno de los iconos de los años 60. Saboreó la fama con solo 17 años gracias a la canción “As Tears Go By”, escrita por Mick Jagger y Keith Richards de los Rolling Stones; pero, más allá de su propio arte, la vida de la intérprete es por demás interesante; pues, más allá de ser recordada como la exnovia de Jagger que se codeó con David Bowie y Lou Reed, muchos aspectos de su vida han sido casi proféticos, dignos de una novela dramática.

Marianne Evelyn Gabriel Faithfull nació el 29 de diciembre de 1946 en el seno de una familia acomodada, rodeada de artistas y heredera del título de baronesa, de la nobleza astro-húngara, ya que, por parte de su madre, era descendiente del escritor Leopold von Sacher-Masoch, autor de la clásica obra La Venus de las pieles.

En el texto, el autor habla de su deseo de ser tratado como esclavo y maltratado, logrando obtener placer a raíz de ello. Es por este texto que del apellido de la familia se deriva el término “masoquismo”, referente a la satisfacción derivada de la humillación y el daño.

Más de una vez en el futuro, la vida de Marianne Faithfull se pudo vincular directamente con el sufrimiento y la carencia:

Entre los años treinta y cuarenta, la familia de Eva, madre Marianne, una profesora de danza, se oponía en secreto al régimen Nazi. Sus actividades secretas para ocultar a personas judías en su casa, así como difundir propaganda, la llevaron a conocer a su futuro esposo.

Cuando el holocausto terminó, la familia estaba en crisis económica, y cuando Marianne tenía apenas seis años, sus padres se separaron.

Una voz doblemente privilegiada

Confinada a una vida de clase media a baja, pese al título nobiliario, la joven Marianne seguía teniendo un gran privilegio: su angelical voz.

Descrita como “virginal”, la voz de una joven Marianne Faithfull de 17 años cautivó al productor Andrew Loog Oldham lo suficiente como para buscar sacar de ella un diamante en bruto. Oldham pidió a Mick Jagger y Keith Richards componer una canción monumental para la muchacha, creando así As Tears Go By, la pieza con la que todo comenzó.

Rápido y fácil fue el ascenso de Marianne en las listas, y logró colocar varios álbumes de estudio durante los siguientes años de la década de los sesenta. En aquella primera etapa, su cuerpo de obra consistía de covers donde se buscaba ensalzar su meloso timbre de voz; material que posteriormente la propia Marianne calificó como “tonto”.

Durante esos años, mientras era novia de Mick Jagger y pasaba mucho tiempo en la morada de Keith Richards, la cantante desarrolló una fuerte adicción a distintas drogas, situación que rápidamente deterioró su estado de salud, y su voz.

Muy pronto se quedó sin dinero y comenzó a vivir en las calles. Aún consumida por sus adicciones, Marianne Faithfull fue despedida de su disquera a principios de los setenta, mientras el ritmo de vida, las drogas y una laringitis no atendida terminaron por afectar su voz de manera definitiva.

Nada quedaba de ese tono ‘virginal’ y angelical. Perdida en las calles, casi como una vagabunda, Marianne fue rescatada a principios de los años setenta, por uno de sus productores, quien la instó a grabar un nuevo álbum, con su ‘nueva voz’.

Era áspera, rasposa y sonaba dolida. La voz de Marianne Faithfull a partir de ese entonces parecía decir todo lo que había vivido por aquellos años, sin necesidad de que ella pronunciara alguna palabra en absoluto. Tan sólo bastaba con un gemido suyo para identificar una carga de dolor auténtica.

Grabó así en 1971 ‘Rich Kids Blues‘, trabajo que fue desechado y no salió a la luz sino hasta los años ochenta; y después tuvo un segundo intento con Dreamin’ My Dreams en 1976, sin la capacidad de lograr el éxito que anteriormente tuvo.

Pero Marianne no se amedrentó; y pese a que su voz era dramáticamente distinta al timbre que la hizo famosa, algunas personas vieron en ella la capacidad de plasmar el dolor y toda una paleta de posibilidades que su discurso artístico anteriormente ignoraba.

Sobre su siguiente paso, la propia Marianne Faithfull confiesa:

“Creí que estaba por morir, que después de la vida que había llevado hasta entonces, no me quedaba mucho tiempo; y no quería irme sin decirle al mundo quién era realmente”.

Marianne Faithfull, 2005

Así comenzó la producción de un material donde se comprometió artísticamente más que nunca antes, con letras propias y algunas reversiones, pero todas bajo el mismo tono ácido y un tanto pesimista del mundo en que vivimos.

Un álbum donde pasó de ser una cantante de mediano éxito que llevaba un rato intentando rescatar su carrera en una mujer que tras varios golpes consecutivos de la vida, sabía dónde estaba parada, y cantaba para todas aquellas personas que sentían que no tenían cabida en el mundo.

Todos esos outsiders, y las personas que no tenían los ánimos de fingir que las cosas están bien cuando están evidentemente mal…

“Llena de fe”

El trabajo se tituló Broken English (1979) y fue un parteaguas, no sólo en la carrera de la propia Marianne Faithfull, sino en la escena británica en general de aquellos años. A nada de entrar a la década de los ochenta, el álbum abría un discurso nuevo e influyó a un montón de artistas emergentes, que se identificaban con la intérprete y su sentimiento de desolación.

Broken English, con sus crudas letras y una producción llena de sintetizadores que ponían a Marianne en la vanguardia sonora, no sólo fue el álbum más exitoso de su carrera, sino que fue el respiro que necesitaba tras lo que muchos creyeron que era el inevitable fin de su carrera musical, y la piedra angular de una era completamente nueva y distinta de su vida.

Al álbum le siguieron Dangerous Acquaintances (1981) y A Child’s Adventure (1983) -el segundo de estos mucho más valorado que el primero por la crítica y la audiencia-, al tiempo que Marianne Faithfull intentaba dejar por completo el consumo de narcóticos.

Tras constantes y tortuosos intentos, lo logró a finales de aquella década, y concentró su vida en el arte: música y actuación; shows en vivo, obras de teatro, películas, series de televisión y musicales.

Durante los años noventa y principios de los dos mil, se fue tejiendo una reputación dentro de la industria musical que la consagraron como una artista de culto, de la talla de Patti Smith o Leonard Cohen; de esos artistas subestimados a los que quizás el tiempo les dará justicia.

Artista de culto

El renombre que ha recabado en estos años la han llevado a que músicos más jóvenes con altos grados de prestigio, como Beck, Patrick Wolf, Damon Albarn (Blur y Gorillaz, entre otros proyectos), Jarvis Cocker (Pulp), PJ Harvey, Nick Cave o Billy Corgan (de los Smashing Pumpkins) hagan fila para colaborar con ella y participar en sus últimos álbumes, lo que ha dotado a sus más recientes álbumes de un sello de garantía, y a ellos les ha dado el estatus de poder decir que han trabajado con la leyenda viva que es Marianne Faithfull.

De este modo, la carrera musical de la Marianne podría dividirse entre partes: una primera era en la que, con su voz angelical regalaba bellas, pero bobaliconas versiones de joyas como Yesterday de los Beatles; un resurgimiento a finales de los setenta que la consagraron como una artista sin igual; y una última era, como una veterana que, con lo que ha aprendido en el paso de los años, se codea con grandes artistas para lograr quizás los trabajos más destacados de toda su discografía.

En esta última era también se suman veteranos que la han buscado para coescribir, como el inigualable Roger Waters de Pink Floyd; Leonard Cohen y Lou Reed antes de sus muertes; y el productor Patrick Leonard (responsable de álbumes clásicos, como el True Blue de Madonna).

Desde este panorama, no nos queda más que esperara que la gran Marianne Faithfull haga historia, de la mano con Warren Ellis, con su tercer trabajo consecutivo juntos, que promete extender la leyenda de un mito que continúa escribiéndose.


EC