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A 200 años: ¡Viva la Independencia de…! ¿Cuál nombre para un nuevo país?

¿América Septentrional? ¿América Mexicana? Antes de la Independencia de este territorio, no estaba claro ni su nombre, ni lo nombrado

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Foto: Canva

“México, lindo y querido…” Este 2021 celebramos 200 años de la Independencia de México de la doctrina española, sin embargo, pocos saben que el país se pudo haber llamado de una manera muy distinta a la que conocemos, ya que, cuando la victoria de los insurgentes fue inminente, aún no se tenía claro que nombre llevaría la nueva nación. ¿De qué posibles formas te imaginas que se hubiera llamado “México“? Te contamos.

Para conocer ésta parte de la historia tenemos que regresar al pasado, al 24 de agosto de 1821, día en que el último virrey de la ‘Nueva España‘ Juan O’Donojú, se vio obligado a firmar con Agustín de Iturbide los Tratados de Córdoba que señalaban que la “América Septentrional” a partir de ese momento se reconocerá como una nación soberana e independiente, y se llamara en lo sucesivo “Imperio Mexicano“.

A 198 años de la firma de los Tratados de Córdoba -
Firma de los Tratados de Córdoba Foto: INAH México

No obstante, en ninguna parte de ese documento se llamó al país simple y llanamente “México“. Durante mucho tiempo hubo varias formas de llamar a los territorios que los españoles habían conquistado. “Nueva España” fue como los bautizó Hernán Cortés en el siglo XVI, y se le llamaba así a la basta extensión del país en el que el virrey ejercía su autoridad.

La caída de ‘Mexhico Tenochtitlan‘ y el tiempo “españolizaron” el nombre por completo hasta que llegó a ser conocido y pronunciado simplemente como “Mejico“.

Para ser más claros, “México”, era el nombre de la ciudad en donde tenía residencia el virrey, mientras que “mexicano” era el natural de ella y, de forma más precisa, el que habla la “lengua mexicana”, es decir, el náhuatl, incluso, dichos términos eran utilizados despectivamente, pues señalaban al nuevo gobierno “hispano-mexicano” y a sus habitantes conformado principalmente por españoles e indígenas, que a punto de vista de muchos, eran los que no se atrevieron a levantarse en armas.

Mapa cartográfico de la Nueva España

De igual manera, en 1590, las representaciones cartográficas designaban a toda la parte norte del “nuevo mundo” la “América Mexicana“, mientras que otros mapas, se referían al lugar como “El reino de la Nueva España“, además las regiones que hoy conocemos como el Golfo de México era conocido como “Seno Mexicano“, por lo que como puede verse, antes de la Independencia de este territorio, no estaba claro ni su nombre, ni lo nombrado.

Más tarde, al comenzar el siglo XIX, la identidad que comenzó a ponerse de moda fue la de “americano” pues se consideraba que la patria era de “América“, por ello en el discurso del movimiento de Morelos, se insistió en hacer referencia a la “América Septentrional“, nombre con el que se empezó a conocerse el territorio.

Por otro lado, los primeros documentos de la Asamblea Constituyente, erigida a finales de 1813, comenzó a emplear el nombre de ‘Anáhuac‘, bajo iniciativa de Carlos María Bustamante, para referirse al país representando por los diputados insurgentes.

Foto: Gobierno de México

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En 1814 surgió uno de los cambios más innovadores en cuanto al nombre pues fue cuando el “Supremo Congreso Mexicano” nombró por decreto constitucional “La libertad de la América Mexicana” a la entidad formada por diversas provincias de México, Puebla, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán, Oaxaca, Michoacán, Querétaro, Guadalajara, Guanajuato, San Luis Potosí, Zacatecas, Durango, Sonora, Coahuila, Nuevo León y la nueva provincia de Tecpan. Otras regiones como Chihuahua, Texas, Nuevo México y las Californias era una entidad a la que sólo llamaban “América Mexicana“.

De acuerdo con el historiador Ernesto Lemoine, fue el aventurero cubano José Álvarez de Toledo, quien nombró por primera vez, al territorio como “República Mexicana“. El termino fue adoptado finalmente por José María Morelos, quien también designó por insistencia de Toledo, el llamarle al mandatario “presidente de los Estados Unidos Mexicanos“.

Sin embargo, el nombre de ‘Anáhuac‘ y el de sus habitantes “anahuacenses” fue retomado por escritores e historiadores durante la segunda década del siglo XIX, pero sobre todo por el Fray Servando Teresa de Mier, quien señalaba que “llegará el tiempo en que todos los nombres europeos desaparecerán de los países transatlánticos y se restituirán los antiguos“.

Pese a que Mier prefería “Anáhuac” y “anahuacanse” al igual que muchos en el territorio, finalmente no estaba tan mal “México” y “mexicanos” pues, después de todo, también eran términos precolombinos, por lo que, de manera astuta, el historiador dominicano muy pronto “descubrió” en la etimología de esas palabras motivos para fomentar el patriotismo a sus paisanos.

Foto: INAH | Fray Servando Teresa de Mier

En 1820, la Real Academia Española decidió uniformar el uso de la J oficialmente para todas las palabras que tuvieran el fonema representado por esta grafía, pero Mier se negó a abandonar el uso de la X de la palabras de origen náhuatl, y en particular del nombre de la capital: “para no echar en el olvido una de nuestras mayores glorias“.

Aún hasta 1823, se utilizó de manera oficial y constitucional “Anáhuac” o “República Federada de Anáhuac” y hasta “Pacto Federal de Anáhuac“. Y de un momento a otro, en ese mismo año, un grupo de diputados llamó a la República: “Nación Mexicana“.

Tras diversos cambios de nombre, finalmente, triunfo la visión que pretendió imaginar al nuevo país como heredero de aquel supuesto imperio prehispánico, y aunque la idea de Mier no se cumplió al 100 por ciento, pues muchos nombres españoles sobrevivieron a la Independencia, pero por ejemplo: Nueva Galicia desapareció para dar paso a Jalisco, mientras que el Nuevo Santander, recuperó su nombre apelativo a los viejos Tamaulipas, y por si fuera poco, la nueva nación sería finalmente conocida como México con X, enalteciendo nuestras raíces indígenas nahuas y dándole un simbolismo único que imperaría de la unión mestiza con los españoles.

“América Mexicana”, “América Septentrional”, “Anáhuac”, “Pacto Federal de Anáhuac”, ¿Te hubiera gustado que nuestro país se llamará de alguna estas formas anteriores? ¿Cómo le pondrías a tu país? Algo es seguro, “México” es un nombre hermoso y siempre debemos estar orgullosos de que nos llamen mexicanos, pero no lo olviden, con X.

Alegoría a la Independencia | Mediateca INAH
“Alegoría de la Independencia”, 1834, óleo sobre tela, Museo Casa de Hidalgo, GTO Foto: Conaculta INAH

Fuente: “Nace México” – Alfredo Ávila Rueda | UNAM | Noticias en la Mira | QT