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Violencia ginecológica: de los malos tratos a las humillaciones

Medicina Sin Violencia advierte que pone en riesgo la salud, no solo se queda en un trauma emocional y psicológico, sino que incluso puedes llegar a morir

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Foto: Canva Pro

La violencia ginecológica está presente cuando el o la especialista te juzga por el número de parejas sexuales que has tenido, cuando es este quien decide tu método anticonceptivo sin tomar en cuenta tu opinión, cuando las burlas y los prejuicios te hacen salir de consulta avergonzada de tu cuerpo, de ti.

Karla tenía solo 20 años cuando, sin su consentimiento, un ginecólogo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) la obligó a acostarse, le introdujo un espéculo en su cavidad vaginal, y pese al dolor y el llanto, no se detuvo.

A Laura su ginecóloga la trató diferente tras cuestionarla sobre el número de parejas sexuales que ha tenido, aunado a ello le impuso un tratamiento hormonal, que pese a que su cuerpo no reaccionó bien a él en el pasado y la hizo subir de peso, entre otras reacciones, le aseguró que era su única opción.

Salí con la cabeza abajo sin entender, solo me dijo que hay algo malo con mi cuerpo sin tomar en cuenta mi opinión”, relató.

La violencia ginecológica a diferencia de la obstétrica puede presentarse en cualquier etapa de la vida de una mujer, tan solo el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos recomienda realizarse un chequeo por lo menos una vez al año.

Y aunque la violencia obstétrica, que hace referencia al periodo concreto del embarazo, parto y puerperio, ha sido más documentada en México que la ginecológica, las agresiones físicas y psicológicas que pueden sufrir las adolescentes y mujeres ha provocado que más de una asista al ginecólogo con miedo o simplemente decida no volver a asistir.

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En este sentido, el Grupo de Información en Reproducción Elegida (Gire) advierte que los regaños, burlas, amenazas, humillaciones, la manipulación de la información y el negar un tratamiento forman parte de los abusos que pueden llegar a cometer los especialistas contra sus pacientes.

Prevenir e identificar

Sitara Mehmood, creadora de Medicina Sin Violencia y especialista en medicina general, en entrevista explicó que muchas mujeres tienen miedo de acudir al ginecólogo por los comentarios inapropiados que giran entorno a sus cuerpos y sexualidad, que son hirientes y humillantes.

El médico no es un juzgador moral, no tiene porque llevar sus prejuicios a su consulta, es un profesional de la salud que se tiene que acotar a brindar sus servicios y en determinados casos a dar orientación y consejería”, precisó.

Aclaró que al acudir a una consulta ginecológica siempre debe estar una enfermera (o) acompañando al personal médico en todo momento durante la revisión, mismo que advierte muchas veces se omite.

Es muy complicado para nosotras darnos cuenta que estamos siendo violentadas desde que llegamos a la consulta y no hay nadie más; cuando empiezan a hacer comentarios hirientes, racistas, misóginos”, añadió.

La especialista precisó que las pacientes no tienen porque recibir críticas o comentarios por no acudir rasuradas, la tricotomía (término médico como se le conoce) se puede indicar solamente en procedimientos quirúrgicos, pero no es requisito para acudir a consulta.  

Asimismo, debe existir un consentimiento informado que se refiere a un documento médico-legal en el caso de las pacientes menores de edad, mientras que con las mujeres mayores de 18 años debe existir un consentimiento verbal, además de que el o la ginecóloga debe explicar todo el procedimiento.

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Sin embargo y lamentablemente no existe un protocolo de denuncia que oriente a las mujeres que fueron violentadas durante una consulta, por lo que desde Medicina Sin Violencia, Mehmood trabaja en un algoritmo que permita promover la sensibilización del personal de salud, crear comités especializados para pacientes violentadas y fomentar las denuncias.

Las mujeres no tenemos que pasar por estas situaciones, tenemos que prevenir desde las escuelas de medicina, de enfermería, de trabajo social, crear programas de sensibilización desde la formación del personal de salud y una capacitación constante dentro de las instituciones de salud públicas y privadas”, consideró.

Salud en riesgo

“Ya no he querido ir, aunque sé que tengo que ir”, reconoció Jordana tras una mala experiencia con una ginecóloga. Como ella muchas mujeres dejan de acudir a consulta por temor a tener que pasar por lo mismo, aun cuando esto puede poner en riesgo su salud.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) cada año en las Américas 72 mil mujeres son diagnosticadas con cáncer cervicouterino, y desde 1974, en México, sigue entre las principales causas de muerte de las mujeres.

Este tipo de enfermedad, por mencionar un ejemplo, se pueden prevenir con una detección oportuna del Virus del Papiloma Humano (VPH), la enfermedad de transmisión sexual viral más frecuente en el mundo y que se detecta mediante la prueba de Papanicolau que permite detectar alteraciones en las células del cuello del útero antes de que se desarrolle cáncer.

Al respecto, la creadora de Medicina Sin Violencia reitera que la violencia ginecológica también pone en riesgo la salud de las mujeres que tras padecerla descuidan su salud al no acudir a consulta.

La violencia ginecológica y obstétrica pone en riesgo la salud, no solamente se va a quedar en un trauma emocional y psicológico, sino que incluso puedes llegar a morir por no detectar a tiempo alguna infección, enfermedad, no acudir a tus consultas durante tu parto”, advirtió.

Aunque reconoce que cada mujer vive su proceso de manera diferente, si la paciente tuvo una mala experiencia recomienda buscar un nuevo especialista, pero no dejar de realizar el chequeo anual recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La mayoría de las mujeres quizás han vivido violencia ginecológica, pero no la han sabido identificar, es como los micro machismos, no vemos lo que no conocemos, si no sabemos lo que estamos sufriendo no lo podemos denunciar, no lo podemos platicar“, añadió.