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¿Por qué los perritos huyen cuando están en su lecho de muerte?

¿Tratan de evitarle el dolor a sus dueños?

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perritos huyen lecho de muerte
Foto: Especial

¿Solidaridad, dignidad o un “más allá”? Algunas personas no saben que, en su lecho de muerte, los perritos suelen huir de sus dueños. Nosotros te decimos por qué.

Recientemente, la vida de nuestra familia se vio azotada por la dolorosa muerte de Marlon, nuestro incondicional compañero, dejándonos el corazón roto y una serie de preguntas rondando en nuestras cabezas:

¿Existe el cielo de los perros? ¿Marlon está en otro plano? ¿Nos extraña? ¿Está bien? ¿Volveremos a verlo?

Pero, entre tantos cuestionamientos de este tipo, uno en especial ha ocupado mi mente, dado que fui la última persona que lo vio con vida: ¿intentó huir?

Marlon, un bulldog, murió a causa de un infarto fulminante con mareos previos como único síntoma. Tan sólo unos segundos antes de que su corazón se detuviera permanentemente, se puso de pie y, sin fuerzas, me jaló, intentó correr, arrastrando su cuerpo unos cuantos metros antes de desvanecerse, como si hubiera intentado huir de algo.

Unos momentos después, murió en mis brazos. Entre todas las cosas que intentaba digerir del evento, pensaba constantemente que “fue como si Marlon hubiera visto a la muerte persiguiéndolo e intentara huir lejos de ella”.

Si bien, fue una teoría que en cierto sentido me animó, porque era una especie de prueba de un plano alterno, donde pudiera verlo en el futuro, descubrí que es común que los perritos huyan justo antes de morir.

Entonces, descubrí que incluso existen algunas teorías de expertos en psicología canina sobre la naturaleza de este acto:

Evitarnos un dolor

La versión más popular indica que el perrito, consciente del dolor que su muerte causaría en su dueño, dado el fuerte vínculo que tienen, busca alejarse y esconderse, para evitarles la experiencia.

Además, en otros casos, también se habla de que por el amor que le tienen a su amo, no quieren ser una carga cuando están muy enfermos.

Dignidad de manada

Muy similar a esto último, otra versión se enfoca en las raíces salvajes de los perros.

A pesar de que los perros sean domesticados, aún conservan su instinto canino. Cuando vivían en manada, estos animales debían pensar en el bienestar de la manada, por lo que en el momento de sentirse muy enfermos debían dejar que los demás siguieran su camino y ellos se alejaban.

Miedo al dolor

Una versión más apunta que esta reacción podría ser producto de la experiencia del animal con el dolor. Si su condición se ha deteriorado constantemente y esto lo ha llevado en el pasado a ser sometido a intervenciones quirúrgicas, lo que es un recuerdo negativo para él.

En este sentido, podría asociar los malestares que siente con esa experiencia. Por ello, huir o esconderse puede ser una de las alternativas que tome para no volver a sentir el dolor de un tratamiento u operación.

¿Otras especies?

Todas estas versiones, sin embargo, no necesariamente contradicen la posibilidad de que, en ese camino hacia la recta final de sus vidas, los perritos estén llegando a un plano nuevo donde ven cosas que quizá sus dueños no vemos; y eso que les hace correr hacia su sendero fuera de este mundo es su inicio en otra dimensión.

Esta idea cobra mayor sentido cuando tomamos en cuenta que existen otras especies en el reino animal que tienen conductas especialmente inquietantes en los momentos previos a su muerte.

QUIROGA, HORACIO: EL CANTO DEL CISNE - LEER PORQUE SÍ

Tal es el caso de los cisnes y una creencia tan vieja que data desde la antigua Grecia, conocida como el canto del cisne.

Los cisnes no cantan, salvo los ejemplares de una de sus especies que emiten un sonido algo gutural y poco agradable de cuando en cuando.
Sin embargo, casi todas las especies de cisnes rompen su mudez de toda la vida en un único momento: cuando van a morir.

Etólogos afirman que el sonido de ese canto puede escucharse hasta cinco o seis kilómetros de distancia en los espacios abiertos y se parece, por momentos, a la música de un corno, que es un típico instrumento de orquesta sinfónica.

Nuevo disco de David Bowie, "Blackstar" | Cultture
El canto del cisne es un fenómeno tan popularizado que el mismo término se utiliza para referirse a al último gesto, obra o actuación de un artista previo a su muerte o jubilación, principalmente cuando este se hace de manera consciente. Tal es el caso del álbum Blackstar, de David Bowie, publicado únicamente dos días antes de que el músico muriera víctima del cáncer.

Luego, cuando la muerte está ya más cercana, aquel sonido cambia misteriosamente y se asemeja mucho al tañer de unas campanas graves. Aquella música no es sólo un sonido. Es un conjunto de armonías que se parecen de pronto a un lamento plañidero y, de pronto, a un himno lleno de fervor y hasta de alegría.

El resto de los cisnes saben de qué se trata, y guardan un respetuoso reconocimiento mientras su compañero está despidiéndose de la vida con ese único canto. Ni siquiera la pareja del moribundo lo acompaña en su canto. También permanece en silencio, aunque a su lado.

Este texto está cariñosamente dedicado a Marlon, quien, pese a que nunca habría podido leerlo, seguramente espera desde algún lugar feliz la llegada de sus seres queridos.

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EC